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Melodías carcelarias

La Associació de Músics de Tarragona recoge instrumentos para repartirlos por los centros penitenciarios de Catalunya
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Miguel Ángel Cruz, en el escenario de la Capsa de Música. FOTO: Pere Ferré

Miguel Ángel Cruz, en el escenario de la Capsa de Música. FOTO: Pere Ferré

La cárcel suena a flamenco y rock and roll. A Camarón, Ketama, Leño y AC/DC. También a reguetón. Las celdas están llenas de melodías. «Es la misma banda sonora de la calle o de cualquier bar de Riuclar o Bonavista», dice Miguel Ángel Cruz, presidente de la Associació de Músics de Tarragona (AMt). Esta entidad ha puesto en marcha una iniciativa pionera de recogida de instrumentos para los presos de toda Catalunya. La campaña se denomina Apadrina un músic y cuenta con la colaboración del Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya.

«En los centros penitenciarios hay talleres de música, en los que los internos tocan y experimentan con los instrumentos que tienen. Eso les permite conectar con su parte más sensible y creativa. La música ayuda al empoderamiento de la persona y mejora su autoestima. Además, potencia valores como la constancia y el esfuerzo», afirma Cruz. 
Material de todo tipo

La asociación acepta donaciones hasta el 29 de diciembre. Vale cualquier tipo de instrumento, e incluso púas, cuerdas, afinadores, pies de guitarra, pilas de 9V, parches de batería, amplificadores pequeños, partituras, CD… Todo lo que tenga relación con la música. 

La AMt almacena los instrumentos y el material musical que le entregan en la Capsa de Música. FOTO: Pere Ferré

«Si hay algo que no funciona también nos podría servir porque en la cárcel lo pueden arreglar», apunta Cruz. La recogida se lleva a cabo en la Capsa de Música (Espai Tabacalera) los lunes de 18 a 20 h; los martes de 17 a 20 h; los miércoles de 10 a 13 h y 17 a 19 h; los jueves y viernes de 11 a 13 h y los días de concierto. 

El material se irá almacenando allí hasta que sea repartido por las distintas prisiones. La de Mas d’Enric de El Catllar será una de ellas. Ya hay personas que se han puesto en contacto con la aMt para ofrecer material, aunque, de momento, ha llegado poca cosa.

La idea de esta campaña surgió en una de las asambleas de socios de la asociación. Hace un año que le estaban dando vueltas. Cruz fue uno de los defensores del proyecto. A mediados de los ochenta tocó con su antigua banda de rock No lo sé! en la cárcel de Tarragona. El empresario José María Ruiz-Mateos estaba entonces encarcelado allí por el caso de Rumasa.

Vertiente social

De aquella experiencia surgió la canción de No lo sé! Entre cuatro paredes, que habla de la vida entre rejas. «Dentro de una prisión hay personas que, por lo que sea, han cometido errores, pero que no por eso dejan de ser seres humanos», señala Cruz. 

Y la música, añade, es «una herramienta que favorece su rehabilitación e integración. Es una válvula de escape para salir del agujero psicológico», añade.

La campaña Apadrina un Músic es una muestra más de las acciones solidarias que realiza la aMt. Desde su creación a finales de 1999 ha explotado su vena social con colaboraciones con Unicef,  asociaciones de Síndrome de Down o un proyecto (Prahbat) en la India para llevar agua dulce a la población. El dinero que recaudaron con conciertos benéficos ayudó a la construcción de dos depuradoras.

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