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Los charcuteros tarraconenses piden 'que impere el sentido común'

Los comerciantes están tranquilos. Confían en que los consumidores utilizarán la lógica y que los intereses de grandes superficies detendrán la situación de alarma

Carla Pomerol

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Imagen de Vicenç Bardolet, vicepresidente del gremio de charcuteros de Tarragona, en su obrador.  Foto: Lluís Milián

Imagen de Vicenç Bardolet, vicepresidente del gremio de charcuteros de Tarragona, en su obrador. Foto: Lluís Milián

«Debe imperar el sentido común». Ésta era la máxima que repetía ayer en diversas ocasiones Vicenç Bardolet, vicepresidente del Gremi de Carnissers, Cansaladers i Xarcuters de les Comarques de Tarragona, después de leer al detalle el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se alerta de que las carnes procesadas aumentan el riesgo de padecer cáncer de colón. Los profesionales de la carne están preocupados. Y no es para menos; deberán dar explicaciones para detener esta alarma.

La noticia cayó como una jarra de agua fría entre los charcuteros tarraconenses. No se lo esperaban. «Desde siempre es sabido que la carne ocupa la parte superior de la pirámide alimentaria, lo que significa que se debe consumir con moderación», explicaba el vicepresidente del gremio. Pero la mayoría de charcuteros están de acuerdo en que si los resultados del informe de la OMS fueran ciertos, «la humanidad ya se habría acabado», comentaba Bardolet.

La pesadilla de las vacas locas volvió a invadir el recuerdo de los charcuteros y carniceros de la ciudad. Para algunos, este tipo de «informes-bombas» tienen detrás un interés. «Que investiguen las causas del cáncer está muy bien, pero que se haga responsable a la carne, no es justo», explicaba Vicenç Bardolet.

Según el vicepresidente del gremio, la OMS autoriza una dosis baja de aditivos que ayudan a la conservación del producto, le dan color y gusto. «¿Entonces, por qué ahora nos dicen que son perjudiciales si la organización ya le ha dado el vistobueno?», se pregunta Bardolet. Preguntas que no encuentran respuesta para los charcuteros tarraconenses.

Pero Bardolet, que aparte de ser el vicepresidente del gremio también es propietario de dos charcuterías, no está preocupado, y las consecuencias que puede tener el informe no le quitan el sueño. Su tranquilidad se debe a que está completamente seguro de que esta situación de alarma se va a detener enseguida. «Es probable que mi negocio salga perjudicado y que las ventas bajen, pero estoy seguro de que la situación también fastidiará a grandes superficies. Y las elites no permitirán que esto ocurra. Todo esto acabará antes de lo que pensamos», afirmaba Bardolet. Por el momento, el gremio, a nivel catalán, tiene intención de hacer un comunicado dando su punto de vista sobre el asunto.

Comparación exagerada

Los frankfurts, los embutidos y las carnes ahumadas, como por ejemplo el beicon, son algunos de los productos que se han incorporado en la lista del grupo 1 de riesgo, donde se encuentra el tabaco y el amianto. Para Isidre Bonet, propietario de la Carnisseria Bonet, una de las más conocidas en Tarragona, «comparar la carne procesada con el tabaco es una exageración». Pero Bonet reconoce que los productos ahumados no son buenos en grandes cantidades. Para Bonet lo más importante recae en la dosis: «Todo, en la medida adecuada, es bueno», afirma.

La Carnisseria Bonet es sólo una de las muchas empresas que recordarán el día de ayer. El negocio familiar Embotits Bondria de La Alforja acusa a la OMS de «ponernos a todos en el mismo saco». Según Uwe Von Riegen, uno de los propietarios de la empresa familiar, «hay muchas maneras de tratar y cocinar la carne».

El principal problema con el que se encuentran la mayoría de productores de la zona es a la hora de vender el embutido a los supermercados. Según Von Riegen, los grandes lobbies presionan a los fabricantes para que añadan aditivos y hacer más larga la vida del producto. Así, el jamón o el chorizo durarán más tiempo y en mejores condiciones en los mostradores. El propietario de Embotits Bondria está de acuerdo con que estos productos sí que son perjudiciales para la salud, pero «hay empresas, como la nuestra, que mantienen el producto natural y tradicional». Lo que sí tiene claro Von Riegen es que los medios de comunicación tienen la clave para que esta situación no perjudique a los negocios de charcutería.

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