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Ellas embarazadas, ellos con náuseas

Ganas de vomitar, antojos, cansancio, irritabilidad, aumento de peso... Los hombres también pueden sufrir algunos síntomas del embarazo de su pareja, especialmente al principio de la gestación

Daniel Roldán

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Los hombres suelen relacionar los síntomas con otros factores como el trabajo. Foto: frepik

Los hombres suelen relacionar los síntomas con otros factores como el trabajo. Foto: frepik

Náuseas, antojos, percepción de olores extraños, más cansancio o cambios de humor. Son algunos de los síntomas más comunes que tienen las embarazadas (aunque no todas sufran todos). Harry Ashby tenía todos estos síntomas cuando se acercó a su médico de cabecera. Se quejaba de que se sentía ganas de vomitar, que le apetecía comer cosas que habitualmente no ingería y que le dolía bastante la espalda. Además, este guardia de seguridad de Bimingham, le contó a su médico que le había crecido el pecho y el abdomen. El doctor le preguntó si su pareja estaba embarazada.

La respuesta fue afirmativa y el médico le comentó que padecía el síndrome de Couvade, una extraña patología en la que el varón o algunas de las personas cercanas a la embarazada desarrollan algunos de estos síntomas, sobre todo entre los padres primerizos y durante los dos primeros trimestres. También se le ha descrito como embarazo fantasma o embarazo de empatía y su incidencia es bastante complicada de determinar. En el caso de Harry, fue el primer caso claro que se detectó en el Reino Unido. Pero lo normal es que no se detecté con facilidad porque muchos padres no le dan importancia. «No aparecen todos los síntomas necesarios para que se vea como un problema y además es temporal, pasa en apenas unos meses, cuando nace el bebé», explica la psicóloga Diana Sánchez, quien añade que es habitual que estos síntomas se confundan con factores «como el trabajo».

«Hay muchas personas que han podido tener algunos síntomas o todos los síntomas y no venir a consulta porque no se pueden imaginar que lo que les está pasando es porque esperan un bebé», añade Gabriela Gómez, psicóloga en Sanitas. «Existe controversia entre las explicaciones. La que más peso parece tener es el fuerte estrés que se experimenta y el grado de implicación con su pareja. El estrés intenso y sostenido en el tiempo da lugar a cambios bioquímicos en el cuerpo que pueden ser responsables de muchos de los cambios hormonales y también psicológicos», apunta la doctora Gómez. También es habitual el aumento de peso. «Hay varias razones, como acompañar a la pareja en algún antojo, el estrés o la ansiedad producidos por la paternidad, así como la disminución de la práctica de ejercicio físico», añade la psicóloga, que reconocer haber visto mucho de los síntomas en algún futuro papá en la consulta pero que nunca ha tratado un caso de síndrome de Couvade.

Falta de casos clínicos

Precisamente ese es el principal problema para determinar su prevalencia, la falta de casos clínicos. Entre un 10 y un 65% de los padres primerizos padecen estos síntomas, una horquilla demasiado grande que se intenta afinar. En 2013, investigadores de la Universidad de Gdansk (Polonia) observaron la evolución de 143 hombres que esperaban ser padres y concluyeron que al menos un centenar experimentó al menos uno de los 16 síntomas que querían estudiar.

Otro estudio de 2007 realizado en la Universidad Saint George de Londres, realizado en 282 futuros padres, también detectó náuseas, desajustes hormonales como un aumento de la prolactina (la hormona que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias), dolores de espalda, calambres o irritación.

Unos avisos que se suelen confundir. «Muchos padres consideran que la tensión que le producen el embarazo y el trabajo y desconocen que puede ser esto», apunta Jesica Rodríguez, presidenta de la Asociación de Psicología Perinatal. En cuanto al tratamiento, la doctora Sánchez incide que con terapias de relajación y de ‘mindfulness’ es suficiente.

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