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La Llosa: Un pequeño oasis

Hay muchas zonas variadas donde poder realizar diferentes actividades. Refrescarse en la playa, disfrutar de la gastronomía, tomar el sol o ir en bici
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Hay turistas de la R. Checa que acuden a la playa de la zona. Foto: A. Mariné.

Hay turistas de la R. Checa que acuden a la playa de la zona. Foto: A. Mariné.

Disfrutar de la sombra, de un paseo en bicicleta o simplemente de poder tomarse un baño sin temer que no haya sitio a primer línea de playa. Esto es lo que define a la playa de La Llosa, situada en Cambrils. Muchos de los bañistas, en su mayoría navarros, acuden para poder relajarse, pero también por su variedad gastronómica.  Nada más entrar y poner los pies en la arena, se puede encontrar una familia procedente de la República Checa, disfrutando de generosas rodajas de sandía. No se cortan en posar para una foto. Viene a pasarlo en grande. Rosa Estopiñán, de Zaragoza, ha acudido con la familia. Han aprovechado las horas más intensas de sol para protegerse bajo los árboles de una zona ajardinada, próxima a la zona de paseo. «Hace unos 12 años que venimos aquí. Hemos observado una gran evolución. La playa está mucho más descuidada que antes», valora. Aun así, La Llosa es la playa escogida, «porque nos gusta el ambiente y hay menos bullicio».

La zona dispone de grandes focos de sombra.

Y es que La Llosa es como un pequeño oasis, pues hay diferentes zonas destinadas a muchas tareas. Se puede pasear, refrescarse dándose un chapuzón, tomar el sol, tomar algo en la zona de restauración y practicar deporte en la arena –en la que también descansa una red de voleibol–. En caso de tener hijos pequeños, hay una zona de feria infantil con saltadores y camas elásticas.

Aunque sólo cuenta con un mes de experiencia alquilando tumbonas, Edwin Sánchez se ha curtido bajo el sol con autóctonos y turistas. «Conozco bien la zona y hasta ahora ha venido gente de Inglaterra, Francia y Gran Canaria. El ambiente es tranquilo y suele animarse por la tarde», detalla Sánchez, quien también vende refrigerios. «Siempre vienen bien. Muchos se están al sol durante horas hasta dormirse», continúa. Por unos 4,50 euros, se puede disponer de 7 horas de tumbona. El público mayoritario, según acota Edwin, «son las familias». 

El alquiler de tumbonas se anima por las tardes.

Los pasatiempos

Según el navarro Juan Echevarría, «el agua está limpia, pero la orilla puede mejorar». Y es que junto a su pareja y unos amigos vienen hace ya más de 10 años y han ganado capacidad crítica. «Se deberían mejorar muchas cosas. La arena podría estar más mimada. Las palmeras, por ejemplo, son las que más han sufrido el deterioro. Creemos que el Ayuntamiento no está tan encima como debería», observa señalándolas. Respecto a lo que le gusta hacer a Echevarría y a sus acompañantes en la playa, lo tienen muy claro: «Difrutar del sol, algún paseo y darle a la lengua, que así no nos cansamos tanto». 

El carril para bicicletas atrae a gran cantidad de turistas.

Laura Jímenez, que ha acudido a la playa de la zona con sus padres, se conforma con alguna revista o un libro. «No paseamos mucho, pero vamos cogiendo color. Además, también hay ambiente con los chiringuitos. También nos gusta la playa de Vilafortuny. Venimos porque aquí no se forman las masificaciones de Salou», concluye la joven. Por su parte, Isabel Pelegrín, de Lérida, está de lo más entusiasmada con  la playa. «Hace 24 años que acudimos aquí a bañarnos. Solemos marcharnos toda la família a Cambrils por su gastronomía y tenemos nuestro sitio», dice Isabel.

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