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En los hoteles, ¿Obsequio o robo?

Cuadros, cortinas y alguna que otra bombilla lideran el ranking de objetos más deseados por los huéspedes. 

Sonia Fenoy García

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Los albornoces están entre los objetos más preciados

Los albornoces están entre los objetos más preciados

El momento clave del robo es el

El momento clave del robo es el "check out" a la salida del hotel LLUIS MILIAN

Es difícil resistir la tentación. Que tire la primera piedra quien nunca se haya llevado de un hotel el champú o una pastilla de jabón. Esto es ‘peccata minuta’ en comparación con el atrevimiento de otros huéspedes que no tienen pudor a la hora de hacer la maleta de vuelta a casa con albornoces, toallas de mano o incluso el cuadro que preside la habitación.

La anécdota siempre se repite. «Estuve en un hotel y tras la estancia cogí, como obsequio, la toalla de mano. Después del pastón que me dejé supongo que podía llevármela». Según un estudio realizado por la plataforma Hotels.com, siete de cada diez turistas roban en habitaciones de hoteles. Españoles y argentinos encabezan el ranking (71%) de nacionalidades que más roban, seguidos de los norteamericanos (53%). Entre los que roban menos se encuentran los orientales, coreanos, chinos y noruegos (31%). 

¿Obsequio o robo, dónde está la línea roja? Desde el champú o la pastilla de jabón de manos hasta toallas, sin olvidar cuadros, pilas del mando a distancia, secadores o bombillas se convierten en objetos codiciados por los huéspedes de hoteles. ¿Y qué me dicen de llevarse un televisor? Es de lo más estrafalario que se puede encontrar. Muchos usurpan concienzudamente esos ‘suvenirs’ hoteleros, creyendo realmente que les pertenecen. 

Los españoles están entre las nacionalidades que más roban en los hoteles

En muchos casos el robo es proporcional al precio que el huésped ha pagado por una noche en el hotel. Los más damnificados son los hoteles de lujo. Consideran que tras pagar 100 euros o más por persona, habitación y noche merecen un ‘presente’ que les compense la inversión.

Es complicado evitar que durante la estancia los distintos hoteles no sufran algún que otro hurto por parte de sus propios clientes. ¿Y cuándo es el mejor momento? Aprovechan cualquier ocasión, ya sea durante la estancia o bien justo antes de la vuelta a casa. 

Los hoteles tienen la mala fortuna de acabar siendo presa fácil de ladrones concienciados de que lo que toman no es más que un souvenir, regalo de la casa. En ese corto periodo de tiempo, o largo, en contadas ocasiones, ha derivado en la desaparición de ilustres obras, y es que no cabe duda que un Picasso, aunque sea una copia, es muy tentador a ojos de los hospedados. Así lo refieren desde la Asociación Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda.

Los cuadros se convierten en la predilección de los ladrones de hoteles 

Cuadros no son lo único que llama la atención de estos viajeros que también adquieren productos de primera necesidad. ¿Qué tenemos que comprar champú porque nos quedamos sin él en casa? Los hospedados, no lo dudan, lo cogen del hotel que les abastece de marcas muy codiciadas.

A otros se les ilumina el ingenio, y como han de cambiar la bombilla de una de las habitaciones de su vivienda, que seguramente se ha estropeado, deciden llevarse el recambio de la misma habitación de su hotel.  

La prueba del ‘check out’

Malas prácticas de este tipo se cometen muy a menudo en los hoteles. El momento oportuno para sacar el cargamento es a la hora del ‘check out’. Aunque se toman medidas para evitar los robos no son suficientes, ya que según la misma plataforma Hotels.com este tipo de actos ya afectan a buena parte de los 15.739 hoteles españoles. Los controles a la salida del complejo hotelero no consiguen frenar este tipo de comportamientos. 

La otra cara de la moneda es la de los despistados turistas que abandonan o descuidan sus objetos personales en las suites donde se han alojado. Los establecimientos hoteleros se ponen en contacto con la persona afectada para devolverle el objeto, y si fallan en el intento éste resta a la espera de ser recogido en el hotel, permanece en la sección de objetos perdidos. En este caso la buena fe se impone.

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