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Niñas que no quieren ser princesas

Infinitos tonos de rosa, abundante purpurina, dibujos de animalitos y mensajes edulcorados... No todas las niñas se sienten cómodas con la ropa que proponen las grandes marcas

Norián Muñoz

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Un incipiente movimiento comienza a pedir más ropa neutra. Foto: Freepik

Un incipiente movimiento comienza a pedir más ropa neutra. Foto: Freepik

«Me gustan las camisetas guays de Superman y Batman, y las de coches de carreras también. Todas vuestras camisetas de chica son rosas y tienen cosas de princesas. Las camisetas de chico son más guays. Tienen a Superman, Batman, rock and roll y deportes. ¿Qué pasa con las chicas a las que les gustan esas cosas, como yo o mi amiga Olivia? ¿Podéis hacer algunas camisetas guays para chicas, por favor? ¿O una sección de niños genérica sin diferenciación de sexos?». Lo escribía Alice, una niña de 5 años en EEEUU y luego se hacía viral gracias a que su madre lo compartía en las redes sociales. La marca GAP prometió tener en cuenta su mensaje.

Pero Alice no es la única; Aina, de Alcover (11 años), se queja de que en la sección de niñas nunca hay los motivos que a ella le gustan, como los que tienen que ver con la acción y el deporte. «No a todas las niñas nos gusta lo mismo», señala.

Ainara (también 11 años), de Tarragona, cuenta que más de una vez se ha enfadado con su madre porque no le gusta el rosa y prefiere irse a la sección de niños «porque me gustan las cosas de superhéroes y ella me dice que es muy de chicos... Tengo amigas a las que le pasa lo mismo».

Y es que desde hace unos pocos años se ha ido creando una incipiente corriente de opinión que pide prendas neutras. De hecho, según un estudio realizado por la consultora de márketing Mintel, el 20% de los padres estadounidenses compra ropa que no es ni de niño ni de niña. La tendencia crece entre los padres milennials (23 a 30 años), el 24%, y en los de zonas urbanas (25%).

El mensaje importa

Pero, ¿realmente tiene trascendencia el mensaje que transmite la ropa de niños y de niñas? La socióloga Júlia Mas, de Projecte Ella (una consultora que trabaja, entre otros, en planes de igualdad y ofrece talleres divulgativos), dice que, como elemento separado, la ropa no tendría mayor trascendencia, si no fuera porque es una parte más del engranaje en el que también entran los juegos, los cuentos, la televisión... Y que viene a decir a las niñas que ellas tienen que preocuparse por ser guapas, dóciles y atentas y esperar una mirada aprobatoria. A los niños, por su parte, se les dice que sean fuertes, valientes, que hagan sus sueños realidad.

«Lo malo no es que exista esta ropa, sino que no puedas elegir, que se piensen que las niñas son alérgicas a ciertos colores o motivos». Apunta que tanto la ropa como otros elementos van influyendo en la imagen que construyen los niños de sí mismos.

«Es como una gota malaya», explica, que también influye en lo que quieren ser en el futuro y de lo que se ven o no capaces, «influye en su proyecto vital», asegura. Visto lo visto, a los padres lo que les recomienda es acompañar a sus hijas e hijos en una reflexión a la hora de comprar. «Ellas pueden ser princesas, pero se les puede preguntar si no les gustaría también ser aventureras, si ademas de soñar no les gustaría cambiar el mundo».

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