Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Naltros

‘He actuado en el desván de una casa y en el sótano de un bar’

La vallense recorre Catalunya con el espectáculo de microteatro ‘Moleskine’, escrito por Jordi Cervera. Lo han visto  3.300 espectadores

Javier Díaz

Whatsapp
Violant Llopis protagoniza el monólogo ‘Moleskine’. Foto: Santi Jiménez

Violant Llopis protagoniza el monólogo ‘Moleskine’. Foto: Santi Jiménez

Violant Llopis lleva tres años compaginando ‘Moleskine’ con otros trabajos teatrales. Está preparando con Jordi Cervera una versión larga  para acceder a teatros y una segunda parte

- Hace tres años arrancó el espectáculo  ‘Moleskine’. ¿Era eso o el paro?
- Estaba en un momento muy delicado de mi vida, con la crisis había bajado muchísimo el trabajo y las oportunidades. Estaba literalmente desesperada y no quería renunciar a mi vocación. Tenía que hacer algo para trabajar y salir adelante. Si no hubiera sacado este proyecto, supongo que ahora estaría trabajando en alguna otra cosa y no me sentiría realizada.

-¿Por qué apostó por el microteatro?
- Este género teatral  no necesita ni una gran producción ni una gran infraestructura. Con un buen texto, ganas e ilusión se pueden hacer cosas muy interesantes y estimulantes. El microteatro me da la oportunidad de continuar trabajando de lo que me gusta y me da la flexibilidad de poder hacerlo en cualquier espacio fuera del circuito tradicional.

- ¿Se considera una emprendedora teatral?
- En cierta manera, sí. Ahora veo que no te puedes estancar, tienes que buscar alternativas, otras vías para llegar a tu objetivo. Es muy confortable ver que un proyecto tuyo sigue adelante y tiene una buena aceptación de parte del público.

- Actriz y autónoma, menuda mezcla, ¿no? 
- Sí, no es fácil, nada fácil, pero en mi caso tampoco tenía muchas más opciones. No siempre salen los números, pero entiendo que es la manera de hacerlo.

- ¿No ha pensado nunca en tirar la toalla?
 - Lo he pensado muchísimas veces, pero realmente nunca de verdad. Me imagino dejando el teatro y no sería yo. Mi vocación desgraciadamente es tan fuerte que dedicándome a otra profesión no sería feliz. No me gusta que sea así, porque me queda muy poco margen de maniobra, pero, por otro lado, supongo que si no tuviera tanta pasión por mi trabajo y no fuera tan terca ya hubiera tirado hace muchos años la toalla.

- Encima es madre de gemelos.
- Desde que soy madre no me puedo dedicar tanto a mi profesión. Soy muy metódica y me gusta tenerlo todo controlado y no tener sorpresas de última hora. Pero tengo la suerte de poder compaginar el cuidado de los niños con mi pareja por igual. Y la familia también es de gran ayuda.

- ‘Moleskine’ habla sobre la muerte. ¿Qué pretende transmitir?
 - Más que transmitir prefiero usar la palabra «sentir». La muerte sigue siendo una palabra tabú y es una manera de acercar a la gente una realidad en la que todos nos hemos encontrado o nos encontraremos alguna vez en la vida. No es fácil hablar de este tema. Cuando acabas la función y miras a los ojos a los espectadores te das cuenta de que les ha tocado directamente, recordando algún caso personal. Nunca nadie me ha dicho que se ha sentido incómodo por el tema, al contrario.
 
- Es un monólogo de teatro no convencional.
- El público no se sienta en platea y, en este caso, la actriz no está en el escenario. Son 20 minutos de intensidad absoluta en los que las palabras se transforman en dardos potentes que se clavan. Hablando de  la muerte, funerales y amor mientras miro a los ojos a los espectadores. Hay quien no te aguanta la mirada, quien se pone nervioso y se ríe, quien interactúa y te habla mientras haces el monólogo... Al principio no era fácil, pero con el tiempo he ganado seguridad y lo disfruto.

- También busca espacios no convencionales para las representaciones.
- Hemos actuado  en el desván de una casa particular, el sótano de un bar, restaurantes, librerías, bodegas, museos, jardines...  Adaptamos cada función según el espacio y los espectadores que tenemos. Hemos llegado a hacer cinco sesiones porque donde actuaba sólo cabían 20 personas.

Temas

Comentarios

Lea También