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La cara B de la ‘burbuja’ del vinilo

Las ventas de discos en formato vinilo estaba parada desde finales de los 80 debido a la irrupción de los CD
 

EFE

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La moda de los vinilos ha supuesto un empujón a las tiendas de venta de discos. FOTO: Alba Mariné

La moda de los vinilos ha supuesto un empujón a las tiendas de venta de discos. FOTO: Alba Mariné

Tocadiscos, pick ups y discos de vinilo marcando una tendencia al alza que hace que hoy este formato esté en números similares a los de los 80, lo que ha significado un empujón, que, como los propios discos, tiene su cara B. A falta de conocer los datos definitivos de 2017, las ventas de vinilos en 2016 ya eran lo suficientemente relevantes para hablar de tendencia, con más 435.000 unidades vendidas, un número considerable que, además, supone casi un 20 por ciento más que en 2015.

Las cifras son de Productores Musicales de España (Promusicae) y confirman la vuelta del soporte físico en general, y del vinilo en particular, un formato que, prácticamente desde finales de los 80 y hasta hace un lustro, han mantenido casi en su totalidad los disyoqueis y los sellos pequeños de música negra, indie y electrónica.

Uno de ellos es el cordobés afincado en Berlín Cecilio, pinchadiscos del sello Slow Life, que ha editado una decena de referencias en este formato, todas ellas agotadas en las tiendas especializadas. Explica que la llamada «moda» del vinilo «tiene un lado bueno y un lado malo»: «La parte buena es que ha revitalizado a una industria que realmente nunca había muerto pero que estaba malviviendo, y la mala es que quienes durante años han sostenido precisamente a esta industria están viendo ahora cómo los grandes sellos y las grandes multinacionales están copando la producción, que se realiza según estándares obsoletos y que no ha evolucionado a nivel tecnológico».

Lo cierto es que la mayoría de prensas de vinilo que trabajaban en los 80 han sido desmanteladas y hoy toda la demanda la cubren fábricas de prensado repartidas en 42 países, uno de los cuales es la República Checa, donde «plancha» sus discos Cecilio, que han logrado convertirse en un próspero negocio, aunque trabajando a marchas forzadas.

Producción en masa

Basta con ver la web de GZ Media, una de las principales plantas del país centroeuropeo, que reconoce que llega a producir 65.000 vinilos al día, lo cual, en términos generales, es más de lo que se consumía en España en 2008.
«Yo no recuerdo cuál, cuándo o dónde me bajé mi primer MP3, pero sí que recuerdo perfectamente cuál fue el primer disco que me compré», apostilla Juani Cash, otro disyóquey cordobés que ha puesto en marcha Jukebox Jam!, unas fiestas en las que exclusivamente se pincha en vinilo y que son de día y gratis con el objetivo de «difundir la cultura del disco».

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