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'La isla mínima', gran triunfadora de la noche con diez goyas

El thriller de Alberto Rodríguez consigue los premios a mejor película y director. 'El niño', que partía con 16 nominaciones, gana cuatro y 'Ocho apellidos vascos' premia a sus actores
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El director Alberto Rodríguez recibe el Goya al mejor director por 'La isla mínima'. Foto: EFE

El director Alberto Rodríguez recibe el Goya al mejor director por 'La isla mínima'. Foto: EFE

La única sorpresa de la noche fue la duración cercana a las cuatro horas de una ceremonia interminable. La isla mínima arrasó con diez estatuillas, mientras Ocho apellidos vascos vio recompensada su condición de película más taquillera de la historia del cine español con Goyas para sus actores de reparto, Carmen Machi y Karra Elejalde, y el de Dani Rovira como actor revelación. El malagueño pasó del escenario como presentador al patio de butacas para esperar cómo decían su nombre y llevarse el beso de su chica y compañera en la película, Clara Lago.

La isla mínima ha atraído a un millón de espectadores y superado los 6 millones de euros en taquilla. Alberto Rodríguez firma una crónica negra que funciona al mismo tiempo como turbia intriga y retrato de un tiempo y un país en el que un sistema feudal y caciquil daba paso a esto que tenemos ahora. Las dos Españas simbolizadas en dos policías obligados a su pesar a convivir. Uno surgido de las cloacas del franquismo, un lince en su trabajo; otro embebido de sueños de democracia, íntegro pero bisoño.

Javier Gutiérrez era favorito como mejor actor y no defraudó. El asturiano pertenece a la raza de los Landa, López Vázquez y Sacristán, un derroche de naturalidad cuando toca comedia costumbrista y un gigante que provoca escalofríos si el guion y el director están a la altura.

La cosa empezó con un número musical que repasaba la historia del cine español y que culminó con un himno, Resistiré, como grito de guerra de la situación actual que apeló a la nostalgia y al espíritu de supervivencia de una industria eternamente en crisis.

Dani Rovira se esforzó y derrochó simpatía. Consiguió las carcajadas más ruidosas cuando se salía del guion e improvisaba los chistes con las tablas que le proporciona sus muchas horas de monologuista. Departió amigablemente con José Ignacio Wert tuteándole «Nacho». Wert sonreía cada vez más tranquilo según avanzaba la gala y veía que la fiesta no se politizaba. Solo Pedro Almodóvar le lanzó una insolente andanada. Saludó a «los amigos del cine y de la cultura, pero usted no está incluido señor Wert».

Enrique González Macho aparcó el tono incendiario. El presidente de la Academia hizo un único llamamiento al Gobierno: «No quiero mencionar lo que dije en los últimos años para que no me llamen cansino, solo que ya va siendo hora de que nos bajen el maldito IVA».

El momento más bonito de la noche tuvo a Karra Elejalde de protagonista. El actor vitoriano ganó su segundo Goya como actor de reparto por su personaje en Ocho apellidos vascos. Estuvo conciso en su discurso de agradecimiento. Emotivo y sentimental, dedicó el Goya al llorado Álex Angulo y a su hija Ainara, «el proyecto que mejor me ha salido».

Antonio Banderas recogió el Goya de Honor de manos del hombre al que debe su desembarco en Estados Unidos: Pedro Almodóvar. El malagueño celebró a los genios que ha dado este país en el campo del arte y la cultura, de Picasso a Almodóvar, y dedicó su Goya pidiéndole perdón por sus ausencias a «su mejor producción», su hija Stella del Carmen.

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