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Morir para esto

Bimba Bosé nos dejó este lunes y con su marcha, la red se llenó de insultos y difamaciones contra ella y su familia. Algunos famosos también han entrado en la batalla, y hasta la Fiscalía se ha metido en el asunto

Pablo Latorre

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Bimba Bosé nos dejó el lunes, con 41 años, a causa de una metástasis surgida a raíz del cáncer de mama que se le detectó en 2014. Foto: cedida

Bimba Bosé nos dejó el lunes, con 41 años, a causa de una metástasis surgida a raíz del cáncer de mama que se le detectó en 2014. Foto: cedida

No somos nadie. Literalmente. La esperanza en nuestra raza cada vez está más en duda, sobre todo después de sucesos vergonzosos como el que hemos presenciado esta semana. Con el cuerpo de Bimba Bosé todavía caliente, los seres más rastreros de la red empezaron a insultar y a difamar su nombre con pura crueldad. Y lo peor, escondidos bajo la máscara de un seudónimo.

El apedreo popular empeoró con el mensaje de despedida de su tío, Miguel Bosé. En él, decía adiós a su sobrina, deseándole un buen viaje, expresión que utilizamos tanto creyentes como no creyentes cuando nos enfrentamos al misterio de la muerte y del más allá. Sin embargo, una panda de desalmados canallas aprovecharon el dolor en el seno de la familia Bosé, y de todos sus allegados, para soltar con rabia cualquier ápice de desencuentro con su forma de ser y de vivir. Desgraciadamente, eso no fue noticia. Como de costumbre en nuestro país, se cobijaron bajo el derecho de libertad de expresión y la protección de datos para atacar a la modelo de 41 años, madre de una niña, con sentencias de 140 caracteres llenas de odio e intolerancia.

Pero quien no pasó desapercibido fue el escritor Antonio Burgos, que con una chisposa retórica recomendó a Bosé aclararse sobre su laicismo y sus viajes de ultratumba. «Buen viaje, ¿dónde? Vaya con el laicismo de la moda del ‘donde quiera que esté’», se descolgó el periodista del ABC. Como comenta el periodista Ramon A. Obrador en El Mundo, fue un comentario de «mal gusto, bochornosa falta de tacto y empatía, y ganas de joder a alguien que se encuentra en las antípodas de tu ideología. Detrás del mensaje de Burgos no hay nada más. Fue una provocación idiota en la que cayeron miles de internautas, que bombardearon al periodista, deseándole la más espantosa de las muertes».

Para Wyoming, la de Burgos fue una reacción hipócrita, para ser propia de un escritor que confiesa ser de derechas y católico. No habían pasado 24 horas que demostró una «completa falta de compasión cristiana». Es en momentos así cuando se pone a prueba la envergadura del corazón de cada uno, siendo capaces de contenernos y responder con la más humillante de las indiferencias a las heces que sueltan algunos.

Mientras, los engranajes de la Fiscalía empezaron a moverse. Lo que muchos pedían frente a semejantes despropósitos de frases. La fiscal de Sala de Criminalidad Informática, Elvira Tejada, ha solicitado a las fuerzas de seguridad que le sean remitidos los tuits injuriosos y ofensivos publicados tras la muerte de la cantante y actriz para analizar si algunos de ellos incurren en un delito de odio por su contenido homófobo, tal y como explica La Vanguardia. Tejada estudiará esos comentarios y evaluará emprender alguna actuación penal, que solo podrá promover en el caso de los mensajes con alusiones a la homosexualidad, ya que los autores de esos comentarios podrían haber cometido un delito de odio, tipificado en el artículo 510 del Código Penal.

Una terrible situación en la que se ha visto involucrada una persona que, según su círculo cercano y varios medios de comunicación, como Vogue, se la recuerda por su alegría, vitalidad y solidaridad. Tres valores que quiso llevar hasta su último aliento, tal y como relata El País.

«Bimba Bosé mandó el sábado por la tarde varios Whatsapp a sus amigos, pero no les informó de la gravedad de su estado de salud. Quiso irse con discreción y sin provocar tristeza a quienes la querían y cuidaban. La modelo y cantante había regresado de Sotogrande (Cádiz) el martes día 17. No se sentía bien y acudió al Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde decía ‘me cuidan como una reina’. (…) La metástasis que sufría como consecuencia de un tumor en su mama izquierda detectado en 2014 había minado definitivamente su cuerpo».

Una marcha lenta que intentó mantener limpia de tristeza hasta el el final. Un mensaje con el que se quedó su hija Dora Postigo, fruto de su relación con Diego Postigo. «Muchísimas gracias a todos los que me apoyáis, y que sepáis que hoy NO es un día de tristeza, porque a mi madre es lo que menos le gustaba, la tristeza. Hoy es un día para estar contentos por todos esos momentos que hemos vivido y disfrutado con ella», comentó en su cuenta de Instagram con una foto de su madre. No cabe duda de que siempre se van los mejores. Pero por suerte, podemos disfrutar de su legado en personas como Dora.

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