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El poliédrico retrato de Francisco Paesa, ´El hombre de las mil caras´

Eduard Fernández pone la jeta para interpretar al espía más famoso de la España de los años 90. Alberto Rodríguez dirige este thriller tras el éxito de ´La isla mínima´

Eduard Castaño

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El poliédrico retrato de Francisco Paesa, ´El hombre de las mil caras´

El poliédrico retrato de Francisco Paesa, ´El hombre de las mil caras´

A caballo entre el entretenimiento, el humor, el thriller y el retrato personal, El hombre de las mil caras es todo eso y más. Así es como ya se lo planteó en su momento Alberto Rodríguez. El cineasta sevillano autor de maravillas como La isla mínima, Grupo 7 o 7 vírgenes ha vuelto a rondar la excelencia, aunque deje al espectador con un sabor agridulce. Porque da la sensación de que la película daba para algo más, de que es un poco irregular y de que no acaba funcionando del todo. El personaje de Francisco Pasea ofrecía múltiples caretas, una personalidad múltiple en la España de los años 90.

El gran Fernández

Paesa fue hombre de negocios, banquero en Suiza, traficante internacional de armas, gigoló, playboy, diplomático, aventurero, estafador y agente secreto: un espía. Con todas estas facetas poliédricas, Eduard Fernández está estupendo (y si quieren les acepto ‘inmenso’)a la hora de construir el personaje. Por eso, no descarten que esté nominado próximamente a los Goya.

Catalogada por algunos como una ‘Ocean’s Eleven’ a la española,El hombre de las mil caras es un entretenido filme de espionaje, con toques cómicos sin olvidar su carga dramática. Le falta redondear alguna de las caras del personaje y de la historia. Pero sus dos horas de duración son puro entretenimiento, un placer para el espectador y una forma diferente de hacer cine español.

Y ese pulso narrativo se agradece. Alberto Rodríguez sabe hacerlo como casi nadie, retratando estupendante el clima político del momento. Coincidiendo con esa puesta en escena, ya nos deleitó en Grupo 7, donde ponía en el centro de la ambientación a la Expo de Sevilla (1992), o en La isla mínima, con las marismas del Guadalquivir como fondo a finales de los 80.

Ahora el protagonista es Francisco Paesa (Eduard Fernández), exagente secreto del gobierno español, responsable de la operación contra ETA más importante de la historia, quien se ve envuelto en un caso de extorsión en plena crisis de los GAL y tiene que huir del país. Cuando regresa años después está arruinado. En tales circunstancias, recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), exDirector General de la Guardia Civil, y de su mujer Nieves Fernández Puerto (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares si les ayuda a salvar 1.500 millones de pesetas sustraídos al erario público. Paesa ve entonces la oportunidad de vengarse del gobierno español, llevando a cabo una macrooperación con la colaboración de su inseparable amigo Jesús Camoes (José Coronado).

Una brillante lección de historia. Aunque es, sin duda, el reflejo de un personaje poliédrico.

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