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La rebelión de los padres que quieren criar

No son, ni de lejos, mayoría, pero los padres que quieren ocuparse de todos los aspectos de la crianza de sus hijas e hijos van en aumento. Hay cursos para ellos y hasta escriben blogs contando sus experiencias

Norián Muñoz

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La rebelión de los padres que quieren criar

La rebelión de los padres que quieren criar

En apenas una generación, asegura Aharón Fernández, psicólogo y miembro de Homes Igualitaris, estamos asistiendo a una auténtica revolución en las formas de ser padre. Estamos pasando, explica, del modelo del ‘padre ausente’, que se limitaba al papel que tenía asignado: trabajar mucho y llevar del dinero a casa para dar lo mejor a los hijos; pasando por el ‘padre colaborativo’, que sigue en el papel tradicional, «aunque está dispuesto a echar una mano cuando la cosa se complica», y al más reciente, el ‘padre presente, corresponsable’, que participa de toda la crianza y el cuidado.

A este último igual se le puede ver cambiando un pañal en la calle que limpiando en casa, haciendo la compra con el niño al lado o llevando el control de las vacunas.

Y no, no es que estos últimos sean mayoría, ni de lejos, reconoce, pero lo cierto es que existen y para Fernández su papel como agentes de cambio es crucial. Él mismo, de hecho, ha impartido distintos cursos de preparación al parto y al nacimiento para hombres y otros talleres de paternidad y da fe de que cada vez son más.

Todo es ganancia

Explica el psicólogo que ya hay suficientes estudios que demuestran los beneficios para los niños y las niñas de tener padres implicados. «Tener un padre presente, disponible, corresponsable, es una gran ganancia para futuras generaciones... Está muy estudiado que hay beneficios para el desarrollo emocional y cognitivo de los niños y de que es un factor de protección para conductas de riesgo como las drogas», explica.

Y los hombres, claro está, también ganan en desarrollo emocional, en empatía, en conseguir vínculos más satisfactorios con los hijos. Además, mejora la relación de pareja y « aparecen nuevos ámbitos de vida por descubrir».

Y dan la cara

«El problema es que con los amigos no sueles hablar de estas cosas», explica Joaquim Montaner, fundador de Papás Blogueros, una comunidad que agrupa a casi 200 blogs en castellano de padres que hablan de su experiencia cuidando a sus hijos. Basta con darse un paseo para ver algunas de las entradas y hacerse una idea de lo variado de los temas: «Nadie dijo que la paternidad fuese fácil… pero tampoco tan difícil»; «Esperando por las vacunas atrasadas del enano», «¿Quién le enseña palabrotas?»; «Películas para ver con niños»; «Disfraz casero de mapache»...

También es una muestra de la increíble variedad de padres blogueros, desde los muchos que firman con su nombre hasta los que eligen seudónimos como Papá agonías, Papá cavernícola, Papá bicho raro, Papá cangrejo, soytupadre.es, Criando frikis...

A Montaner la idea de crear el colectivo se le ocurrió en 2011 tras ver la interminable cantidad de blogs hechos por y para madres. Se puso pues tras la pista de hombres que escribieran de su paternidad en castellano y encontró solo 16. Eso sí, en todos había cierto resquemor, esa dificultad a hablar en público de las maravillas y las miserias de ser padre. «Casi en cualquier blog te encuentras un blog del tipo ‘soy un bicho raro’», apunta. Es difícil, reconoce, perder cierto pudor a la hora de hablar sobre lo que les importa su papel de papá.

Y también está el reto de hablar de todo, de lo bueno y de lo malo. «Mucha gente se queda en la fase ‘neopadre’, en la parte bonita del apego y del juego, pero también hay que hablar de la parte fea, de lo desquiciante que puede llegar a resultar el asunto».

A partir de su creación el grupo no sólo se ha multiplicado, sino que se ha involucrado en distintas campañas para hacer visibls a los padres que cuidan como #papanoteescondas o #padresigualitarios. también han estado al lado de luchas como las de la plataforma que defiende unos permisos de paternidad igualitarios.

Aprender sí o sí

La de los permisos es una de las reivindicaciones que Montaner, padre de seis hijos de entre 7 y 16 años, considera crucial para dar el salto definitivo. Como cada pareja podría decidir, a partir de cierto momento, cómo repartir el permiso, «por fin los papás se van a quedar solitos con sus bebés y seguro que lo van a pasar fatal, pero van a aprender sí o sí. También van a descubrir las emociones de tener en brazos a un bebé y se lo van a contar a sus amigos».

Montaner está convencido de que contar con padres que comparten el cuidado de los hijos y de los trabajos de la casa va a conseguir que niños y niñas tengan otros referentes para su futuro lejos de los estereotipos actuales.

«No nos llegamos a imaginar todos los beneficios que esto va a tener para los hombres en el futuro. Cuando los tíos entren a cuidar se van a sentir tan bien... Además, la sociedad en general gana, quien cuida no mata», concluye.

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