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Núria Obiols, señora capitana

Núria Obiols es la primera mujer al frente de la capitanía marítima de TGN. Curtida en buques mercantes, de vez en cuando echa de menos el mar

Norián Muñoz

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Obiols en el edificio de la Capitanía. Foto: Lluís Milián

Obiols en el edificio de la Capitanía. Foto: Lluís Milián

Justo antes de comenzar la entrevista en su despacho de la Plaça dels Carros, Núria Obiols se levanta a por una especie de manual legal. ¡Gracias a Dios no le da por consultarlo en ningún momento! Eso sí, mujer precavida, se cuida bien de medir lo que cuenta y da la impresión de que, efectivamente, tras esa imagen menuda se esconde alguien que tendría mucho que contar.

Desde 2015 Obiols es la Capitán Marítimo de la Provincia de Tarragona (sí, el cargo todavía lo escribe así, en masculino, el Ministerio de Fomento). Es la primera mujer en ocupar el cargo en Tarragona. En España hay 30 capitanías marítimas y sólo dos, la de Tarragona y la de Palamós (Girona), tienen a una mujer al frente. Cuenta que aunque de pequeña le gustaba el mar, entonces tenía una visión «mucho más romántica» de lo que resultó la vida en un barco. Tampoco tiene gorra de capitana, «somos civiles», recuerda.

Con lo del romanticismo se refiere a los cinco años que pasó embarcada como segundo y primer oficial en buques mercantes. Así se recorrió medio mundo porque no tenía ruta fija, sino que el destino variaba en función de la mercancía que transportaban (fruta, congelados...) y del cliente que compraba.

Le preguntamos cuál ha sido la vez en que más tiempo ha estado sin volver a casa y cuenta que 8 meses. «¿Que cómo se lleva?, dice, y añade que «siempre he llevado bien las distancias». Por aquellas fechas ya estaba casada, aunque todavía no era madre. Cuenta que en estos buques cada día es igual a otro. Se trabaja de lunes a domingo y por guardias, por ejemplo, cubriendo de 4 de la tarde a 8 de la noche y de 4 de la madrugada a 8 de la mañana. Entre medias toca papeleo y algún que otro hobby, como leer o escuchar algún disco.

De delfines y rayos

Las mujeres en este ambiente son «escasísimas», pero a ella no le supuso ningún inconveniente. Eso sí, advierte, la paridad viene de camino porque cada vez más mujeres están comenzando a estudiar para estos trabajos. Reconoce que de vez en cuando echa de menos navegar, aunque tiene bien asumido que fue una etapa en su vida que ha pasado. Y no le importaría que alguno de sus tres hijos trabajara en el mar, «ningún problema, es un trabajo bonito». Pero cuando definitivamente no extraña el mar es cuando hay temporal. El día que nos vemos, de hecho, el viento ha dado más de un dolor de cabeza al puerto de Tarragona. Le preguntamos si también se sufre en embarcaciones tan grandes y cuenta que da igual el tamaño del barco, «cuando las olas te pasan por encima te das cuenta de lo pequeño que eres»... Y sabe que el mar es soberano, así que reconoce que se le «encoge el corazón», cuando ve los barcos en los que huyen los refugiados.

De su época navegando guarda más de una imagen increíble, como la visión de aguas fluorescentes, navegar cortando el hielo o el ‘rayo verde’ un fenómeno que pudo ver en Sudáfrica. También ha visto delfines, ballenas y bancos de peces luna acompañando el rumbo... Al final se excusa, como quien se ha salido del guión: «A la gente del mar le gusta contar batallitas».

Demostrar lo que sabes

Y regresamos a su trabajo actual. Aquí, entre planos bien ordenados, cuenta que consiste especialmente en garantizar que se cumpla la normativa relacionada con la seguridad marítima y la prevención de la contaminación. De ella dependen aspectos administrativos como el registro de los buques que llegan y salen y otros más técnicos como las inspecciones a todas las embarcaciones, dependiendo de su uso y del país de procedencia, porque según la bandera rige una legislación distinta y tocan unas inspecciones u otras.

Al principio de su mandato fue noticia porque decidió compilar y aplicar las leyes en lo que se refiere a los barcos de recreo. Asegura que la decisión ya se lleva con normalidad, cree que hay mucha mejor coordinación y al final «no hubo afectados». A su equipo, del cual habla todo el rato, también le tocará inspeccionar los cruceros que pasen por la ciudad. Le preguntamos si cree que llegar a su puesto es más difícil por ser mujer y dice que se trata «de demostrar que eres capaz, y eso también les pasa a los hombres».

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