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Ariadna Suárez, viaje de pasarela

Con dos años ya rodó el anuncio de Dodot. Hoy, con 21, la modelo salouense ya es imagen de la prestigiosa firma Blanca Miret

Marc Libiano

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Ariadna Suárez, durante una sesión en la part alta de Tarragona. Foto: Ana Gotz

Ariadna Suárez, durante una sesión en la part alta de Tarragona. Foto: Ana Gotz

Para Ariadna Suárez (Salou, 1996), la vida se ha convertido en una aventura constante. Bajo ese prisma de atrevimiento casi juvenil ha transformado su camino en un viaje. El riesgo no le importa demasiado. Ya con dos años, su madre, Mercedes, pareció adivinar un talento innato para el foco. Ariadna participó en el anuncio de Dodot, aunque ni siquiera su conciencia se percató. Sus ojos, verdes como dos luceros de mayo, asomaron con cierta inocencia.

Desde entonces, el signo vital de esta salouense se encuentra ante una cámara y en la pasarela, aunque jamás le ha generado obsesión.

En 2012, con apenas 16 años, realizó la primera sesión de fotos para World Fashion Faces. Quedó en tercer lugar a pesar de erigirse en la experiencia inaugural. Alguna marca comercial de ropa había utilizado su imagen en su página oficial de Facebook. En todo caso, como cualquier inicio, las dificultades aparecieron. Incluso el desencanto con alguna agencia que había pretendido su talento. Llegó a perder el entusiasmo y eso que había cursado para modelo con nota, aunque aguardaba un flechazo con Blanca Miret, a la que había conocido en un primer contacto fugaz. La famosa diseñadora de vestidos de novia y de fiesta se ha erigido en un personaje clave en esta historia.
 

Bali fue destino de liberación para reencontrar la fe. Una experiencia de poco más de dos meses en la que Suárez pudo disfrutar de su pasión, el Surf. Cerca de las olas se activó de energía renovada. En Bali tampoco faltaron las oportunidades. Tomando un café en una terraza, un creador de ropa surfera, quedó maravillado de esa chica rubia, de aspecto imponente. Casi sin avisar le propuso trabajar en una sesión para esa marca textil. Bali resultó un punto de inflexión. El regreso le abrió puertas.

Miss España
El efecto casualidad toma tintes decisivos a menudo. Cuando menos esperas una oportunidad, aparece. Ariadna acompañó a sus primos a comprar los vestidos de comunión a la tienda de Blanca Miret, en Reus. La diseñadora no dudó en abrirle el marco de su catálogo. La quería como imagen de sus nuevos vestidos de fiesta y de novia, referentes a nivel estatal para cualquier aspirante a la suprema belleza. También salió la opción de algún desfile. Hoy, la melena rubia de la salouense distingue la marca Blanca Miret, un paso crucial para expandirse.

Hasta el punto que gracias a esas fotos, una de las empresas de eventos organizadoras del certamen Miss España 2017 reclamó la presencia en el concurso de Ariadna, a través de la misma Blanca Miret. La modelo no dudó esta vez. Con 21 años finalizó la  prueba como primera finalista catalana. Le sirvió para aprender y obtener perspectiva. No descarta volver a presentarse si surge de nuevo el plan. El certamen se celebró el pasado mes de septiembre en Cambrils.

A partir de él, el goteo de proposiciones no ha cesado. Se han abierto ventanas interesantes. Ariadna Suárez ha posado para la fotógrafa brasileña Ana Gotz. Una de sus imágenes se encuentra en la exposición itinerante que ha mostrado Gotz en la Costa Daurada. También en el Hotel Palace de la Pineda luce la figura de la salouense. No se trata si quiera de una casualidad que aquello que le sucedió en Bali, tomando un café tranquilamente, le ocurra al lado de su misma casa. Algunas ofertas han aparecido.

Cuestión de belleza
La última aportación artística de la modelo se ha dado en dos sets de la película ‘Bellezonismo’ que se encuentra en proceso de creación en la Costa Daurada y que la ha reclamado para más papeles figurantes, aunque Ariadna no ha podido de nuevo con su inquietud aventurera. Ha preferido emigrar hacia Andorra para pasar allí la temporada invernal trabajando en las pistas de Grandvalira.  ha iniciado esta nueva etapa junto a otra de sus aficiones, el snow. Forma parte de ese viaje continuo de búsqueda, propio de una juventud inconformista dispuesta a ver mundo y a vivir experiencias. Un viaje que Ariadna Suárez desea finalizar en la pasarela más lujosa del mundo.

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