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¿Te llevarías al bebé al trabajo?: Madres 24 horas

Llevar a los niños encima, dormir con ellos, darles el pecho por más tiempo... 'La crianza con apego' es tendencia. Hablan quienes la practican y quienes la ven como un retroceso

Norián Muñoz

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¿Te llevarías al bebé al trabajo?: Madres 24 horas

¿Te llevarías al bebé al trabajo?: Madres 24 horas

Vanessa Martín tiene 35 años y es madre de una niña de cuatro años y un bebé de seis meses. A este último lo ‘portea’ (lo lleva en un portabebés pegado a su cuerpo) incluso mientras trabaja en la peluquería que regenta junto a su madre.

Alguna clienta le ha preguntado por qué no lo deja en una carrito, «y yo les pregunto: ¿dónde estará mejor, en un carrito o pegado al cuerpo de su madre escuchando su corazón?», dice.

Además del porteo, Vanessa practica el ‘co-lecho’, es decir, el bebé duerme con ella y su marido en la misma cama. «Cada familia tiene que encontrar lo que le facilita la vida. Mi hijo duerme de las nueve de la noche a las ocho de la mañana, y yo también, algo que agradezco», dice. Además, como duermen juntos, el bebé tiene acceso al pecho de su madre, que también cree en la lactancia prolongada.

Todas estas pautas que sigue Vanessa forman parte de una filosofía que gana adeptos y que tiene un nombre, ‘crianza con apego’, término acuñado por el pediatra William Sears y basado, a su vez, en la teoría del psiquiatra británico John Bowlby.

Pero el camino no siempre es fácil. El marido de Vanessa ha apoyado sus decisiones pero lleva peor, por ejemplo, el co-lecho. Ella, por su parte, está convencida de que este esfuerzo, que considera servirá para criar niños más felices y seguros, vale la pena. Dice, además, que los niños crecen rápido. La mayor, por ejemplo, se fue a dormir sola por iniciativa propia.

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El principal apoyo que ha encontrado Vanessa a la hora de aplicar su filosofía de crianza ha sido la asociación Porta’m a prop, que nació en 2011 en Tarragona. Una de sus fundadoras, Anna Roman, madre de dos niños de 4 y 7 años, cuenta que «al nacer mi hijo mayor me sentí bastante perdida y muy juzgada y criticada con las decisiones que tomaba respecto a la manera de criar a mi hijo». Ella y la presidenta decidieron crear la asociación junto a otras seis madres que compartían intereses y ahora se reúnen cada semana.

Anna cree que « una crianza que fomente el vínculo seguro con los hijos a veces se etiqueta con un conjunto de actuaciones (lactancia materna prolongada, porteo, co-lecho) y no siempre se dan estas variables; puede haber perfectamente ese vínculo sin que se haya dado ninguna de ellas si se han cuidado la necesidad de contacto y las necesidades emocionales del bebé ».

‘Madre marsupial’

Alba, 30 años, es madre de dos niñas de 3 años y 14 meses y la crianza con apego le parece ‘rizar el rizo’, a ella, que ha pedido una reducción de jornada en el trabajo y va siempre de bólido.

Ha visto cómo en su entorno otras mujeres profesionales como ella han decidido ser «madres por sobre todas las cosas», como una familiar que dejó su trabajo cuando nació su bebé para criarle. «En la última comida familiar no se despegó del bebé en ningún momento, ni para comer cuando ya estaba dormido... Duerme con él y está pendiente 24 horas. Al final estas ‘madres marsupial’ lo tienen todo tan estudiado que te da la sensación de que tienes que justificarte por no ser como ellas, por ser menos madre».

En esta línea opina una de las detractoras más conocidas del método, la obstetra estadounidense Amy Tuteur, madre de cuatro hijos y autora del libro ‘Push Back: Guilt in the ‘Age of Natural Parenting’ (Retroceso: la culpa en la era de la crianza natural).

En una entrevista reciente al Magazine, Tuteur decía que escribió el libro «porque recibo muchos mensajes de madres que se sienten fatal al creer que estaban fallando por no seguir los dictados de la crianza natural... En treinta años de carrera he observado que lo más importante para los niños es que sepan que sus padres los quieren, pero que el método específico de nacimiento y de alimentación y el número de horas que han sido cargados al día son irrelevantes».

Otros, como la socióloga Sharon Haysdel, opinan que esta «ideología de la maternidad intensiva» impone obligaciones poco realistas y perpetúa una vida de «doble turno» para las trabajadoras. También abundan las dudas sobre si este tipo de crianza, en la que los padres están permanentemente pendientes de las necesidades de sus hijos, no estará criando una generación de niños dependientes y aún más intolerantes a la frustración.

Y, claro está, hay quien advierte que, como en todo, hay un negocio detrás, especialmente editorial y de ciertos productos, como portabebés.

Una sociedad que acompañe

Pero una las pocas cosas en que coinciden especialistas y madres tanto de uno como de otro bando es en que las familias en general y las madres en particular necesitan más apoyo real de la sociedad. Ana Pacheco, abogada y presidenta de Do de Pit, una asociación que asesora sobre lactancia materna, reconoce que con demasiada frecuencia le toca asesorar a mujeres que han tenido problemas en su empresa al pedir la hora de lactancia o una reducción de jornada.

Pacheco considera que la atención no debería estar en juzgar a las mujeres por la forma como crían o dejan de criar a sus hijos, sino en conseguir más derechos para que madres y padres puedan estar más tiempo con sus hijos en los primeros meses de vida, como ya ocurre en otros países.

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