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Hay concierto en mi casa

Es catártico. La cantautora de Tarragona Olga Pes ya no toca en teatros y locales. Ahora viene a tu casa, te canta y te remueve por dentro  
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Olga Pes, en formato trío, actuando en una de las casas de sus seguidores. Foto: DT

Olga Pes, en formato trío, actuando en una de las casas de sus seguidores. Foto: DT

Velas en el borde de la piscina, una alfombra, sillas dispuestas sobre el césped alrededor y la luz mágica del atardecer que se cuela. Llegan los invitados. Empieza la música, ese jazz nórdico mezclado con folk, aires mediterráneos y hasta raíces andaluzas, y hasta los perros de la casa rondan y se embelesan con la estampa. 

Hay diálogo y complicidad. No hay demasiadas reglas. Sólo la tele debe estar apagada y apartada para dejar espacio al sentimiento a flor de piel, a la catarsis de versos, de introspección, porque Olga Pes, si la llamas, acude a tu casa, monta un concierto, se desnuda emocionalmente y te desnuda igualmente a ti y al público, esos familiares y amigos que han acudido a tan único recital. Olga, cantautora y compositora de Tarragona, pensó que ya valía de presentar sus discos a la manera habitual, en teatros y salas. Decidió llevar su arte a los hogares de la gente, en la gira ‘Buenestado en tu casa’. 

Pronto la cosa cundió, y tejió una red de seguidores que hicieron de anfitriones. La experiencia ha ido más allá de la música. «Unos días antes Olga vino a ver la casa, y estuvimos seis horas charlando, de música, pero también de la vida», cuenta Eduardo Moratinos, químico jubilado, que cedió su chalet en El Catllar para una de esas actuaciones. «Fue maravilloso, para vivirlo. Ella habla mucho, explica las canciones, habla del alma, de emociones, de espiritualidad, y eso te llega», narra. Porque Olga cuenta su vida, que es también la nuestra, la de todos: y glosa la alegría, la tristeza, los amores, las ausencias.

«Fue un lujo, indescriptible, tan bonito que no se puede explicar. Ella tiene una voz de oro y explica vivencias suyas, de cuando las cosas quizás no van demasiado bien, de esos días en los que algo se tuerce y los pierdes, de la ausencia de su abuelo. Habla mucho desde dentro y remueve. Se explora a ella pero también al resto. ¿Acaso no nos pasan a todos las mismas cosas?», se pregunta Menuda Tàpies, una de esas anfitrionas que ha acogido recitales en su piso de Tarragona. 

«Ha sido como un cursillo acelerado de crecimiento personal. Les planteo con música y palabra revisar sus sentimientos, que se vean cómo están, qué cosas tendrían que mejorar», narra Olga Pes, buceadora en sentimientos. «Todo el mundo ha perdido a alguien, todos tenemos algo pendiente, que no nos acaba de gustar. En el fondo es una especie de terapia colectiva», explica ella. ¿Quién no ha vivido una mudanza? ¿No es eso acaso un vaivén sentimental que nos pone patas arriba?. Olga le canta a eso. En el salón de casa, junto a los libros, hay quien llora y quien ríe, a veces casi a la vez.

La propia Olga no ha salido indemne. Sus conciertos en casa han coincidido a veces con momentos personales dolorosos: el fallecimiento de un tío el día anterior de tocar o el infarto que sufrió su padre también justo antes de un concierto, todo ello voltaje emocional para esa fiesta a domicilio itinerante: «Me ha hecho crecer muchísimo y además ahora tengo un vínculo mucho más intenso con la gente. Eso no se puede conseguir en un concierto normal». Cualquier lugar ha sido bueno: el chalet de Charo, en Boscos Tarragona, la terraza de Ainhoa en su casa de Reus o el salón de María José en Vila-seca, que abrió sus puertas a la música de Olga y a todos sus invitados, un domingo por la mañana, sin que supieran en realidad a qué iban. 

Desarmados los corazones, acabado esa especie de tratamiento, las veladas se alargan hasta la madrugada, en mitad de charlas y canapés. Olga sigue conversando con sus fans, a los que les cambia la vida por un rato, por unos días en los que las canciones siguen en la cabeza. La gira también le ha cambiado a ella. «Sin esto no sería quien soy ahora». Tiene más canciones, nuevo disco, pero ya ha dicho que los conciertos a domicilio van a seguir. 

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