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Naltros Clima

Las olas de calor llegan para quedarse

Las cuatro temperaturas más altas de Catalunya estaban ayer en la provincia de Tarragona:  Vinebre (41º), Torroja del Priorat (39,8º), la del Masroig  (39,3º) y Siurana (39,2º). Esta mañana la palma en la demarcación se la llevaba l'Aldea, donde a las 9.30 tenían 28,1º  

Norián Muñoz

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Una niña se refresca en una fuente de Salou.

Una niña se refresca en una fuente de Salou. Pere Ferré

No era un buen presagio, antes de las 8 de la mañana y sudando; luego las noticias en la radio: «La segunda ola de calor tiene en alerta a  26 provincias de España». La retahíla, por esta época, suena igual que el canto de los niños de San Idelfonso en diciembre anunciando los ganadores de la Lotería de Navidad... Pero la palabra alerta es lo que tiene, que sólo escucharla parece que la temperatura sube varios grados. 

Aunque no, no era exageración, ayer a las cinco y media de la tarde, las cuatro estaciones meteorológicas que marcaban las temperaturas más altas de Catalunya eran las de Vinebre (41º), Torroja del Priorat (39,8º), la del Masroig  (39,3º) y Siurana (39,2º). ( Esta mañana la palma en la demarcación se la llevaba l'Aldea, donde a las 9.30 tenían 28,1º. En la estación del Complex Educatiu de Tarragona se alcalnzaban a esa hora los 27,3º)

Aunque, sólo por consolarnos, vemos que ayer hubo quienes durmieron más fresquitos, como en Prades, donde la mínima estaba en 11,9º, la cuarta más fría de Catalunya.

Luego vemos que las previsiones dicen que la ola de calor durará  hasta el sábado y parece que la noticia nos da un respiro... Pero no, la alegría dura poco, porque, advierten los científicos: esta olas cada vez serán más frecuentes

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El profesor Enric Aguilar, investigador del  Center for Climate Change,  de la Universitat Rovira i Virgili, recuerda que ya el año pasado el planeta registró el año más cálido desde que se tienen mediciones. «Comenzaremos a tener cada vez con más frecuencia temperaturas que hace treinta años nos parecían excepcionales», vaticina.

Un recordatorio, explica, de que independientemente de lo que se empeñe en pontificar Donald Trump, el calentamiento global causado por la actividad humana ya está aquí «y  no existe ninguna duda razonable  al respecto». Tira de datos: ayer mientras hablábamos por teléfono  la concentración atmosférica de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaba las  407 partes por millón; hace dos décadas estaba por debajo de las 300 partes.

Refugios para el calor
Y cuando parece que el aire acondicionado de la oficina  invita a pensar en temas más agradables, otro titular: «Barcelona alerta de que las olas de calor podrían cuadruplicarse a finales de siglo».

Se referieren a un estudio del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), el Ayuntamiento y Barcelona Regional que además deja claro que  los efectos de estas temperaturas en la salud son para tomárselo en serio. En la capital catalana,una de las 50 ciudades españolas más afectadas por el calor, el incremento de la mortalidad media durante los meses de verano está en el 27%.

 Así pues, el ayuntamiento está elaborando un plan que presentará en unos meses y en el que  se prevén nuevas estrategias para combatir el calor en la ciudad, como ampliar los planes de actuación ante las olas de calor; analizar la viabilidad de utilizar equipamientos públicos y parques con vegetación como «zonas de refugio» en los momentos de altas temperaturas, promover programas que fomenten la cohesión social y la atención a personas vulnerables, entre otros.
Ocho de la tarde, el calor no afloja, mal presagio.

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