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Naltros Parto respetado

Por qué cuesta más nacer en domingo

Un estudio demuestra que cada vez se inducen más partos para evitar que caigan en festivo o fin de semana... Tarragona supera la media de cesáreas 

Norian Muñoz

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Cada vez se producen menos partos los fines de semana y festivos.

Cada vez se producen menos partos los fines de semana y festivos.

«No se trata solo  de un asunto médico, sino social. Nos hemos acostumbrado a que las famosas anuncien el día exacto en que va a ser su parto y nadie se pregunta: ¿qué aberración es esa?». Quien así habla es Elena Gil, de la asociación sin ánimo de lucro El Parto es nuestro.


Su reflexión viene al hilo del informe ‘Nacer en horario laboral’ que ha elaborado la entidad analizando los nacimientos registrados en la Comunidad de Madrid entre los años 1975 y 2010, con los datos del INE. Su conclusión es clara: «Se ha impuesto el horario laboral a la fisiología del parto».  


Se refieren, por ejemplo, a que el número de partos baja considerablemente los fines de semana y, además «hay una serie de fechas, independientes del día de la semana, en las que es mucho más difícil nacer, como pueden ser el 1 y el 6 de enero, el 15 de agosto, el 12 de octubre o los días 24 y 25 de diciembre».


Y aunque el estudio se centró en Madrid, Gil asegura que es extrapolable al resto de España, puesto que uno similar en Andalucía arrojó similares resultados.  
Además es una tendencia en los países desarrollados:  en EEUU el día con menos nacimientos es el 25 de diciembre, seguido del de Acción de Gracias, y en Inglaterra o Nueva Zelanda también se nace menos en Navidad.


Lo que temen las asociaciones que abogan por el parto respetado es que detrás de esa bajada de nacimientos en fines de semana y festivos no haya más que motivos de organización de los centros sanitarios que no indicaciones médicas. Justamente por eso el lema de la Semana del Parto Respetado (acaba mañana) este año es: ‘¿40 semanas?», respetemos los tiempos del nacimiento’.
 

Madres desinformadas
Marta Busquets, presidenta de la entidad catalana Dona Llum, que cuenta con unas 300 socias y socios, explica que la información que se da a las madres sobre por qué se induce un parto no suele ser completa. Gil añade que «durante todo el proceso  a la mujer se la infantiliza, no se le da mucha información ‘para que no se asuste’. Pero cuando les interesa juegan la carta del niño muerto».


Busquets apunta además que el cálculo del tiempo de embarazo no siempre es exacto (los ciclos menstruales no siempre son iguales) y estudios recientes han demostrado que el tiempo de gestación puede variar en función de factores como la raza o la estatura de las mujeres. «La OMS habla de un parto a término entre las semanas 37 a la 42, pero en Catalunya, por sistema, se aconseja parir en la semana 41», dice.


De lo que tampoco se advierte,  explica, es en el caso de los partos que se inducen o se aceleran con el uso de oxitocina sintética, de que las contracciones son más dolorosas e intensas. Aumentan, además, las posibilidades de que se recurra a un parto instrumental (fórceps, por ejemplo) o que se acabe en una cesárea. «A diferencia de las contracciones naturales, que son en oleadas y dan un descanso, estas son mucho más difíciles de resistir», dice Gil.


Consideran que tampoco se advierte lo suficiente sobre las consecuencias que puede tener un parto programado antes de que se complete la madurez, como bebés que nacen prematuramente, con cortes de bisturí, luxaciones de hombros, problemas respiratorios, fracasos de lactancia y estrés postraumático, entre otros». 


Consentimiento informado
Recuerdan que ante la inducción del parto la madre debe firmar un consentimiento informado y ser correctamente informada de los pros y los contras de esta decisión, según consta en la ley de Autonomía del Paciente.


Busquets apunta que «estamos escuchando razones muy extrañas, como una madre a quien le dicen que tiene un cuadro grave de preclampsia y que le van a inducir el parto dentro de semana y media. ¿De verdad en ese caso hablábamos de una emergencia si podemos esperar semana y media?», se pregunta.
Apunta Busquets, que también es abogada, que la inducción del parto y el uso o no de oxitocina sintética es de los asuntos que se pueden incluir en el ‘Plan de parto’, un documento en el que la mujer explica, por escrito, sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas durante el parto. «Es la mujer quien decide, no hay que venderlo como un pacto con el personal que la atiende». Se trata, además, de un documento que se puede modificar de manera verbal durante el proceso.


Explica que este documento es válido en todos los casos. «A veces parece que solo es para casos en que todo viene rodado, y no es así», apunta. A la par que explica, por ejemplo, que una mujer puede decidir que prefiere esperar a que las contracciones avancen sin el uso de oxitocina, por ejemplo, o decidir echarse atrás aunque hayan aceptado.


Dona Llum (donallum.org) organiza una jornada en Barcelona el próximo sábado 27 para hablar de estos temas.

Tarragona, a la cabeza en cesáreas

En Catalunya no existen datos públicos sobre el número de partos que se inducen, pero sí del número de cesáreas gracias a la Central de Resultats del Departament de Salut. En su último informe, con datos de 2015, se apunta que el 18,1% de los partos atendidos por los hospitales del sistema público fueron por cesárea.
Entre los 10 centros con mayor porcentaje de intervenciones figuran  cinco hospitales de la provincia: el Verge de la Cinta de Tortosa, el Comarcal de Mora  d’Ebre, el Centro MQ de Reus y el Comarcal de Amposta. En esta oportunidad el informe usa un índice ajustado que toma en cuenta la complejidad de los casos que atienden. Así pues, 1 es la referencia, si se  baja de este número se hacen menos cesáreas de lo que cabría esperar por la complejidad, y si se supera, hay más intervenciones de las que podrían esperarse. En la demarcación el índice más cercano al 1 lo tienen los hospitales Joan XXIII de Tarragona y el de El Vendrell (1,1) y el más alto el Comarcal de Amposta (4,2).

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