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La obra culinaria también tiene derecho de autor

A algunos cocineros les halaga ver sus platos copiados en otros restaurantes y a otros les indigna
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El avance de la alta cocina ha disparado el conflcito.

El avance de la alta cocina ha disparado el conflcito.

A algunos cocineros les halaga ver sus platos copiados en otros restaurantes y a otros les indigna, aunque pocas veces se reclama la autoría de una creación culinaria porque existen dudas sobre su protección. Hasta ahora, porque un experto ha esclarecido el asunto en ‘Alta cocina y derecho de autor’.

Se trata del doctor en Derecho Santiago Robert, quien subraya que «no existe vacío legislativo alguno» en España y que las «obras culinarias» están amparadas por el Derecho de Autor en la Ley de Propiedad Intelectual, por lo que plagiarlas «es una conducta ilícita e inmoral».
Al igual que un cuadro, un edificio o una canción, las obras culinarias originales «no son ‘res nulliu’, cosas sin dueño», sino «manifestaciones concretas de la personalidad de su autor», aunque Robert reconoce que «el mundo de la gastronomía es un campo abonado para el aprovechamiento de la reputación ajena».

Cita en su obra, publicada por Reus Editorial, casos como la denuncia que José Andrés, cocinero asturiano afincado en EEUU, interpuso contra un ex-socio que incluyó platos suyos en la carta de su restaurante, o las acusaciones de plagio entre Grant Achatz (Alinea, Chicago) y David Muñoz (DiverXO, Madrid), ambos con tres estrellas Michelin.

El único requisito para que una obra gastronómica sea protegida es «la originalidad, aunque contenga elementos del acervo cultural», algo que se ha disparado en la revolución vivida por la alta cocina en España.

«La probabilidad de que dos personas creen de forma independiente y sin copiarse el, por ejemplo ‘Gol de Messi’ -un postre de Jordi Roca, del triestrellado El Celler de Can Roca (Girona)- es la misma de que le toque el Gordo de la lotería a la misma persona cada día durante un siglo», apunta con ironía.

Respaldado por la jurisprudencia de varios países europeos cuyos tribunales han dictaminado que reconocen «la originalidad culinaria como protegible por el Derecho de Autor», Robert se remonta en su libro a la antigua colonia griega de Síbaris, donde «no se permitía reproducir durante un año un nuevo plato del que se reconocía algún valor».

Algunas medidas se han tomado al respecto. Ferran Adrià propone publicar libros para que quede constancia de la autoría de la receta, Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) creó la publicación International Journal of Gastronomuy and Food Science en 2012 con ese fin y en Francia las recetas originales se registran en el Conservatoire National de Cuisine y las asociaciones de chefs proscriben la usurpación de autoría.

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