Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Deporte: Por qué las niñas lo dejan

A los 10 años las niñas comienzan a alejarse del deporte y la mayoría termina por abandonarlo en la adolescencia. Hacer que se sigan moviendo es el reto

Norián Muñoz

Whatsapp
Foto: LUÍS MILLÁN

Foto: LUÍS MILLÁN

Pasa en el patio de primaria de una escuela que, dicho sea de paso, no tiene mucho espacio. Todo gira en torno a las dos canchas que están en el centro y que son, sin discusión, territorio de los niños que juegan a fútbol. Por las franjas que quedan alrededor orbitan las niñas conversando. La escena, más que común, viene a demostrar lo que advierten las estadísticas: hacia los diez años las niñas comienzan a alejarse del deporte y a moverse menos en general.

La última Encuesta de Salud de Catalunya, ESCA, del año pasado, encontró que de los 3 a 6 años el 40,8% de las niñas tenía un estilo de ocio activo, es decir, cada día hacía como mínimo una hora de actividad física extraescolar deportiva o jugaba en el parque o en la calle. La cifra va bajando hasta llegar al 34,8% entre los 7 y 10 años y se hunde hasta el 17,5% entre los 11 y 14 años. Por el camino, además, la brecha con los niños se agranda.

Manel González Peris, responsable de la Unitat de Medicina de l’Esport de la Xarxa Sanitària i Social de Santa Tecla y autor de una tesis doctoral que recogió medidas corporales y de actividad de 20.000 niños de la provincia, reconoce que en la epidemia de sedentarismo que nos persigue las niñas se encuentran, sin duda, «entre las más vulnerables».

¿Y por qué dejan de moverse? la misma ESCA recoge parte de las respuestas:la condición socioeconómica de la familia y la formación de la madre son determinantes.

Menos renta, menos deporte

También lo ratificaba un estudio realizado este año y dirigido por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). «Hay más diferencias en el comportamiento de las niñas que en el de los niños en función de la renta que tengan sus padres», destaca Rosa Urbano, la autora principal del estudio.

Y es que contar con menos recursos también implica menos dinero para actividades extraescolares o para apuntarse a un club deportivo.

El mismo estudio encontró que los problemas emocionales también influyen en la falta de ejercicio, pero solo en las niñas. «Les afecta negativamente tener problemas de tipo emocional, como sentirse infelices, inseguras de sí mismas o nerviosas ante nuevas situaciones», explicaba Urbano.

Hay, además, un componente de género. Mientras los niños optan más por el deporte en sus actividades extraescolares, ellas se apuntan a otras que no siempre implican movimiento. Además, tradicionalmente el juego de las niñas es menos ‘movido’.

González Peris calcula que por cada niña federada en un deporte hay cuatro niños. El abandono definitivo suele darse en la adolescencia y con el paso al instituto. «Cuando llegan a bachillerato son muy pocas las que continúan», explica.

La epidemia que viene

Y si las niñas apenas se mueven la posibilidad de que hagan actividad física de adultas disminuye. El médico considera que la administración ya tendría que estar tomando medidas pensando en el gasto de salud que va a implicar esta inactividad. En su opinión, la escuela sería la más indicada para conseguir que se llegue a la hora de actividad diaria que necesitan los niños.

La solución, propone, pasaría por aumentar las horas de educación física. «Con suerte hacen hora y media a la semana», además de pensar en otras opciones como intermedios de 15 minutos entre clases para moverse o conseguir que las instalaciones de los colegios permanezcan abiertas fuera del horario lectivo.

Temas

  • NALTROS

Comentarios

Lea También