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Entre momias y cementerios

Ans Educació vuelve a teatralizar la muerte con una ruta dedicada a desvelar los antiguos espacios funerarios de Reus

Cristina Valls

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El colectivo de Ans Educació durante la explicación de la ruta. Foto: Alfredo González.

El colectivo de Ans Educació durante la explicación de la ruta. Foto: Alfredo González.

«La muerte es cara. Como todo, se tiene que pagar». Esta fue una de las conclusiones a las que llegaron Víctor Chacón y Joan Velasco, de Ans Educació, este pasado martes en el marco de una de sus rutas más exitosas: la dedicada a las calles de la muerte. Remontaron su relato a la Edad Media y acogieron a un volumen de gente inesperado y cuantioso en la plaza Prim. Como ya es habitual, Velasco encarnó al personaje de época –el enterrador–, mientras que Chacón, ataviado con su mochila, se ocupó de las referencias históricas. 


Precisamente, en esa misma plaza, se encontraron unas cruces que indicaban que allí se había enterrado a gente. «Hay indicios de que los íberos y romanos enterraron algunos cuerpos. Eso nos demuestra que las costumbres empezaron a cambiar, pues ellos acostumbraban a quemarlos», acotó Chacón, quien también pidió al  público un ejercicio de imaginación. Y así, los trasladó al Reus del siglo XVI. Ya en la plaza del Mercadal, Chacón mostró dónde acababan los límites del Reus de entonces. «El camino principal se pobló y pronto se construyeron unas estructuras defensivas. También se construyó un castillo y una iglesia. El poder político y el religioso, junto», detalló. Un cambio que afectó a la estructura social en muchos casos. 

Víctor Chacón, de Ans Educació, mostrando las limitaciones de la muralla del Reus de la época. Foto: A.G.


Espiritualidad y sencillez
Hasta entonces, los agricultores vivían muy relajados. Sólo tenían que trabajar para subsistir y no había presiones de un señor feudal. La gente se casaba por lo civil y, toda esta relajación también se trasladaba al mundo de la muerte. «Ésta es sencilla. No hay grandes ornamentos. Hay piedras, cruces de madera... Es una idea espiritual, nada materialista. La gente es sencilla», resumieron Velasco y Chacón. 

La muerte evolucionaba como lo hacía la sociedad de la época


Así pues, la opresión vino a través de la Reforma Gregoriana y todo cambió. La organización social se volvió jerárquica, junto a una cadena de órdenes de arriba a abajo. «La vida social se monopolizó y el patrimonio no se repartía. Los eclesiásticos ya no tenían descendencia y todo lo recaudado iba para la iglesia», prosiguió Chacón. La opresión, como es natural, se trasladó  al ámbito de la muerte. «La Iglesia participó exclusivamente en el proceso del entierro. Comenzamos a ver que los muertos se entierran con sus mejores tesoros, al estilo egipcio, y que la vida espiritual se diluye para remarcar el hecho de la posesión», informan desde Ans Educació. 

Según Chacón, la vida social se monopolizó y el patrimonio ya no se repartía, a causa de la Reforma Gregoriana


La muerte tiene un precio
«Todo se debe pagar, uno no se puede morir sin soltar dinero. Ya no vale cualquier lugar ni para descansar estando muerto», se lamentó Velasco, el enterrador. Por ello, se plantearon los cementerios. El primero, de carácter medieval, se ubicó en la zona de la Prioral. Con todo, la villa fue evolucionando y se pensó que debían ser más higiénicos. «Así pues, se amplió hasta la zona del Fossar Vell, pero llegó la peste y aumentaron las muertes, que a su vez generaron suciedad y los habitantes más próximos se quejaron muchísimo», detalló la problemática Chacón. Pero nadie quería asumir el coste. La situación era insostenible y las peleas, frecuentes.

Joan Velasco encarnó al personaje de época, el enterrador. Foto: A. González.

Momias 100% reusenses
En 1780 fue necesario otro cementerio y cerca del portal antiguo, donde se encuentra la calle del Hospital, se situó otro. «Reus creció, la gente superó los límites de la muralla e incluso vivió en la misma. La economía llegó a una época preindustrial. Se llevó a cabo un cementerio nuevo, fuera de la ciudad. En la zona  actual cercana al establecimiento de Carrefour.  Requirió mucho trabajo desplazar el excedente de muertos hacía nuevos espacios», dijo Chacón. Los vecinos no aguantaron más y en 1804, Carlos IV obligó al Ayuntamiento a que se movilizara.  Reus se desarrolla aún más y,  en 1871, construyen el actual cementerio,  de donde sacaron difuntos momificados, momias 100% reusenses.

De interés

El mundo de la muerte ha estado muy ligado a los ciudadanos de Reus desde su fundación en la Edad Media. La ruta de Ans Educació cuenta con la experiencia de un enterrador de la época, quien ha realizado un viaje en el tiempo para poder resolver las dudas de los asistentes. La última ruta de dicha temática, se realizará hoy jueves a partir de las 20.30 horas y comienza en la plaza Prim. Para aquellos que quieran reservar plaza: rutes@anseducacio.cat o 676 896 409.

 

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