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"Mi novio me controla lo normal", adolescentes atrapadas en la violencia

Una de cada cuatro chicas sufre ´violencia de control´. Este viernes se celebra el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Norián Muñoz

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"Mi novio me controla lo normal", adolescentes atrapadas en la violencia

Hora de salida del instituto, tres chicas conversan animadamente. Les preguntamos si alguna vez han sido testigos de un acto de violencia de género; no son capaces de identificar ninguno en su círculo cercano: «A mí como uno me levante la mano le parto la cara», dice una. Para ellas la violencia es cosa de gente adulta que sale en las noticias.

La más conversadora (tienen entre 15 y 16 años) cuenta que tiene novio. «Pero de violencia, nada», dice. «Es tan mono», afirman las otras.

Llevan poco tiempo juntos y apenas han tenido alguna discusión, «sólo el otro día porque me llamaba y yo, como no le oía, no contestaba». El chico también está pendiente de cuándo se conecta en el Whatsapp, «porque a veces estoy hasta las tantas y no sabe con quién hablo», le justifica. También mira en qué grupos participa para saber con quién habla. Ella ha comenzado «a vigilar las fotos que cuelgo en el Instagram, porque sé que alguna no le gustaba por la ropa con la que salía». A la pregunta: «¿Crees que te controla?», la chica responde: «No, lo normal».

Dentro de lo aceptable

La historia de la adolescente cuadra perfectamente con lo que dicen las estadísticas. Así quedó reflejado en la encuesta ‘Percepción de la violencia de género en la infancia y la juventud’ realizada por el CIS por encargo de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

La muestra estuvo conformada por 2.457 personas de ambos sexos y uno de los resultados llamativos es que el 25% de las mujeres jóvenes de 16 a 19 años que han tenido pareja en alguna ocasión han sufrido ‘violencia de control’ en los últimos 12 meses. En las mujeres adultas la cifra es del 9,6%.

Y es que no todas las formas de violencia de género suscitan el mismo rechazo. En el mismo estudio, la violencia física y sexual fue rechazada por el 97% de los adolescentes independientemente de su edad y el 93% consideraba totalmente inaceptable la violencia verbal. Por contra, uno de cada tres jóvenes (33%) considera inevitable o aceptable «controlar los horarios de la pareja», «impedir a la pareja que vea a su familia o amistades» o «decirle las cosas que puede o no puede hacer».

Violencia invisible

Pero, ¿por qué a la generación que más ha escuchado hablar de violencia de género le cuesta tanto reconocer la violencia psicológica?

Rosa Casas es cofundadora de DHIDES, Mujeres y Hombres por la Igualdad y el Desarrollo, trabajadora y educadora social, antropóloga y profesora asociada en la URV y lleva casi 20 años ofreciendo talleres en escuelas e institutos sobre estos temas. Explica que el control está dentro de las formas de violencia «invisibles» a las que la sociedad está tan acostumbrada. «Si les dicen ‘putas’ en el pasillo del insti les enfada, pero no les parece violencia, porque para ellas es sólo una palabra, una forma de hablar», ejemplifica.

En su opinión, basta con ver lo que rodea la vida de los niños para darse cuenta de cómo la sociedad les va asignando papeles según su género: los juegos para las niñas son de princesas y los de los niños, de acción. Además, los patios de la escuela son para los chicos que juegan al fútbol y los rincones para las niñas. «Y si se mueven, ¡zas!, pelotazo».

Relata Casas una de las actividades con las que suele comenzar sus talleres: pregunta a chicos y chicas cómo reaccionan cuando están realmente enfadados, tristes o frustrados. Va apuntando en la pizarra: los niños golpean, patean... Las niñas lloran, huyen...

Y cuando llega, en la adolescencia, la edad de las primeras relaciones, los estereotipos siguen intactos. «El amor romántico ha hecho mucho daño». Según la misma encuesta, un 73,3% de los adolescentes, independientemente de su sexo, ha escuchado mensajes que aseguran que los celos son una expresión de amor. Comas reconoce que, aunque se hacen esfuerzos, «con un taller una vez al año no hacemos nada». Y explica que en los últimos años ha visto ciertos cambios entre las chicas en las sesiones, pero tampoco le resultan esperanzadores. Apunta que algunas han asumido los mismos roles típicamente masculinos y son igual de violentas que los chicos. «Con más violencia no vamos a ninguna parte», se lamenta.

REGGAETON: MACHSIMO CON MÚSICA

«Nunca estarás sola, aunque todos te deseen yo soy quien te controla», dice Randy ‘Nota Loca’ en Amor Eterno, canción que se supone está, ahora mismo, segunda en la lista de los ‘top 10’ del reggaeton. La letra sigue con imágenes como «con ese artefacto ella aguanta el impacto».

A estas alturas ya nadie duda del machismo y hasta de la apología de la violencia de las letras del reggaeton, omnipresente entre los jóvenes.

Pero como a veces es más fácil entender con imágenes, un grupo de estudiantes de una universidad colombiana lanzó el año pasado la campaña ‘Usa la razón, que la música no degrade tu condición’. Se ocuparon de escenificar con fotografías algunas de las más delirantes estrofas del tipo « Si sigues en esa actitud, voy a violarte, así que no te pongas alsadita».

La campaña se volvió viral, pero basta un paseo por los hits del momento para ver que están muy lejos de cambiar el discurso. «Tómate un trago y cuando estés borracha pa mi casa nos vamos. Tranquila má, no pasa ná... Son sólo un par de copas pa conocerte en la intimidá» dice otro de los ¿éxitos?

 

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