Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Gente que entierra la etiqueta Ni-Ni

Un proyecto ha ayudado a 371 jóvenes de 16 a 24 años a encontrar un plan de vida
Whatsapp
Un grupo de jóvenes en un curso de hostelería. Foto: Lluís Milián

Un grupo de jóvenes en un curso de hostelería. Foto: Lluís Milián

Aleko tiene 20 años y apenas levanta la vista del ordenador. Está ocupado preparándose para sacar el carnet de conducir... Y pensar que hace unos meses a esta hora podía estar perfectamente pasando las horas muertas en el parque... Fue justo en el parque donde conoció a un grupo de jóvenes de Start, Centre de Noves Oportunitats del Camp de Tarragona, que estaba allí haciendo una actividad. Entonces no trabajaba ni estudiaba, «estaba bloqueado», relata. 

Se apuntó al centro y  cuenta que por fin sabe lo que quiere y ha ganado en seguridad. Va a estudiar un grado de educación física y quiere trabajar a la vez. Es uno de los jóvenes de 14 poblaciones del Camp de Tarragona que han participado.

Todos tienen un tutor que les ha acompañado en el proceso

Para la iniciativa, que llevan a cabo de las fundaciones Intermedia y Formació i Treball con la financiación de la Generalitat y la Unión Europea,  se entrevistó a 695 jóvenes. De ellos hubo 503 inscritos que pasaron por una primera orientación. Finalmente 371 entraron en el programa. Se trata en todos los casos de jóvenes de 16 a 24 años que no estudiaban ni trabajaban. Hoy (el programa arrancó en enero de 2016 y termina en diciembre) más del 30% ha sido contratado en una empresa, y el 35% ha decidido dedicarse a los estudios.

Azahara González, directora del centro, hace un resumen de todas las acciones que han hecho para que los participantes definieran, primero que nada, su plan de vida. Un ejemplo: si alguien tenía en mente dedicarse a la mecánica, asistía a un cursillo de 80 horas en un taller que le permitiera saber si era lo que realmente quería. Si no era lo que había imaginado, se volvía buscar nuevos intereses, sin penalizar.

jovenes.jpg
Azahara González, la directora, con jóvenes del centro. Foto: LL.M.

A partir de allí comenzaba un plan personalizado siempre acompañado de un tutor. Realizaron, entre otras, formaciones para obtener un certificado de profesionalidad: hostelería, idiomas, mecánica, comercio, almacén, ocio y agricultura... En diferentes partes del Camp de Tarragona.

Pero el programa iba mucho más allá de lo estrictamente laboral o formativo, pues trabajaba en el uso del tiempo libre o la participación en iniciativas sociales. Otro ejemplo: cuatro jóvenes participaron en una travesía transpirenaica que les llevó a recorrer  800 kilómetros. Algunos, antes de prepararse para la carrera, nunca habían hecho ningún tipo de deporte.

Baño de realidad

Pero si para algo les ha servido la experiencia, cuentan, es para tomar contacto con la realidad. Han tenido que moverse en transporte público por el territorio y a algunos como Aleko también les están preparando para sacarse el carnet de conducir. El centro paga las tasas del examen escrito.

El 35% de los chicos ha vuelto a estudiar, el 30% halló trabajo

También han podido escuchar, de boca de los responsables de reclutamiento de las empresas, qué buscan cuando quieren contratar. Así pues, más de uno después de esa charla se dio cuenta de que sin la ESO no iban a ninguna parte y decidieron estudiar para sacarse el título. La mayoría lo hizo a través del Institut Obert de Catalunya e iba al centro a estudiar. 

En este punto la directora agradece la participación de 105 empresas del territorio que han ofrecido visitas a sus instalaciones, simulaciones de procesos de selección o prácticas y también ofertas de empleo.

Toda esa información también ha servido para que otros como Álex, de 24 años, que ya tenía un grado de electrónica, busquen un camino distinto y con posibilidades de empleo. Le encontramos haciendo un curso de hostelería y coctelería. Está apuntando una receta de magdalenas.

González explica que si algo tienen claro en el centro en el que han  trabajado 15 técnicos «implicadísimos, con un desgaste emocional muy importante» es que no creen en la etiqueta Ni-Ni. «Todos podemos cambiar y todos tenemos nuestro momento. Se trata de dar los recursos y las herramientas para que cada uno tenga la capacidad de elegir».

Temas

Comentarios

Lea También