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El monologuista Xavier Castells, en Tarragona: "Me gusta desinformar"

El cómico dejó su trabajo estable en un hotel para meterse en un academia de humor. Este jueves estrena el ciclo de monólogos de la Sala Zero de Tarragona. La apertura de puertas es a las 22 horas.

Javier Díaz Plaza

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El monologuista Xavier Castells, en Tarragona:

El monologuista Xavier Castells, en Tarragona: "Me gusta desinformar"

A su familia no le sentó bien que dejara su trabajo estable como conserje de un hotel y se metiera en una academia para ser humorista. Xavier Castells ( L’Alcudía de Crespins, Valencia, 1976) era un friki (él mismo lo reconoce). Iba a actuaciones de monologuistas y elaboraba un ranking con los mejores de España en su blog El friki de los monólogos (con ese nombre queda confirmado que lo reconoce).

De adolescente ya le gustaba dar la nota y hacer reír a sus amigos y compañeros de instituto. Pero hasta los 35 años no se subió a un escenario. Fue en 2011 en el bar Versailles del barrio barcelonés de Gracia. «Recuerdo que me fue muy bien, aunque ahora cuando veo el vídeo digo, ‘Madre mía! ¿qué es eso?», afirma.

Sigue una máxima: cambiar de vida cada cinco años para ser feliz. «Está demostrado que cuando llevas mucho tiempo haciendo una misma cosa te acomodas y pierde motivación. Vives feliz, pero inseguro». Tiene dos ciclos formativos de grado superior –uno de comercial y otro de textil–, ha trabajado de mecánico, de químico en laboratorios textiles, de comercial en multinacionales, cocinero en Inglaterra, botones en un hotel... y ahora es cómico y maestro de ceremonia en bodas y eventos. Ya lleva cinco años con esto, así que... «Tengo varios proyectos que vienen», dice.

De momento, ser monologuista le apasiona. Labia y palique no le faltan. En sus funciones le gusta hablar de sus viajes y experiencia en ello, noticias y datos reales pero extraños, récords Guinnes, anécdotas y observaciones. «Me gusta desinformar», comenta. Se inspira contemplando cosas mundanas, leyendo el periódico «con ojos de cómico», investigando y, sobre todo, «viendo dónde están las heridas de uno mismo o el dolor de la sociedad y llevarlo a la comedia». «Decía Agatha Christie que ‘el dolor es la cuna de inspiración de todo escritor’. Y me parece muy acertado».

El público no siempre es de risa fácil. «Algunos espectadores llevan bastante tiempo frecuentando locales de comedia, ven canales como Comedy Central o van al teatro, y son más exigentes. Buscan temas nuevos, reflexiones interesantes. Yluego hay otros que prefieren que seas directo, les hacen reír los temas más cotidianos y no quieren pensar.Les gustan más los gags fáciles», asegura.

En Estados Unidos se forjó como humorista. Realizó 50 actuaciones en 88 días en cuatro estados y pasó por locales emblemáticos como el Gotham de Nueva York. «Esta experiencia me hizo cambiar mi forma de ver y crear la comedia. Yo tenía mis textos en castellano y los traducía. Pero tuve que deshacerme de ellos y empezar de cero. Escribí de nuevo e iba dos veces al día a open mics (sesiones de micrófonos abiertos en locales en los que cualquiera puede tomar la palabra)», recuerda.

Coger agilidad con el inglés le sirvió para llevar luego humor a Londres, Dublín, Sarajevo, Zagreb, Lujbiana, Belgrado y Rotterrdam, donde recientemente ganó un concurso europeo de comedia. Su próxima parada es este jueves en la Sala Zero de Tarragona.

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