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Medicina y cirugía estética rejuvenecer de la cabeza a los pies

Los tratamientos antienvejecimiento y la cirugía de párpados están entre los más demandados. Los pacientes, que en su mayoría son mujeres, buscan naturalidad y mejorar la salud

Silvia Fornós

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Los pacientes buscan naturalidad y mejorar la salud.

Los pacientes buscan naturalidad y mejorar la salud.

Los españoles realizamos más de 97.000 búsquedas en internet relacionadas con la especialidad de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Son datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Este husmeo por la red indica cuáles son nuestras aspiraciones de belleza y salud. «Actualmente hay un interés por la cultura de la salud, el bienestar y del aspecto sano. Más que buscar la belleza se persigue conseguir un aspecto sano, en el que también influye comer bien y hacer ejercicio», detalla el doctor Alberto Morano, destacado especialista en medicina estética y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME).

El doctor Antonio Jesús Pineda Sierra, especialista en cirugía plástica, estética y reparadora, director médico de la IM Clínic en Sant Cugat, además de socio honorario de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP), explica que «existe una globalización de ese tipo de tratamientos, cada vez hay más personas que cuidan su salud estética para sentirse mejor», y añade que «algunas previsiones apuntan que de aquí al 2025 el sector crecerá un 10%».

Más cifras. De acuerdo con el reciente estudio realizado por una consultora externa y encargado por la SEME, el 30,5% de la población se ha sometido en algún momento a un tratamiento estético. Casi 8 puntos por encima de lo que se registró en el estudio de 2012. «España tiene muy buenos profesionales. Al ser un país de sol y playa se realizan muchos tratamientos de cirugía corporal. Somos líderes en Europa», asegura el doctor Pineda.

Rejuvenecer y no envejecer

Hombres y mujeres compartimos la necesidad de sentirnos bien y a gusto con nosotros mismos. Pero nosotras somos más ‘consumidoras’. El estudio de la SEME revela que «el porcentaje de mujeres que ha utilizado estos servicios asciende es del 42,9%. El 70% de los pacientes son mujeres y el 95% de clase media alta».

Parar los efectos del paso del tiempo. El doctor Morano confirma que «ha crecido la demanda de tratamientos de rejuvenecimiento facial y antienvejecimiento. Las técnicas son cada vez menos invasivas y se consiguen muy buenos resultados sin técnicas quirúrgicas». «En la medicina estética el resultado tiene que ser totalmente natural, sin alternar las formas armónicas del rostro o del cuerpo, siguiendo siempre los caracteres físicos de la persona que está en tratamiento», asegura.

Cada vez más hombres acuden a la medicina estética para mejorar su aspecto. Pasando del 25% en 2012 al 30% en el último año. «Demandan tratamientos relacionados con el bello, el Botox y la revitalización de la piel con vitaminas y aminoácidos», detalla el especialista.

Donde no llega la medicina llega la cirugía

El doctor Morano confirma que «hay tratamientos a los que la medicina estética no llega y entonces hay que seguir un tratamiento quirúrgico, que además de buscar la belleza también buscar armonizar el cuerpo».

Si se escoge ‘embellecer’ a golpe de bisturí las preferencias también son diferentes. «Abdominoplastia, liposucción y la cirugía de párpados son la intervenciones más solicitadas entre las mujeres, mientras que los hombres prefieren la cirugía de párpados, rinoplastia y ginecomastia», detalla el doctor Pineda, y añade que «cada vez la técnica es menos invasiva, la recuperación es más rápida y los resultados son más naturales».

Desconfía del low cost

Todo tiene un precio y como se suele decir ‘nadie da duros a pesetas’. El material y la tecnología de calidad no son baratos. «Hay que huir de las promociones low cost porque los materiales y los láseres son sofisticados y tienen un precio», explica el doctor Pineda. «Este tipo de tratamientos no se pueden ofrecer a un precio muy bajo, porque después se producen sorpresas desagradables. El paciente tiene que saber quién le opera y con qué material», afirma él mismo.

Decir que no. «El límite está en el sentido común y la razón. Lo debe poner el médico o el paciente, o en su defecto los dos juntos», detalla el doctor Alberto Morano. Alerta que «muchas veces el médico estético y el cirujano corremos el riesgo de sucumbir a la presión del paciente. Pero el éxito y el buen resultado de un tratamiento está en no ceder a la demanda excesiva de un paciente, saber poner límites y decir no a un tratamiento».

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