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La impresora 3D que revolucionará la alimentación en el espacio

La NASA ha financiado a una compañía que ha creado una impresora capaz de fabricar una pizza en cuatro minutos

Colpisa

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Imagen de la impresora de pizzas 3D en funcionamiento.

Imagen de la impresora de pizzas 3D en funcionamiento.

"Los astronautas intentamos comer nuestros alimentos favoritos antes de despegar porque sabemos que la comida espacial nunca consigue conservar la variedad, textura y sabores de nuestros platos terrestres. Así que cuando los dietistas de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) preguntan a la tripulación qué queremos comer durante nuestra semana de cuarentena médica pedimos nuestras cosas favoritas, como pizza, hamburguesas, lasaña y comida Tex-Mex". La confesión del estadounidense Thomas David Jones ha sido subrayada por varios colegas que han viajado al espacio y que han reconocido sus dificultades para conseguir comer un burrito en órbita o han señalado los obstáculos para que un repartidor alcance sus naves.

Ante la cuestión, la NASA intentó responder a sus demandas con su tecnología y se lanzó a idear la manera de que la comida rápida traspasara los límites de la atmósfera. Aunque hasta ahora los sueños gastronómicos de los astronautas no han podido cumplirse, de su solicitud puede beneficiar a una gran parte de la humanidad. La compañía BeeHex ha logrado aunar los avances de las impresoras 3D con las apetencias personales de los trabajadores del espacio para ofrecer un nuevo invento culinario: las impresoras de pizza. La alianza con la agencia espacial norteramericana ha permitido a la empresa emergente desarrollar un sistema en que los cartuchos no se llenan de tinta, sino de salsas, tomate, quesos y la masa necesaria para el pan horneado. Para ello, la empresa con sede en Oklahoma ha encargado las máquinas necesarias a Natural Machines, una compañía ubicada en Barcelona.

Detrás del proyecto de la NASA hay más interés que el del paladar. La agencia espacial norteamericana desea encontrar una manera de conservar los alimentos durante más tiempo, aunque también eliminar micro-nutrientes que pueden causar deterioro u olores. Subvencionaron a BeeHex con 125.000 dólares en su partida inicial y cinco años después los prototipos ya han logrado fabricar pizzas en cuatro minutos.

Con la exitosa iniciativa, además de la vertiente científica se abren nuevas posiblidades a explorar en el mundo de la gastronomía. "La misión es crear una nueva experiencia alimenticia -usando robots- para hacer una comida personalizada más limpia, más saludable y más rápida", explica en su web la empresa creada en Houston. "Actualmente, una familia pide cuatro órdenes con los mismos tipos de comida, pero tenemos diferentes necesidades. Una persona mayor puede necesitar más fibra y los jóvenes pueden ingerir más grasas", avanza Anjan Contractor, uno de los fundadores de BeeHex, en Xconomy. El calendario asegura que el sistema estará listo en septiembre. Entonces el único obstáculo que debe solucionar Thomas David Jones para cumplir su sueño de comer una pizza mirando al planeta azul será que se jubiló en 2001.

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