Sexo tántrico, la energía del amor

Sin prisa, caricias y besos infinitos, una respiración profunda y sincronizada son los ingredientes de esta experiencia sexual que despierta todo tipo de sensaciones físicas y emocionales

Silvia Fornós

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Parar, seguir, parar, seguir ? Este es el movimiento y el ritmo natural del sexo tántrico.

Parar, seguir, parar, seguir ? Este es el movimiento y el ritmo natural del sexo tántrico.

Iniciarse en el sexo tántrico es toda una experiencia, que va mucho más allá de la relación sexual para adentrarnos en un ritual en el que la fantasía, la mirada, las caricias y los besos son los protagonistas. «No es verdad que en el sexo tántrico no haya eyaculación, coito u orgasmo. Simplemente no es el objetivo primordial», detalla Sònia Navarro, sexóloga, psicóloga sanitaria y psicoterapeuta.

En el sexo tántrico nada se deja a la improvisación. Desde preparar el ambiente hasta la iluminación, pasando por la música o el aroma, todos los detalles son importantes si se quiere disfrutar de la experiencia. «Se da mucha importancia al olor porque es un afrodisíaco. De hecho, el olfato es uno de los sentidos que activa nuestro deseo sexual», detalla la experta.

La mirada también es esencial entre la pareja. «Durante la relación sexual es muy importante mantener la mirada con la otra persona para conectar con su alma», afirma Sònia Navarro. Adentrarse en el ritual del sexo tántrico nos permite alargar la relación sexual entre dos y tres horas. Atreverse a superar este tiempo puede perjudicar al hombre ya que, según la experta, «no es bueno que esté excitado durante mucho tiempo ya que tendría problemas de vascularización».

Sin prisa

El compás de la relación es lento y pausado. Unirse, fundirse, en definitiva conectar con el alma de la pareja es la prioridad. «La respiración tiene que ser profunda y sincronizada», detalla la experta. También entra en juego la meditación. «Significa que estamos aquí y ahora. Tanto la respiración como la meditación van de la mano», añade Sònia Navarro.

Este es el punto de partida. Ahora entran en juego las caricias. Se empieza por el corazón porque es la energía del amor. Llegados a este momento, es importante que dejemos ir nuestros sentimientos a través del masaje corporal y seguir explorando sensaciones a través del tacto. «Primero hay que explorar todas las zonas erógenas sin entrar en contacto con los genitales de la pareja», detalla la experta, quien añade que «a través del movimiento espontáneo y la expresión corporal podemos transmitir qué nos gusta y qué no en cada momento».

Parar, seguir, parar, seguir

Después de todo este ritual empieza el tocamiento directo de los genitales, la penetración, etc. «Siempre se recomienda que la penetración primera sea muy lenta y profunda, es decir, que no se empiece con movimientos pélvicos muy rápidos, que es la manera que habitualmente llegamos al orgasmo», afirma Sònia Navarro.

Si la mujer controla los movimientos se logra mantener la excitación durante más tiempo. Parar, seguir, parar, seguir … Este es el movimiento y el ritmo natural del sexo tántrico.

 

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