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Naltros La sobreinformación también afecta a los pequeños

¿Cómo hablar con los niños del atentado terrorista de Manchester?

Expertos de la UAB y Sant Joan de Déu recomiendan ser proactivos y hablar con los niños sobre el tema, pero no exponerlos reiteradamente a los testimonios e imágenes de la tragedia

Diari de Tarragona

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Un niño viendo la televisión. Los expertos recomiendan limitar la exposición reiterada a las imágenes del atentado.

Un niño viendo la televisión. Los expertos recomiendan limitar la exposición reiterada a las imágenes del atentado.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se consideraba que los niños y niñas menores de 8 o 10 años, y especialmente aquellos en edad preescolar, quedaban al margen de posibles efectos negativos de informaciones como las del atentado de Manchester, "protegidos" por su relativa inmadurez cognitiva. Pero estudios realizados en los últimos 10 años han demostrado justamente lo contrario. He aquí algunas de las claves que ofrecen los expertos de la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona (UTCCB), el centro de prevención y gestión de situaciones críticas de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) para saber cómo actuar.

Lo primero que hay que saber es que la sobreinformación está presente en todos los espacios de la vida: en las portadas de la diarios, que reproducen fotografías a gran tamaño y que se ven en cualquier quiosco, en la calle, camino de la escuela, del parque; en cualquier televisión, y no sólo a la hora de las noticias, sino de forma muy reiterada a casi cualquier hora; incluso en la radio, a la que habitualmente ni nosotros ni nuestros hijos prestan tanta atención, pero que estos días repiten una y otra vez la última hora y el balance de víctimas producidas y la evolución de los heridos. 

Las imágenes e informaciones que se muestran suponen además un reto cognitivo para los niños menores de 8 años y, por este motivo, pueden resultar amenazadoras para ellos. Un niño en edad preescolar no sabe entender que, a pesar de que vea una y otra vez las imágenes de los restos del atentados y muy posiblemente las declaraciones de los heridos y supervivientes, éste sólo se produjo una sola vez. Tampoco sabe valorar qué es un atentado, ni dónde se ha producido, si cerca o lejos de su casa.  Pero seguramente lo más importante es que las informaciones le confrontan con el dolor, con la idea de la muerte y del sufrimiento físico, algo que, dependiendo de su edad, quizá no había pensado aún. 

Desde esta perspectiva, es más que aconsejable que las familias ofrezcan a los niños un marco de referencia para entender aquello que están viendo, para poder abordar sus dudas y sus miedos y para tranquilizarlos. 

En este vídeo Ingeborg Porcar, directora de la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona (UTCCB), ofrecen algunas claves:

 

¿Cómo saber si es mejor hablar de lo ocurrido o no hacerlo?

Aunque improbable, puede ocurrir que nuestros hijos no hayan tenido contacto con las imágenes del atentado o no se hayan percatado de su gravedad. En esos casos, realmente sería contraproducente abordar el tema, porque podríamos generar una inquietud innecesaria.

Por tanto, aconsejamos preguntarles a los niños si últimamente han visto alguna cosa en la televisión o en los diarios que les ha llamado la atención. O, en el caso de niños de entre 6 y 8 años, si saben el incidente que ha ocurrido recientemente. En caso afirmativo, continuaremos hablando con ellos sobre lo ocurrido. 

De lo contrario, no lo abordaremos directamente. Les diremos que ha habido unos problemas (sin especificar) y que algunos adultos y niños más mayores han estado viendo la televisión e informándose. Pero que estas informaciones a veces confunden a niños de su edad. Y que por ello les aconsejamos que siempre que alguna noticia les llame la atención nos pregunten para que así lo podamos hablar entre todos.

¿Cómo abordar el tema?

Preguntas como las siguientes pueden ayudarnos a guiar la conversación con nuestros hijos:

¿Qué crees que ha pasado?

¿Qué foto (imagen) te ha llamado la atención?

¿Tú sabes lo que es un atentado?

¿Y qué piensas por qué ocurren los atentados?

¿Sabes dónde ha ocurrido? ¿Eso está cerca o lejos de aquí?

La idea que subyace a estas preguntas es evaluar qué información tiene el niño y cómo la ha interpretado. Sólo así podremos tranquilizarle y corregir o complementar su visión sin añadir preocupaciones o informaciones que aún no ha entendido o pensado.

¿Cuál es la mejor forma de responder a las preguntas que nos formulan nuestros hijos?

La mejor manera de dar respuesta  a las preguntas y  a los comentarios de nuestros hijos supone respetar los siguientes principios:

Responder a todas las inquietudes y comentarios que nos hagan los niños, sin valorar su contenido y con máximo respeto por lo que han pensado y les inquieta. 

Tratar, siempre que se pueda, de tranquilizar a nuestros hijos, haciéndoles ver que en nuestro país, por suerte, los atentados son muy infrecuentes, aunque en otros países, lejos de aquí, ocurren a menudo.  

Subrayar siempre la disponibilidad de ayuda en nuestra sociedad: si nos ocurre algo hay muchas personas que nos ayudan (la policía, los bomberos, las ambulancias, etc.).

Ser absolutamente honestos con nuestras respuestas: si hacemos falsas promesas a nuestros hijos, éstos se van a sentir engañados. 

Responder sólo a lo que ha preguntado o comentado nuestro hijo, sin ir más allá, ya que con esto podríamos estar generando nuevas dudas o miedos. Pero jamás debemos de dejar preguntas sin contestar. 

Hay una pregunta que suele presentar dificultades cuando las familias abordan estos temas con sus hijos. Es la referida a los motivos, la pregunta acerca de por qué unas personas matan a otras. Es importante dar respuestas sencillas a esta pregunta, para que los niños no se asusten por la complejidad de nuestras explicaciones. En este sentido, una buena respuesta puede ser que nosotros tampoco lo entendemos, porque nunca una persona debería matar a otra. 

Si nuestro hijo es pequeño, ésta sea quizá la primera vez que se enfrenta al dolor humano. Pero no será la última. Acompañarle y ayudarle a entender qué ocurre cuando la vida nos plantea situaciones duras es modelar su respuesta ante la vida y prepararle para el futuro.  

Fuente: UTCCB

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