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Kass Martin: 'La zumba es un idioma universal'

Entrevista a la instructora de zumba
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Martin en el 'photocall' del Dance Fit Festival. foto: ESTHER FIGUEROA

Martin en el 'photocall' del Dance Fit Festival. foto: ESTHER FIGUEROA

-¿Cómo se hizo instructora de zumba?

- Mi madre era instructora de aerobic. Entonces, cuando tenía 50 años quiso jubilarse; y mi hermana y yo pensamos que nunca podríamos ser instructoras, nunca. Pero eso cambió cuando tuve a mi hija, que lloró durante muchos meses por la noche, así que necesitaba algo para sacarme de casa como madre joven que era. En ese momento, el propietario del gimnasio me sugirió ir a una clase de zumba, asistí y me enamoré completamente. Ese día salí diciendo «voy a hacer esto porque es algo sobre lo que puedo apasionarme».

 

-¿Cómo combina ser instructora con ser madre?

-Enseño en un gimnasio local dos veces a la semana cuando mis hijos están en el colegio y cuando están en casa, soy madre a tiempo completo y me mantengo alejada de cualquier cosa que me pueda llevar lejos de ellos. Mantener la balanza entre ser madre y esposa e instructora es difícil, pero también es bueno que tenga mi propia válvula de escape que me dé regocijo como persona. Eso sí, mi marido, que trabaja desde casa, se hace cargo de ellos durante todo el día cuando viajo para ofrecer clases.

 

-¿Qué es lo que más le gusta de ser monitora?

-Las personas. Mi cosa favorita sobre ser instructora son las personas que he conocido. Cuando te conviertes en adulto, creo que tienes menos oportunidades de conocer gente nueva en tu vida y hacer amigos que te aporten cosas positivas. Entonces, de repente, tienes esta clase con personas a las que ves regularmente. Para serte sincera, en los últimos siete años que llevo de instructora, he encontrado a algunas de mis mejores amistades en las clases.

 

-¿Ha visto grandes cambios de alumnos suyos?

-La verdad es que sí; pero no solo físicos, sino también en su resistencia. Al principio, no pueden seguir toda la clase completa, pero después sí. Además, se implican en otros aspectos del fitness como lo es apuntarse a carreras. También he visto cambios psicológicos, alumnos que eran inseguros y que después de venir a clase, se convierten en seguros de si mismos. Estos cambios me hacen feliz porque puedes dejar de enfocarte solo en ti misma y hacerlo también en los demás.

 

-¿Cree que existen estereotipos sobre la zumba?

-Opino que cualquier barrera que la gente tiene sobre la zumba, desaparece cuando van a una clase y se dan cuenta que estaban equivocados. No es una actividad para una edad, sexo o peso determinado. Aunque sí que he notado es que cuando voy a otros países, hay más hombres que en EE.UU.

 

-Trabaja alrededor de todo el mundo, ¿cómo lo vive?

-Pensaba que viajar sería escalofriante; pero me equivocaba porque, no importa donde vaya, siempre tengo una familia. Gracias a estas clases magistrales que hago, conozco a gente maravillosa. Por ejemplo, si me mudara aquí hoy, estoy segura de que inmediatamente tendría gente con la que conectaría y podría salir a tomar algo. Cuando voy a otro continente, la lengua es una barrera; pero la zumba es un idioma universal con el que las personas pueden conectar y construir relaciones.

 

-Es la primera vez que viene a España, ¿cómo está siendo la experiencia?

-Por el momento solo he visto el aeropuerto y el hotel –se ríe-. Pero, de camino a aquí, he divisado uno de los arcos del imperio romano. He visto un montón de escenas de películas y fotografías donde sale España y es tan bonita como lo había imaginado, pese a que solo haya visto el camino del aeropuerto a aquí. Me encantaría volver por trabajo, aunque aún sería mejor si lo hiciera por placer.

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