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El guitarrista que vendió la batería de su padre

El inglés Ronnie Hall, afincado en Salou, tiene una gran hoja de servicio: fue técnico de sonido de Motörhead y músico en giras de Saxon y Frank Marino

Javier Díaz Plaza

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Ronnie Hall, en la playa de La Pineda. Foto: Alfredo González

Ronnie Hall, en la playa de La Pineda. Foto: Alfredo González

Ronnie Hall toca la guitarra mientras se somete a diálisis ochos horas diarias en su casa. No tiene riñones. Está a la espera de que le trasplanten uno el año que viene. Padece cáncer. La música es su terapia. «Voy a seguir tocando hasta en el ataúd», afirma. A sus sesenta años continúa en activo con el trío de rock fusión que ha montado en Cap Salou, donde reside desde 2011. Es inglés, de la ciudad de Birmingham, cuna de grandes bandas como Black Sabbath y Judas Priest. Presume de que ni la enfermedad le ha jubilado; cobra una pensión por incapacidad.

Ha vivido a tope. Es de los de sexo, drogas y rock and roll. Y no lo dice por vacilar, sino porque es así. «Tuve una juventud muy loca y divertida», confiesa. En los setenta era técnico de sonido de Motörhead grupo con el que salía habitualmente de gira. «Me iba de juerga con Lemmy –su legendario cantante- y nos poníamos hasta arriba de Jack Daniel’s».

Ronnie asegura que se emborrachó por primera vez con solo dos años. Era Navidad y le dio por apurar los vasos de vino de sus abuelos. Embriagado, agarró una guitarra de juguete. Ahí empezó todo. Compró su primera guitarra de verdad con el dinero que sacó vendiendo la batería de su padre, que era músico de jazz. Tenía sólo doce años. «Mi padre se fue de casa cuando se divorció de mi madre y se dejó la batería», recuerda.

Aprendió a tocar la guitarra de oído en la soledad de su habitación, sin más maestro que un disco de Jimi Hendrix que escuchaba una y otra vez. Es autodidacta. Primero hizo carrera como técnico y luego como músico. Su hoja de servicio bien merece una reverencia. Ha acompañado en directo a formaciones de la talla de Saxon, The Beat o el canadiense Frank Marino. Y hace algo más de diez años se fue de gira acústica con uno de los miembros de Lynyrd Skynyrd. «Todavía no me ha pagado», dice sonriente.

Como compositor ha tocado casi todos lo palos. Su primer grupo propio fue No Comment (punk). Luego estuvo en Loose Connection (blues), Heavy Metal Thunder (rock) y The Tonics (ska). Con Loose Connection vivió su mejor experiencia como músico: en la primera Guerra del Golfo, en 1990, acudieron a Abu Dabi para animar a la tropa estadounidense. Estuvieron tres meses actuando a diario en el hotel Le Méridien. Pero el conflicto se endureció y se fueron huyendo de los bombardeos.

En Salou disfruta ahora de la música de una manera más relajada. Se enamoró del pueblo cuando, de joven, venía cada verano a tocar en pubs. Hace seis años, su mujer y él decidieron trasladarse allí. Abrieron un bar de música en directo, pero la normativa municipal que limita las actuaciones en los establecimientos fue una losa para ellos. Lo cerraron el año pasado. «En Salou hay muy buenos músicos, pero no pueden trabajar», critica. En el Cafè del Far conoció al bajista Xavi Francin y al batería Ramon Areste. Se juntaban para hacer jam sessions y apostaron por formar Ronnie Hall Trío. Interpretan temas propios y versiones de Frank Zappa, Eric Clapton o Stéphane Grappelli.

Este viernes, a las 22.00 horas, tocarán en el Stone de Tarragona. La entrada es gratuita

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