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Los clientes de un videoclub buscan su salvación

Buscan salvarlo con microfinanciación

EFE

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Una cinta rota de VHS

Una cinta rota de VHS

El videoclub madrileño Ficciones Tirso, que ofrece 20.000 títulos de cine independiente desde hace 13 años, iba a echar el cierre, pero cuando sus socios conocieron la noticia se resistieron a su desaparición y propusieron fórmulas de supervivencia como una microfinanciación popular para recaudar 13.000 euros.

Así lo explica en conversación con Efe Andrés Santana, dueño de este establecimiento situado junto a la plaza de Tirso de Molina, en Madrid, y que se cuenta entre la decena que quedan en la capital, según el cálculo de la distribuidora Das Del Vídeo.

Santana se confiesa sorprendido por las múltiples muestras de apoyo con las que los socios de su videoclub le "liaron" "para luchar una vez más por el proyecto".

Con los 13.000 euros -por el momento ha recaudado alrededor de 2.000- que recolecta a través de la plataforma GoFundMe, Santana persigue trasladar el videoclub a un local más pequeño, aunque manteniéndolo en el barrio con una ubicación que no se mueva "más de cinco minutos" de la actual.

La meta es ahorrar costes para asegurar la viabilidad de un negocio que ha visto cómo locales hermanos colgaban el cartel de cerrado de forma definitiva.

Ficciones Tirso, que tiene como prima hermana a Ficciones Malasaña con la que comparte bonos aunque son gestionadas por empresas diferentes, ofrece 20.000 títulos de películas independientes, algunas de ellas descatalogadas.

Una oferta muy amplia que supone una de las ventajas que el videoclub ofrece frente a plataformas de visionado legal: "una capacidad de elección enorme" en torno a una selección ordenada y que simplifica un proceso, el de descubrir películas, que en línea es más cansado, asegura el propietario de Ficciones.

Quien alquila películas en este local -durante catorce días o dos jornadas, en caso de novedades, y con un coste de entre 1,40 y 3,50 euros dependiendo de si se tiene abono- accede según Santana a un cine al que "no te ves expuesto en primer lugar", que "permite otra aproximación" al séptimo arte.

Preguntado por la pérdida de espacios en Madrid dedicados al cine -en los últimos años han desaparecido tanto videoclubes como salas- el propietario de Ficciones no se atreve a aventurar si será una tendencia con fecha de fin o reversible, pero sí se sorprende porque esta ventana de distribución legal no goce de un IVA reducido en un país donde hay un problema de piratería.

"Nunca hemos tenido consideración como sitio de cultura", denuncia y no entiende por qué los libros sí gozan de un menor tipo impositivo y no ocurre lo mismo con el alquiler o la venta de películas.

Según indican a Efe desde Das Del Vídeo, en España sólo quedan entre 350 y 500 videoclubes y en la región de Madrid no se supera la quincena, aseguran. En 2006, 14.000 comercios se dedicaban al alquiler de clásicos y novedades del séptimo arte.

"No es cuestión de nostalgia por un formato antiguo que no se use, es una forma de ver cine como hay otras maneras" reivindica Santana sobre un proyecto cuyo futuro depende de esta colecta de fondos y que sería viable si los 30.000 socios del videoclub acudiesen cada tres semanas a alquilar una película

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