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Tabaco más caro para disuadir a los jóvenes

Aumentar los controles y prohibir fumar en lugares públicos como playas o paradas de transporte público son otras de las medidas 

EFE

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Organismos sanitarios exigen más medidas para acabar con el consumo de tabaco. FOTO: Pixabay

Organismos sanitarios exigen más medidas para acabar con el consumo de tabaco. FOTO: Pixabay

«Los gobiernos tienen la obligación de velar por la salud pública y se trata de una norma que está en la mayoría de los países europeos y avanzados». El otrora presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero defendía hace doce años la entrada en vigor de la ley antitabaco que limitaba por primera vez fumar en España. Cinco años más tarde se endurecía y se prohibía consumir tabaco en cualquier lugar cerrado. Los beneficios de tal medida, según señala la Organización Médica Colegial (OMC), son evidentes. 

El tabaco es visto ahora como un problema de salud, la exposición de la población al humo del tabaco ambiental se ha reducido en un 57%, la contaminación interior en los locales de ocio se ha reducido en un 90% y el número de fumadores entre 2009 y 2014 se redujo en 1,2 millones de personas.

El precio de la cajetilla se ha incrementado un 75 por ciento desde que comenzó la crisis

Un impacto positivo que se ha visto ralentizado en los últimos años. «Es necesario tomar más medidas», explica Regina Dalmau, presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), organización que aglutina a profesionales sanitarios y asociaciones para prevenir este consumo. Muchas de estas ideas para frenar la incidencia del tabaco -el 28% de la población se declaraba fumadora, según la última encuesta del Eurobarómetro- que reclaman los expertos están vinculadas al bolsillo. Por ejemplo, establecer una fiscalidad de los productos del tabaco semejante para todas las presentaciones. El objetivo es evitar que la afición a estos productos se desvíe a otros que puedan resultar más barato. «El consumo de la picadura de tabaco ha aumentado un 43% desde el inicio de la crisis», incide Dalmau, que reclama más presencia institucional alertando de los perjuicios del tabaco. «Desde 2006, el Gobierno no hace una campaña. Solo ha habido una en redes sociales», recuerda.

Además, una cajetilla muy cara es un elemento disuasor para el público más joven. «Es la medida que tiene más impacto. Porque cuando eres joven, la salud no te preocupa. El mensaje de la salud no cala entre los jóvenes y hay que buscar otras fórmulas», comenta la presidenta del CNPT. «En Australia, el paquete de cigarrillos cuesta 16 euros; en el Reino Unido, casi 12 euros. Y tiene una de las tasas más bajas», añade el doctor Francisco Rodríguez, presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo. La Mesa del Tabaco, por el contrario, recuerda que el precio de la cajetilla ha subido un 75% desde el comienzo de la crisis.

Iniciativas para intentar frenar que los jóvenes españoles comiencen a fumar. «Algo está fallando cuando la edad de inicio es de 13,9 años (último dato del Ministerio de Sanidad). No creo que sean los padres quienes le den cigarrillos. Algo está pasando para que nuestros menores fumen. Y no es solo en España sino en toda Europa», reflexiona Rodríguez, quien ofrece una posible solución. «Que se cumplan las leyes. Entonces el problema se atajaría», comenta.             

Porque los expertos constatan que hay «una permisividad» en los espacios públicos. Algo que no es nuevo. La organización de consumidores OCU advertía hace dos años y medio que el 87% de las terrazas analizadas en doce ciudades incumplían la normativa.

Los médicos y profesionales que trabajan en la prevención del tabaquismo también quieren que se introduzca la cajetilla neutra como han hecho Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Irlanda o Francia; y que se aumenten los espacios donde está prohibido fumar. Entre estos lugares, se encuentran las paradas de transporte público, espacios naturales (por ejemplo, las playas), los estadios deportivos y el interior de los coches, sobre todo, cuando viajan menores, embarazadas o personas con problemas crónicos de salud.

Esta última iniciativa es una de las más sencillas de implantar, ya que se puede introducir en la tramitación parlamentaria de la modificación de la Ley de Seguridad Vial que cuya reforma se abordará en los próximos meses en el Congreso de los Diputados y que fuentes parlamentarias aseguran que podrá salir adelante «sin problemas» y por consenso.

En cuanto al cigarrillo electrónico, el CNPT quiere equiparar su regulación a los productos del tabaco. «No es inocuo. Hay que evitar que sea una puerta de entrada para los jóvenes», indica Dalmau.

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