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Daniel Morales: 'Mi primera novela, mi primer amor'

El escritor ha recibido el premio 'Vuela la cometa', organizado por Arola Editors y Clos Montblanc

Carlos Domènech Goñi

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Daniel Morales, a la izquierda, posa junto a Jorge Seca con el galardón en sus manos. foto: cedida

Daniel Morales, a la izquierda, posa junto a Jorge Seca con el galardón en sus manos. foto: cedida

- En primer lugar, felicidades.

- Muchas gracias.

 

- ¿Cómo valora estrenarse en su primera novela con un premio?

- Es extraño. Cuando uno gana, por un lado debe conservar la lucidez y comprender que los premios son poca cosa. ¿Cuántos se otorgan cada año? Cientos. ¿Cuántos libros memorables, o simplemente buenos se publican? Pocos.

 

- No salen las cuentas, ¿no?

- O sí: ganar un premio y escribir un buen libro no son siempre la misma cosa, y si nuestro deseo es escribir buenos libros, la estadística juega en nuestra contra. Hay que alegrarse y disfrutarlo porque mal va uno si no se alegra cuando le dan un premio. Todo éxito, decía Cioran, es un malentendido. De acuerdo, ¡pues disfrutemos los malentendidos!

 

- ¿Por qué decidió saltar de los cuentos a la novela?

- No lo decidí, ocurrió. Un día empecé a escribir un cuento, y más de un año después descubrí que llevaba trescientas páginas y me pregunté: un momento, ¿no estaré escribiendo una novela?

 

- ¿Qué significa para usted ‘Habrá valido la pena’?

- Es mi primera novela y por tanto algo especial. El primer amor puede ser más torpe que los siguientes, pero los siguientes no son el primer amor. Disfruté muchísimo escribiéndola, y Hannah, su protagonista, ocupa un lugar especial en mi corazoncito. ¡Hemos vivido tantas cosas juntos!

 

- Hábleme de sus inicios. ¿Cómo entró en el mundo de la literatura?

- Después de terminar la carrera me fui de casa, a la otra punta de España. El poco dinero que llevaba se gastó enseguida. Tenía claro que lo que me gustaba era la literatura, pero nunca me había planteado escribir en serio.

 

- ¿Y se lo planteó en aquel momento?

- Sí. Oí hablar de los concursos de cuentos, me presenté y gané uno justo cuando me tocaba pagar el alquiler. Eso me dio esperanzas, y sigo agarrado a ellas.

 

- ¿Es difícil abrirse hueco?

- Es natural que sea difícil. Las editoriales están saturadas de originales y escribir es muy complicado. Siempre habrá algún escritor de talento que muera en el anonimatoy gente de la prensa rosa que no han tocado un libro en su vida y que se las rifan las grandes editoriales…

 

- ¿Premios como el que organizó Arola Editors junto con Clos Montblanc ayudan a crecer a los escritores jóvenes?

- Sin duda. Puede ser muy frustrante escribir y escribir durante años y que por falta de suerte o contactos nadie llegue a leer tus libros.

 

- Y usted lo ha conseguido.

- Sí. Cuando uno lleva mucho encerrado en un cascarón y de pronto llega alguien y le da un golpecito y lo resquebraja, es difícil agradecérselo lo suficiente. Los cascarones pueden ser muy asfixiantes.

 

- ¿Cómo se plantea el futuro?

- Yo soy una hormiguita, paciente, metódica, me gusta cargar migas de pan. Acabo de llevar una miga al hormiguero. Ahí la dejo, espero que a algunas de mis compañeras les resulte apetitosa. Entre tanto ya he ido en busca de otra miga, y cuando acabe con ella iré a por otra, y a por otra.

 

- ¿Ha pensado qué hará con el premio?

- Creo que me da para sobrevivir unos tres meses. Aunque intentaré que sean cuatro (risas).

 

- ¿Qué le diría a un escritor que está empezando?

- Le diría: «¿Estás empezando? Yo también. Dame la mano y caminemos juntos». Por lo demás, escribir es siempre estar empezando.

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