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Hacer deporte mejora la resistencia respiratoria en pacientes con asma

Hasta un 25% de la gente que practica ejercicio en verano tiene esta patología. Ayer se celebró el Día Mundial del Asma

Redacción/EFE

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Un momento de una sesión deportiva que se realizó con pacientes. Foto: cedida

Un momento de una sesión deportiva que se realizó con pacientes. Foto: cedida

¿Son compatibles el asma y el deporte? La respuesta es «sí», tal y como se reflejó ayer durante las Jornadas celebradas en el Hospital de Sant Pau de Barcelona para el Día Mundial del Asma. En una mesa redonda organizada por este centro y Boehringer Ingelheim, se manifestó que, con un adecuado control de los síntomas, el asma no tiene por qué ser una barrera de inicio para practicar ejercicio físico. De hecho, y según comenta el doctor Francheck Drobnic, especialista en Medicina del Deporte del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, «la práctica de deporte aumenta el conocimiento del asma y las limitaciones por parte del paciente, mejora la condición física y la resistencia respiratoria». De esta forma, , añade, «el paciente requiere menos cantidad de aire para hacer el mismo ejercicio y tiene una menor exposición a una crisis de asma inducido por el ejercicio (AIE)».

Como explica el doctor Vicente Plaza, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Sant Pau, «un cuarto de las personas que practican deportes considerados de verano padecen asma. Es importante que los pacientes conozcan cómo tener bajo control su enfermedad, mediante un uso adecuado de la terapia inhalada, para que no vean su día a día afectado por los síntomas».

Mejora de la calidad de vida

Por otra parte, la termoplastia bronquial ha mejorado «claramente» la calidad de vida del 50% de enfermos graves de asma que se han sometido a esta técnica endoscópica en el Hospital de Sant Pau, de Barcelona, pionero en su aplicación desde hace seis años. Así lo aseguró ayer el doctor Vicente Plaza, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Sant Pau, tras una mesa redonda en la que particioaron especialistas médicos y pacientes para conmemorar el Día Mundial del Asma en una jornada centrada en esta enfermedad y el deporte.

La termoplastia bronquial consiste en la aplicación de calor, generado y controlado por una fuente de radiofrecuencia, a través de un catéter introducido en el árbol bronquial del paciente, cuyo objetivo es disminuir la hiperreactividad bronquial que se manifiesta en varias enfermedades del aparato respiratorio, entre ellas, el asma crónico. Plaza precisa que el Hospital de Sant Pau ha usado este procedimiento clínico en una veintena de pacientes en los últimos años, de los que la mitad han respondido «con una mejora clara» de su enfermedad crónica.

Hasta llegar a este punto, añade, el procedimiento de selección de los pacientes «es muy riguroso y tiene unos criterios médicos muy estrictos», reservados a los casos más graves de pacientes con dificultades respiratorias.

Sólo el Hospital de Sant Pau y, más recientemente, el Germans Trias i Pujol, de Badalona, aplican en Catalunya esta técnica, destinada exclusivamente a pacientes con asma sintomático, mal controlado y que deben ingresar reiteradamente en centros sanitarios por crisis asmáticas.

Hasta llegar a estos casos más graves, el asma es una enfermedad perfectamente controlable si está bien diagnosticada y tratada mediante un uso adecuado de la terapia inhalada (inhaladores), considera Plaza.

Tratamiento ‘seguro y eficaz’

A juicio de este especialista, pionero en España en la aplicación de la termoplastia bronquial, el tratamiento inhalado para el asma con corticoides es «seguro y eficaz», aunque reconoce que, en dosis altas y tomados por vía oral o inyectable, causa efectos secundarios «no despreciables», como obesidad e incluso diabetes. «De ahí su mala fama», indica Torrego, que ha hablado incluso de corticofobia, de rechazo a la medicación con corticoides.

El neumólogo asegura, no obstante, que los corticoides inhalados para el asma no tienen efectos secundarios porque son potentes a nivel local y pasan muy poco a la circulación sistémica (parte del sistema circulatorio).

Uno de los retos para el control de la enfermedad es el correcto uso del inhalador, ya que «el 50 % de los pacientes están mal controlados», dice el doctor Plaza.

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