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Enoturismo. Cómo descubrir el mundo del vino

Disfrutar de la época de la vendimia, pasear entre viñedos o visitar bodegas son algunas de las experiencias que ofrece el Priorat 

Sílvia Fornós

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En la época de la vendimia el Celler Masroig organiza la actividad 'Viu la verema'. foto: CEDIDA

En la época de la vendimia el Celler Masroig organiza la actividad 'Viu la verema'. foto: CEDIDA

Experiencias para vivir y sentir. El interés por el enoturismo crece año tras año entre los amantes confesos del mundo del vino y también entre los enamorados del paisaje, la naturaleza, la cultura, el patrimonio y la tradición. El Priorat es un territorio que se deja querer por miles de turistas cada año, que buscan tranquilidad y descanso rodeados por hectáreas de viñedos. 

«Los visitantes que acuden al Priorat lo hacen para disfrutar de una experiencia en un entorno vitivinícola y esto nos obliga a todos los agentes implicados a complementarnos», asegura el presidente de la asociación Priorat Enoturisme, Enric Calvo. El Priorat abre las puertas de sus bodegas, restaurantes, hoteles, casas rurales, etc. La recompensa para la región y otros rincones enoturísticos es que cada vez los turistas gastan más y permanecen más tiempo disfrutando de la experiencia. 

El enoturismo permite disfrutar de la época de la vendimia. foto: A. M.

Así lo confirma el Informe sobre la Demanda del Turismo del Vino presentado por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin). El gasto medio de los enoturistas ha aumentado un 8,5% en las Rutas del Vino de España, situándose en los 156,6 euros diarios, con una estancia media que pasa a ser de 2,65 días. El enoturismo goza de buena salud en el Priorat porque ‘bebe’ de la excelente y excepcional calidad de sus vinos. «La capacidad de la comarca por ofrecer un enoturismo de calidad debe ser directamente proporcional a la calidad que se le reconocen a sus vinos, y también debe ir acompañada de la excelencia de los establecimientos», afirma Enric Calvo.

Experiencias reales
La trayectoria del Celler Masroig en el sector del enoturismo es relativamente reciente. «Lo primero que hicimos fue adaptar las instalaciones de la bodega, y abrir los antiguos trullos subterráneos de 1917 para que se pudieran visitar, además de crear una sala de catas para clientes y visitantes, etc.», detalla Eulàlia Roca, jefa de exportaciones. La experiencia de la bodega ha crecido desde entonces, tanto en actividades como en visitantes. 
«Las propuestas enoturísticas, y también las oleoturísticas, incluyen desde una visita a la bodega o el molino de aceite durante todo el año, hasta pasear por los viñedos en bicicleta, maridajes, etc.», detalla la responsable. Una de las que más éxito tiene es Viu la Verema, que propone en plena época de la vendimia visitar una finca para que los turistas vivan y vean donde nace el vino que consumen. 
«El enoturismo nos permite abrir las puertas del Celler Masroig y que los turistas conozcan nuestra historia y nuestra filosofía a la hora de elaborar vinos», afirma Eulàlia Roca.

En el Celler Masroig también se organizan catas. FOTO: A.M.

Esfuerzo y trabajo
Gemma Peyrí dirige el establecimiento rural Mas Ardèvol (Porrera). A sus espaldas tiene más de tres décadas de experiencia y ha sido testigo de la evolución que ha sufrido el enoturismo en todo este tiempo. «Alojamientos y restaurantes se han profesionalizado de la mano del mundo del vino, lo que ha sido fantástico», asegura. La misma reconoce el esfuerzo. «Los establecimientos que hace décadas que abrimos, así como los más recientes, han ayudado a recuperar el patrimonio de muchos pueblos pequeños de la comarca. Desde entonces nos dedicamos a hacer lo que sabemos hacer», afirma. 

Autenticidad 
Cualquier excusa es buena para escaparse al Priorat y los clientes repiten la experiencia. «Generaciones de abuelos, hijos y nietos nos visitan y todos buscan lo mismo, respirar calidad, tradición y la esencia que nos ha caracterizado durante todos estos años. En definitiva buscan autenticidad», explica la gerente del Hotel-Hostal Sport (Falset), Marta Domènech.

Marta Domènech, gerente del Hotel-Hostal Sport de Falset. FOTO: PERE FERRÉ

«En un mundo globalizado es muy fácil copiar, pero mucho más difícil ser auténtico», añade. Abierto los 365 días del año, el establecimiento tiene una ocupación del 60% durante todo el año y cuelga el cartel de completo durante los fines de semana. El hotel modernizará sus instalaciones, un ‘cambio de imagen’ que coincide con el décimo aniversario del incendio que en 2007 afectó al establecimiento. «Las obras están pensadas para mejorar la calidad y el confort durante la estancia de nuestros clientes», señala la gerente. 

Imagen del exterior del Hotel-Jostal Sport de Falset. FOTO: PERE FERRÉ

Futuro sostenible
Desde el sector auguran al enoturismo una próspera vida. «El momento que vive el Priorat como comarca ha hecho que, desde la Carta del Paisatge hasta la candidatura del Priorat a Patrimonio Mundial de la Unesco, sin olvidar la Carta Europea de Turismo Sostenible, los paquetes turísticos se orienten en el ámbito pedagógico para transmitir a los turistas estos mismos valores», afirma Enric Calvo, mientras que Gemma Peyrí también reclama «políticas de turismo que regulen lo que puede asumir turísticamente el territorio».
Una de las cuestiones que preocupa es encontrar el equilibrio entre sostenibilidad y turismo. «En un futuro el concepto amplio de visita irá más allá de la experiencia enoturística. Será una combinación de visita cultural, práctica deportiva, conocimiento de los productos de proximidad, etc.», detalla Enric Calvo y añade que «en términos de innovación, deberemos ser capaces de ofrecer una experiencia más satisfactoria al visitante». La cultura y la tradición vitivinícola en el Priorat es infinita.

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