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El oro de los alimentos

Los superalimentos son productos con un gran potencial nutritivo. Destacan por contribuir a mejorar la salud, dentro de una dieta equilibrada y variada

Silvia Fornós

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El oro de los alimentos

El oro de los alimentos

Fresas, una de las mejores frutas para el colesterol; las semillas de chía, fuente vegetal de ácidos omega 3; arándanos, ricos en antioxidantes; maca, conocida por su poder nutriente, energético y vitalizador. Esta es la carta de presentación de los llamados superalimentos, alimentos con un alto contenido de fitonutrientes y que además aportan un gran valor nutricional, por lo que son considerados una fuente de salud, energía y longevidad.

Según la European Food Information Council (EUFIC) «la primera vez que se usó el término superalimento fue a principios del siglo XX, en cambio la popularización del mismo en el lenguaje cotidiano es un hecho muy reciente».

Son muchas las propiedades que se les atribuyen a los superalimentos, cualidades que atrapan a quienes buscan mejorar su escala personal de nutrición, salud y bienestar. La dietista-nutricionista, Rosa Baró, explica que «las propiedades que se atribuyen a los superalimentos vienen en su mayoría determinadas por las características nutricionales de uno de sus componentes». A algunos superalimentos se les conoce el ‘poder’ de bajar la tensión, reducir el estrés, aliviar el dolor, etc.

La lista de los 10 superalimentos de Rosa Baró empieza alfabéticamente por el aceite de oliva virgen extra y termina con las verduras crucíferas, el decálogo lo completan el ajo, arándanos, cúrcuma, frutos secos, legumbres, pescado azul, semillas de lino y el tomate.

Un complemento

En cualquier caso, quienes decidan introducirse en el mundo de los superalimentos deben de tener claro que no deben nunca ser consumidos como sustitutivos de una dieta equilibrada y de la práctica de ejercicio físico. «La gente puede interpretar de manera errónea que los superalimentos que están tomando compensan una mala dieta y el sedentarismo», apunta Rosa Baró. Su protagonismo, entonces, es complementario. En este sentido, la misma dietista-nutricionista recuerda que «también hay que valorar la frecuencia de consumo y la cantidad de cada superalimento, no jugará el mismo papel una ración de pescado azul de 150g que una cucharada de semillas de lino».

Por otro lado, ante la creencia de que algunos superalimentos pueden ser considerados como ‘medicinas’, Rosa Baró asegura que «un alimento por sí solo no ‘cura’ nada. Lo que aporta salud o la quita son los patrones alimentarios y no el comer algo aislado. Se puede observar que incorporar superalimentos dentro de una pauta saludable produce sensación de bienestar emocional y aumenta la autoestima, al tener la sensación de que estamos cuidando nuestro cuerpo». De igual modo la copropietaria del establecimiento l’Espiga d’Or , Paula López-Hervàs, apunta que «los superalimentos contribuyen en positivo a todo los demás que se hace para prevenir o combatir determinadas enfermedades. Son el oro de la alimentación».

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