Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Naltros

¿Dónde está la cabeza de Gaspar Noé?

El director, siempre rodeado de polémica, estrena Climax en el Festival de Cannes

VioletaI Kovacsis

Whatsapp
Un fotograma de la película ‘Climax’ de Gaspar Noé.

Un fotograma de la película ‘Climax’ de Gaspar Noé.

¿Qué tendrá Gaspar Noé en la cabeza? Climax, su última película, presentada en la Quincena de los Realizadores, se sumerge en el mal viaje de una compañía de danza encerrada en un local, mientras la droga hace efecto y las personas van dejando atrás cualquier rastro de humanidad, desplegando un catálogo de mezquindades.

En Climax, el baile ilumina una película truculenta. En una serie de planos cenitales, Noé filma a los bailarines. La escena es de una plasticidad alucinante, pues las cabelleras se mueven como si fuesen pinceladas sobre un lienzo. Las escena aparece sin necesidad de aportar información al relato, es puro goce visual y demuestran que, en cuanto el esteticismo se impone a la narración, Noé encuentra su sitio.

Las formas del musical atraviesan esta edición del festival. En Leto, la música da pie a breves escenas musicadas. En Cold War, los cambios políticos se narran mediante las mutaciones del folklore soviético. En Ash is the Purest White, del chino Jia Zhang-ke, hay breves puntuaciones musicales. En Woman at War, del islandés Benedikt Erlingsson, una pequeña banda acompaña las aventuras de una ecologista rebelde. En muchos de estos casos, el musical sirve para interrumpir la narración, como si la irrupción del baile fuese una herramienta de moderna rebelión contra lo imperativo del relato.

Más allá del baile, Climax invita a preguntarse sobre la puesta en escena de la violencia. Algo que sucede también en Las niñas del sol, en la que Eva Husson pretende retratar la lucha de las combatientes kurdas. Excesivamente pegada al sensacionalismo, la película abraza sin rubor momentos peligrosamente impúdicos: es, por ejemplo, el plano que busca el cuerpo inerte de una chica que ha sido violada.

En este sentido, y en el marco de un festival proclive a ahondar en las heridas históricas recientes, Ognjen Glavonic, director de Teret, da toda una lección de cómo aproximarse a la historia de un país –aquí, el conflicto de Kosovo en 1999– y de cómo filmar la mirada sobre la violencia. La película sigue con paciencia tensa a un camionero que va desde Kosovo hasta Belgrado, y revela el horror mediante reflejos del protagonista mirando por una ventana, en la que vemos tanto su rostro (la mirada) como aquello que observa (el horror). ¿Cómo vivir después de contemplar el desastre?, parece preguntarse esta película sobre la transmisión de la historia entre generaciones, como si el director trasladase al conflicto serbio las reflexiones suscitadas en torno a la dificultad de hacer arte después del Holocausto, siendo perfectamente consciente de los peligros de mostrar la violencia desde el impudor.

En Climax, Noé explora los cuerpos vampirizados por la droga mediante el baile. El cuerpo es el centro de las dos películas abiertamente fantásticas que se han podido ver en la sección “Una cierta mirada”. En Border, Ali Abbasi explora la animalidad de unos personajes extraños, que no son humanos sino otra cosa, son trolls infiltrados en la civilización. Abbasi pega su cámara al rostro extraño, hinchado y sucio de la protagonista, una controladora de aduanas; mientras, ella olisquea a los pasajeros. El cuerpo, animal, se erige en el eje de una película cuyo momento más álgido es el encuentro sexual entre la protagonista y un hombre extraño. Sin embargo, no vale la pena hablar aquí de hombres y mujeres, pues Border no solo ahonda en el tema de la diferencia, sino que transgrede cualquier frontera predispuesta en torno a la concepción binaria de la sexualidad. Algo que asoma también en Muere, monstruo, muere, otra película que explora la fisicidad mutante de los cuerpos, y que se abre con el perturbador plano de una chica que, degollada, intenta sujetar su cabeza antes de perderla.

Temas

Comentarios

Lea También