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Masia de Castelló entre luces y estrellas

El Pessebre dels Estels vuelve un año más durante los días 26 de diciembre y 6 y 7 de enero

Judit Gabaldón

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Escena del nacimiento de Jesús. foto: DT

Escena del nacimiento de Jesús. foto: DT

Los pesebres vivientes ya son una tradición para Navidad. Adentrarse en la magia y en el ambiente de escenas bíblicas es posible en muchísimos pequeños pueblos alrededor de Cataluña. Pese a esto, hay uno en especial que va más allá de los pesebres vivientes tradicionales. En Masia Castelló se encuentra el Pessebre dels Estels, con visitas organizadas para el 26 de diciembre y el 6 y el 7 de enero. Este pesebre viviente se centra en mostrar los antiguos oficios que se ejercían a lo largo y ancho de toda Cataluña.

Pero lo especial del Pessebre dels Estels no es tanto lo que se representa, sino el sitio. Masia de Castelló es un pueblo que llevaba deshabitado desde hace más de cincuenta años. Ubicada entre Masboquera y Vandellòs, esta aldea permaneció olvidada entre montañas hasta 1997, cuando un grupo de voluntarios se propusieron recuperar el pueblo como parte de la cultura de Vandellòs y los municipios de alrededor. Un año después nació de manera oficial l’Associació Masia de Castelló. A partir de entonces el pueblo se fue recuperando casa a casa y remodelando gracias a los voluntarios.

El Pessebre dels Estels comenzó prácticamente al unísono de la recuperación de Masia de Castelló. En la primera edición, hace ya diecinueve años, participaron unas cincuenta personas encargadas de representar varios oficios antiguos de la zona. En la pasada edición participaron hasta 220 voluntarios más 100 organizadores encargados de velar por el cumplimiento y el funcionamiento del pesebre viviente. Además, durante las pasadas navidades se llegó al número de 6000 visitantes en tan solo cuatro días. Xavier Espelta, uno de los vocales de la asociación, considera esta evolución «muy positiva», haciendo hincapié en la necesidad de adaptarse año a año al paso del tiempo y al aumento de los colaboradores. «Es una actividad muy laboriosa, ya que el pesebre se lleva a cabo en un lugar sin los servicios que se pueden encontrar en cualquier otro pueblo», comenta Espelta.

Pero, a pesar de los cientos de personas que participan en el Pessebre dels Estels, la organización de las escenas representadas es más fácil de lo que cabría esperar. Cada participante forma parte de un pequeño grupo que se reúne navidad tras navidad para conformar la escena que les toca representar. Muchos de ellos ya asocian la Navidad con Masia de Castelló, se ha convertido en una tradición que comparten con amigos o familiares. De esta manera, cada grupo realiza sus propios ensayos, decoran y se preparan para los grandes días en los que tendrán lugar las representaciones. Los organizadores, por su parte, llevan a cabo tareas como la instalación eléctrica y la distribución de los lugares y las escenas.

Pero pese a ser ya una gran familia siempre queda sitio para más gente. Xavier Espelta deja claro que cualquiera, sea de donde sea, puede participar en las representaciones del Pessebre dels Estels. De esta manera, l’Associació Masia Castelló se asegura de cumplir sus objetivos prioritarios: el disfrute del público gracias a la gran diversidad de oficios y, sobre todo, el dar a conocer la recuperación de este pueblo.

Masia de Castelló no solo se llena de vida por Navidad. Pese a que el Pessebre dels Estels es el acto más multitudinario, también cuenta con otras festividades para dar a conocer la historia y la cultura de este pueblo: RusticFesta, Jornades Culturals, Santa Llúcia y Nit lírica. Masia de Castelló ha pasado de ser una aldea perdida entre las montañas a un pueblo mágico que cada vez está cobrando más vida.

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