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Si eres mujer cobras 7.123==euro== menos al año que el compañero de al lado

En Catalunya no hay sector productivo que se salve: si naciste mujer lo más seguro es que estés cobrando menos por el mismo trabajo. Esta es la foto fija de la brecha de género

Norián Muñoz

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En la imagen, cedida por la Business Profesional Woman, una protesta de trabajadoras en San Diego, EEUU, 1907 reclamando igualdad salarial.

En la imagen, cedida por la Business Profesional Woman, una protesta de trabajadoras en San Diego, EEUU, 1907 reclamando igualdad salarial.

No, la diferencia entre lo que cobran mujeres y hombres por el mismo trabajo no retrocede y la crisis económica no ha hecho más que ahondar la brecha. Basta con quedarse con una cifra: las trabajadoras en Catalunya ganan, en promedio, un 26% menos que sus compañeros hombres. Es decir, unos 7.123 euros al año menos.

Así lo deja claro el último informe del sindicato UGT a propósito del Día de la Igualdad Salarial que se celebra el próximo 22 de febrero. Los datos, que toman como referencia la última Encuesta de Estructura Salarial del INE de 2014, demuestran, además, que no hay sector productivo que se salve.

Mar Vázquez, secretaria d’Igualtat i Moviments Socials del sindicato en Tarragona y asesora jurídica laboral, alerta, además, de que la desigualdad va más allá del salario propiamente dicho. Pone el caso de los vendedores de una misma superficie comercial. Mientras las mujeres suelen ser mayoría, por ejemplo, en la planta de cosméticos, ellos lo son en la de tecnología «y no cobras la misma comisión por vender una barra de labios que un televisor».

Pero, ¿dónde está el origen de las diferencias? Una de las cosas que aclara Vázquez es que no se trata de un problema de formación. De hecho, según un estudio de la OIT del 2016, en España, si se toman en consideración los factores objetivos de capacitación de hombres y mujeres, no debería haber brecha salarial y de existirla debería ser a favor de las mujeres porque ellas están más formadas.

La maternidad penaliza

Parece una simple anécdota, pero ilustra bien la situación: Vázquez se refiere a la oferta de empleo que acaba de ver en una revista. Se piden expresamente mujeres, pero que no estén pensando en tener hijos.

La sindicalista es clara: tener hijos, algo que por naturaleza sólo pueden hacer las mujeres, «es un castigo, laboralmente hablando». Así lo demuestra el hecho de que la brecha baja de los 25 a 34 años, pero aumenta a partir de los 34 años, coincidiendo con la edad reproductiva y las necesidades de conciliación.

De hecho, una de las propuestas del sindicato es que los padres también cuenten con un permiso al nacer los hijos igual al de las madres y que no sea voluntario para que las empresas no les puedan presionar.

A esto hay que sumar que la crisis no ha hecho más que ahondar las diferencias: las mujeres son mayoría en los sectores más precarios y entre quienes trabajan a tiempo parcial. De hecho, si se mira el gráfico adjunto, la brecha es más grande justo en los trabajos peor pagados... Y los efectos se seguirán pagando con los años, porque ellas tendrán peores pensiones.

Falta transparencia

Laura Roigé, empresaria, presidenta de ADEE, Associació d’empresàries de les comarques de Tarragona y de BPW Business Professional Women Tarragona, cree que las cosas apenas se mueven. Baste con decir que el Foro Económico Mundial calcula que la brecha no se cerrará hasta dentro de 170 años.

En su opinión, el aumento del número de empresarias y directivas deberá tener un efecto positivo en lo que se refiere a acortar la brecha porque, en general, las mujeres tienen otra manera de hacer negocios y cuidan más a sus equipos. Eso sí, reconoce, esto todavía no es una realidad.

Respecto a medidas como la tomada recientemente en Alemania que obligarán a las empresas a publicar los salarios de mujeres y hombres, Roigé considera que ganar en transparencia sería un gran paso. «No podemos dejarlo todo en manos de la buena fe. Yo no soy partidaria de las cuotas, pero con los años me he dado cuenta de que si no fuera por las listas paritarias, hoy no habría mujeres en la política», reconoce.

Vázquez también considera que falta transparencia, pero además cree que faltan esfuerzos desde la administración. Apunta que falta un despliegue efectivo de la Ley de Igualdad de Catalunya en lo que se refiere a la figura del agente de igualdad en las empresas. Hasta ahora se ha comenzado a trabajar en un Observatori de la Igualtat que depende del Institut Català de les Dones, pero hará falta un compromiso serio para trabajar contra las desigualdades.

A vueltas con el ‘currículum ciego’

Esta semana trascendió que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad está preparando un proyecto piloto para instaurar un currículum ciego, es decir, sin fotografía, sexo, nombre ni apellidos, con el fin de tratar de esquivar la discriminación por cuestión de sexo, pero también de raza o religión. Otros países como Francia, Alemania, Reino Unido, EEUU, Países Bajos, Suecia o Finlandia ya han ensayado medidas similares.

Diferentes asociaciones y sindicatos ya han criticado la medida por efectista ya que después de la recepción del currículum, durante las contrataciones lo normal es que se realice una entrevista personal en la cual datos como el sexo quedan en evidencia.

Lo cierto es que diferentes estudios han demostrado los prejuicios de género de los contratadores. Uno de los más recientes fue el realizado en la Universidad de Stanford en 2012. En el mismo 127 personas recibieron varios currículums idénticos en los que solo variaba el género del nombre del solicitante (John y Jennifer).

La gran mayoría de hombres y mujeres seguían recompensando en mayor medida a John que a Jennifer, pese a que sus méritos eran los mismos.

Menos paga desde pequeñas

 Un estudio de la agencia Childwise realizado en Gran Bretaña a 2.000 niños de entre 5 y 16 años y publicado en ‘The Guardian’ encontró que en aquel país los niños reciben un 20% más de paga que las niñas: 10,7 libras (12,59 euros) frente a 8,5 libras (10 euros). La diferencia, lejos de reducirse, aumenta con la edad: las chicas preadolescentes y adolescentes (de entre 11 y 16 años) reciben un 30% de paga menos que los chicos (12,50 libras ellas frente a 17,80 libras ellos). En definitiva, que la brecha podría comenzar mucho antes de tener un trabajo.

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