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Cuidar la alimentación, clave para los niños con problemas de corazón

Hoy se celebra el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas. Cada año nacen en España 4.000 niños con esta patología

S.Fornós/Agencias

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Ocho de cada 1.000 bebés nacidos padecen problemas de corazón. Foto: Europa press

Ocho de cada 1.000 bebés nacidos padecen problemas de corazón. Foto: Europa press

Hoy se celebra algo más que el día de los enamorados. Se conmemora el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas. Más de 120.000 jóvenes y adultos padecen problemas de corazón de forma crónica y afectan a ocho de cada 1.000 bebés nacidos, lo que supone 4.000 casos nuevos al año. Son cifras de la Fundación Menudos Corazones. La entidad resalta que este tipo de patologías siguen siendo «grandes desconocidas».

Una cardiopatía congénita es una malformación del corazón o de los grandes vasos sanguíneos presente en el feto y en el recién nacido. «Existen muchos tipos de defectos congénitos del corazón, desde aquellos que tienen un riesgo leve para la salud del niño, hasta aquellos de mayor riesgo que requieren una cirugía inmediata», detalla el doctor Fernando Villagrá, jefe de Servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil del Hospital Universitario de La Paz (Madrid) en la web de Menudos Corazones. «Hasta el momento se desconocen las causas de las cardiopatías congénitas, si bien existen factores de riesgo como enfermedades severas o ingesta de drogas durante el embarazo, antecedentes familiares, alteraciones cromosómicas del niño o la edad de los progenitores», detalla el experto. La directora de la Fundación Menudos Corazones, Amaya Sáez, recuerda que «a los pacientes y su entorno hay que acompañarlos en ese largo y complicado proceso para que no se sientan solos».

Alimentación y corazón

La alimentación es uno de los aspectos importantes a cuidar si tenemos un hijo con problemas de corazón o nosotros mismos padecemos una cardiopatía congénita. «La base tienen que ser vegetales: fruta, hortalizas, legumbres, frutos secos, cereales integrales, aceite de oliva virgen extra y pescado (sobre todo azul). Así como reducir el consumo de sal a menos de 5 gramos al día; eliminar la comida procesada o preparada, y tener cuidado con la cantidad de pan diario que también aporta sal a nuestra alimentación diaria», detalla la diestista-nutricionista Rosa Baró. La misma nos aconseja «limitar el consumo de bebidas y alimentos con azúcares añadidos, sobre todo refrescos y abstenerse de tomar bebidas alcohólicas».

La alimentación infantil es una de las cuestiones más delicadas. «Debemos asegurar el aporte calórico y proteico porque en estos casos aumentan sus necesidades nutricionales. Por eso a veces es necesario reforzar la alimentación habitual mediante sondas nasogástricas (tubo en la nariz que llega al estómago) o sonda gástrica (conexión quirúrgica directa al estómago) o de jejunostomía (directo al intestino)», explica Rosa Baró y también añade que «hay que continuar con la alimentación adecuada a la edad del niño de manera oral (lactancia materna, alimentación complementaria,…) para ayudar a la educación del paladar en sabores y texturas, para que no pierda el interés por la comida y para la normal actividad oral de masticación».

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