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Prótesis que explotan en los aviones y otros mitos

Los cirujanos advierten: los implantes modernos son seguros, pero no son para toda la vida, así que no deben fallar las revisiones periódicas

Norián Muñoz

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Prótesis que explotan en los aviones y otros mitos

Prótesis que explotan en los aviones y otros mitos

«No, las prótesis de mama no explotan en los aviones. La prueba está en que durante la Guerra del Golfo hubo pilotos norteamericanas que volaron en aviones de combate sin las condiciones de presurización de los aviones comerciales y no se describió ningún problema». Así de categórico se muestra el doctor Francisco Menéndez, presidente de la Asociación Española de Cirugía Plástica y Estética.

¿Que de dónde pudo surgir lo que apunta a leyenda urbana? El cirujano apunta que al principio las prótesis se rellenaban de suero y pudo coincidir que una mujer sufriera la rotura del implante mientras estaba en un avión.

Ahora, explica, las prótesis están rellenas de un gel cohesivo, «la consistencia es similar a la del membrillo», que los hacen muy estables. Los controles, además, aseguran desde la AECEP, se han hecho cada vez más estrictos desde el escándalo de las prótesis PIP en 2011, cuando se descubrió que una empresa fabricaba implantes mamarios con silicona de tipo industrial.

Precisamente por esa estabilidad actual de los materiales, para una mujer sería prácticamente imposible darse cuenta de que la prótesis se ha roto. Es por ello que el médico insiste en que se debe asistir a las ecografías periódicas. En general se realizan cada uno o dos años, en función de la edad de la paciente.

No son para siempre

El otro gran mito que hay que superar, explica, es pensar que las prótesis son para siempre. «Las pacientes jóvenes a las que, por ejemplo, sus padres les regalan una intervención deben tener presente que hacia los 40 años seguramente tendrán que someterse a cirugía para reemplazar los implantes».

Además, añade, debe de saber que una segunda cirugía para el cambio de prótesis siempre es más larga y latosa que la primera, pues «además de quitar la prótesis rota debemos de resecar la cápsula que nuestro organismo creó alrededor de ella».

«Aunque hay pacientes en las que se rompen los implantes a los 6 años y otras que a los 30 años tienen las prótesis íntegras, el 50% se romperán a los 20-25 años», apunta. Se calcula que a los 10 años se rompen un 5,7% de los implantes (según algún fabricante), y que la vida media de los implantes (rotura del 50%) se ve entre los 20 y 25 años.

Otro de los asuntos que puede preocupar a las pacientes jóvenes es si podrán lactar a sus bebés. El especialista recuerda que la prótesis se suele poner debajo del músculo pectoral, por lo que en estos casos las glándulas siguen funcionando y ya es decisión personal de las mujeres si dar el pecho o no.

Nunca de segunda mano

La AECEP, en un comunicado reciente también descartaba otras ideas que, aseguran, son erróneas, como que las prótesis impidan la detección del cáncer de mama, que produzcan alergia o que alteren la sensibilidad sexual de la mujer de forma definitiva. En este último punto, Menéndez Graiño advierte que puede haber alteraciones temporales, por exceso o defecto de sensibilidad pero que desaparecerán al cabo de unos meses.

Asimismo, se recuerda que es una «absoluta burrada» la reutilización de prótesis de segunda mano, tal como se hace en «ambientes marginales donde no se tiene ningún respeto por la mujer», en alusión a circuitos no controlados en algunos países asiáticos y latinoamericanos.

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