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Los calçots también se comen en los restaurantes de Tarragona

No hace falta salir al campo para comerlos, en la ciudad tarraconense hay restaurantes que ofrecen menús de calçotadas

Judit Gabaldón

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Los calçots también se comen en los restaurantes de Tarragona

Los calçots también se comen en los restaurantes de Tarragona

Febrero está a punto de empezar y la temporada de calçots está en su auge. Aunque la época propiamente dicha de estas cebollas va de noviembre hasta el mes de abril, los restaurantes empiezan a llenarse a partir del mes de enero. De hecho, durante todo febrero ya es difícil encontrar sitio en cualquier establecimiento especializado en calçotadas si se va sin reserva previa. Para muchos, los calçots mojados en romesco ya son una tradición y una cita segura para acudir al campo o a masías. Pero no hace falta irse tan lejos para disfrutar de una buena calçotada. En la ciudad de Tarragona hay diversos restaurantes que ofrecen menús para poder comer calçots al más puro estilo catalán.

Restaurant Sol – Ric

Una de nuestras recomendaciones es el Restaurant Sol – Ric, situado a tan solo un minuto de la playa l’Arrabassada, porque comer calçots en un restaurante no significa dejar de estar rodeados de paisajes. Ni tampoco quiere decir no sentirse en medio del campo, ya que este establecimiento está ubicado en una antigua masía rústica del siglo XVIII, además de disponer de una amplia terraza con vegetación y zonas ajardinadas. El menú de calçotadas tiene un precio de 35 euros por persona (con IVA) e incluye, como no, calçots recién hechos, además de picoteo y grandes platos de carne. En la terraza tiene lugar el aperitivo a base de butifarra blanca y negra, olivas arbequinas, fuet y los calçots con la salsa romesco. Pero esto solo es una preparación de lo que llega después dentro del restaurante. Costillas de cordero, longaniza con garbanzos, alcachofas, tomates y patatas al caliu. Para rematar, como postre hay crema catalana. Dentro del menú de calçotada también se incluye agua, vino, cava y cafés, para rebajar un poco todo lo comido.

Restaurant Passadis

Otro de los restaurantes imprescindibles para una buena calçotada. Y encima en pleno centro de la ciudad de Tarragona, en la calle Estanislao Figueres. Por supuesto, sin renunciar al entorno rústico, el ambiente perfecto para comer calçots con romesco. En este establecimiento el precio del menú es de 29,90 euros por persona (sin IVA). A parte de los calçots, claro está, el Restaurant Passadis incluye butifarra, longaniza de Valls y cordero a la brasa, todo ello acompañado de patatas y alcachofas. Tras los platos fuertes aún quedan los postres para acabar de bajar la comida, en este caso una crema catalana y un surtido de carquinyolis con moscatel. En cuanto a las bebidas, el precio no solo incluye agua mineral, también entra vino de la casa, cava brut, cafés y chupitos. Con todas estas cualidades, el buen rato está asegurado. Importante para todos aquellos interesados, para el menú de calçotadas es imprescindible reservar con antelación.

Restaurant El Trull

Este es otro de los establecimientos que se encuentran en pleno contacto con la naturaleza, en este caso en particular justo al lado de la Platja Llarga. Además, el ambiente a calçotada está asegurado gracias a su ubicación, en un antiguo molino de aceite del siglo XVIII del cual aún conserva la mayoría de su estructura original. El precio del menú es de 35 euros (con IVA) y consiste en una pequeña degustación, los platos fuertes y el postre, aparte de las bebidas que incluyen vino, cava, café y chupitos. El picoteo está compuesto por vermut de Falset acompañado de olivas y fuet. Los platos fuertes empiezan con los calçots en salsa romesco y siguen con la longaniza con garbanzos y la parrillada de carne a la brasa con butifarra blanca y negra, tocino y costillas de cabrito rebozadas. La guarnición consiste en una escalibada a la brasa, patatas y alcachofas. Queda el postre, para los que aún tengan hambre lo mejor es una crema catalana, y para aquellos que quieran bajar toda la comida con algo digestivo, un sorbete de limón.

Restaurant Les Voltes

De lo rústico cambiamos a lo romano. Este restaurante está ubicado bajo las tres bóvedas del Circ Romà de Tarragona, que tienen una antigüedad de unos dos mil años. A veces el ambiente de una calçotada puede ser histórico y, sin duda, este lugar lo es. Aquí el menú tiene un precio de 30 euros (sin IVA) e incluye los calçots con romesco, mongetes de Sant Pau con butifarra y costillas de cordero salteadas con ajo y perejil, acompañadas de alcachofas al horno. De postre, crema catalana “Les Voltes”, con nata y frutos secos. Además, dentro de las bebidas entra vino tinto D.O. la Conca de Barberà y una copa de Cava Brut Nature. Por otra parte, el Restaurant Les Voltes también dispone de un menú especial para grupos de mínimo 15 personas. En este caso el precio es de 22 euros (sin IVA) y entran los calçots con su salsa, butifarra con mongetes, cordero salteado con ajo y perejil y, como acompañantes, escalibada o alcachofas al horno. Para acabar el menú con una compañía inmejorable, una crema catalana.

Restaurant Mas Roselló

Una elección perfecta para aquellos que prefieren una estancia rústica sin perder la modernidad y, sobre todo, el arte, ya que este establecimiento destaca por las pinturas que decoran su comedor. Todo ello sin perder el contacto con la naturaleza gracias a sus zonas ajardinadas y a la terraza con ambiente mediterráneo. Aquí, el menú de calçotadas es de 41 euros por persona (con IVA) y consiste en picoteo, calçots y, por supuesto, una gran cantidad de carne, además del postre y las bebidas con vino tinto D.O. de la Terra Alta y cava Oriol Rosell Brut Negre. Antes de empezar, no faltan el fuet y las olivas en este menú para seguir después con el plato estrella, los calçots con su salsa romesco. Pero esto es solo el aperitivo, la parrillada de carne contiene longaniza, butifarra negra, tocino y costillas de cabrito, todo ello acompañado por escalibada, escarola y mongetes de Santa Pau. El postre no puede faltar, y en este caso hay dos opciones: crema catalana y sorbete de mandarinas, además del café y los carquinyolis para poner el punto y final al menú.

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