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'La competencia, si hay, se nota muy poco o nada'

Tengo 30 años de experiencia en el campo, en los que me he dedicado al conocimiento de los vinos

Juan Carlos roldán

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Josep M. Rovira en el Celler Rovira junto al Licor de Tarragona.

Josep M. Rovira en el Celler Rovira junto al Licor de Tarragona.

- ¿Cómo se introdujo en el sector de la bodega?

- Siempre me ha gustado mucho la venta, y empecé trabajando para una empresa, Codorniu y Osborne, hace ya unos 30 años. Al final decidí establecerme como autónomo y abrí mi propia bodega:el Celler Rovira.

- ¿Qué le atrajo del negocio?

- El mundo del vino siempre me llamó mucho la atención. En realidad tengo el título de mecánico, pero, por cosas de la vida, acabé descubriendo mi vocación en el vino.

- ¿Ningún estudio en la materia?

- No, la enología es algo que se aprende sobre la marcha. Yo tengo 30 años de experiencia en el campo, en los que me he dedicado al conocimiento de los vinos:degustaciones, viajes al Priorat y a La Rioja, ferias, lectura de libros...

- ¿Qué tipo de vinos acostumbra a vender?

- Hace 20 años te habría dicho que el Rioja y el Ribera del Duero eran el 90% de mis ventas. Pero actualmente la cosa se ha invertido, siendo la producción local la mayoría.

- ¿Considera que en Tarragona existe una buena tradición enológica?

- Creo que sí. Con el tiempo, esa tradición ha ido saliendo y la prueba la podemos encontrar en las ferias de vino que se hacen en la ciudad, aunque creo que, siendo Tarragona la capital provincial, deberíamos hacer eventos dedicados solo a la producción local, ya que son siete las denominaciones de origen (Priorat, Montsant, Conca de Barberà, Terra Alta, Penedès, Tarragona y Catalunya).

- ¿Cuál es la diferencia entre un vino de La Rioja y uno de Tarragona?

- Los vinos de Tarragona salieron hace solo 20 años. Antes, las cooperativas vendían toda la producción a Granell, y ni siquiera sabían embotellarlos. Hoy en día eso ha cambiado. La producción de Tarragona se ha puesto a la altura de La Rioja y similares, con la diferencia de que no tiene una tradición de renombre tan larga.

- ¿Qué hay de su relación con los demás bodegueros de la ciudad?

- Nos llevamos bien. Cuando yo abrí, en Tarragona había unas ocho o nueve bodegas y actualmente quedamos menos de la mitad. En cuanto a la competencia, si hay, desde luego se nota muy poco o nada, de hecho cuando a uno le falta un vino nos lo suele pedir, y nosotros se lo damos.

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