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Las abuelas se comen las gambas frías

Un 64% de estas comidas festivas son preparadas por mujeres. Muchas están tan atareadas que cuando por fin se sientan, la comida ya está fría

Norián Muñoz

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El Mercat Central de Tarragona es, por estos días, territorio de madres y, sobre todo, de abuelas. Foto: Pere Ferré

El Mercat Central de Tarragona es, por estos días, territorio de madres y, sobre todo, de abuelas. Foto: Pere Ferré

«La Navidad sin abuelas no existiría», sentencia entre atareada y resignada una clienta a la entrada del Mercat de Central de Tarragona. Lo suelta a bote pronto, pero dice que no tiene tiempo para entrevistas, va con prisas. Y no es la única; a pesar de lo concurrido de la plaza, cuesta encontrar a alguna mujer que hable con calma de los preparativos de las fiestas.

Seguramente tantas prisas no son casuales. Una encuesta realizada este año por Nestlé encontró que el 64% de las comidas navideñas son preparadas por mujeres y un 36%, por hombres. La distribución de tareas no es muy distinta de la que se ve un día cualquiera en las cocinas de la mayoría de las casas. Según el INE, las mujeres emplean cada día una media de 1 hora y 45 minutos a elaborar comidas, frente a los 28 minutos de los hombres.

Y entre las mujeres, un grupo que cobra especial protagonismo por estas fechas: las abuelas. Basta con ver la composición de quienes inundan la clientela del mercado.

Manoli Rodríguez, de un puesto de frutas, apunta que son ellas las que van estos días a por los ingredientes para los platos más tradicionales y, también, más elaborados. Paqui Rubio, de un puesto de salazones, lo corrobora no sólo por sus clientas, sino por su propia experiencia. Aunque trabaja todos estos días (ayer también), hoy planeaba levantarse a las cinco de la mañana para preparar la comida de Navidad. En su casa serán 16 personas para comer. «Se hace cansado, pero es un día al año», apunta.

En las paradas existe la percepción general de que los jóvenes ya no dedican tantas horas a las comidas de las fiestas, que prefieren ir de restaurantes o comprar los platos elaborados. Eso sí, reconocen que comienza a verse un pequeño grupo de nuevos cocinillas, mujeres y hombres, que, alentados por los programas televisivos de cocina, han redescubierto el mercado.

El peor asiento de la mesa

En la encuesta de Nestlé se destaca que el 42% de quienes cocinan en estos días (44% en el caso de ellas) no recibe ningún tipo de ayuda. Así, pues, su manera de disfrutar las celebraciones no suele ser igual a la del resto de los invitados.

¿A qué nos referimos? Pues a que 1 de cada 4 se come los platos fríos y el 22% se pierde el aperitivo o sólo les quedan las sobras o lo que menos gusta. 1 de cada 4 ha tenido que fregar platos en mitad de la comida y el 12% afirma que cuando se sienta a comer los demás ya han terminado.

«Me he quedado sin comer lo que he puesto en la mesa», confiesa una madre que participa en el vídeo de la campaña #LaCenaQueNoVes, de la multinacional.

Marta Martínez, junto a una parada de pescado del Mercat, está de acuerdo y cuenta que «siempre me como las gambas frías... Eso cuando llego a tiempo y no se han acabado».

La encuesta ofrece también otros datos. El 29% de los organizadores de las cenas se asigna el asiento menos confortable. Además 1 de cada 3 mujeres que organiza el encuentro familiar no tiene tiempo de arreglarse y se siente «un poco cenicienta».

Una vez iniciada la comida, un 29% de los consumidores admite que si había recibido ayuda de forma previa de su pareja o hijos, estos dejan de colaborar en el momento en que llegan los invitados y terminan trabajando solos en el desarrollo de la comida.

Con todo, 8 de cada 10 anfitriones se sienten ilusionados ante la organización de la comida o cena navideñas. Sin embargo, un 10% reconoce que considera como «una obligación» lo que antes realizaba con gusto.

Y, claro está, el trabajo no acaba con las comidas. Allí están las compras, los regalos, las llamadas y la organización, en general, de todo el tinglado festivo. «Todo está en nuestras cabezas», cuenta María Jesús Miranda, quien dice contar con la colaboración de su marido.

LLEGA EL 'SENTADOR DE MADRES'

«Madre pa’aquí, madre pa’allá… ¿Es que nadie más sabe dónde está la cocina? ¿O será la falta de costumbre? La Navidad es la época ideal para disfrutar de toda la familia junta, en torno a la mesa. Pero hay alguien que siempre falta: nuestra madre. El sentador de madres es el producto ideal para demostrar que los hombres no solo tienen manos para pelar las gambas, llega para acabar con esta situación y conseguir que todos levantemos el culo de la silla...». Así reza parte del anuncio de un producto imaginario que se ha hecho viral en pocos días, ‘El sentador de madres’.

El artilugio ha sido idea de la revista feminista digital Locas del Coño, que ha conseguido que el vídeo se haga viral. En cuatro días recibió más de 600.000 visualizaciones.

Al parecer su recomendación «ásalo sutilmente por el grupo de whatsapp familiar, a ver si tu cuñado se da por aludido» surtió efecto.

La mala noticia para la revista feminista ha sido el cierre, el pasado miércoles, de su página de Facebook. La página, según explican las propias creadoras, fue cerrada al parecer por incumplir las ‘políticas’ de la red social después de semanas de reportes masivos por parte de foros con hilos machistas. Una de las imágenes que han acusado de ofensivas es el mismo logo que representa una vagina.

 

 

Un invento por la igualdad, el
‘Sentador de madres’

 

 

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