Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Naltros

Top 60: Muralla de Montblanc

Paseo medieval en pleno s. XXI

Angelina torrell del pozo

Whatsapp
fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

fotos: pere ferré

¡Vota por tu lugar favorito del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre de nuestro Top 60!

Con una extensión de 1,5 km, la muralla de Montblanc rodea casi la totalidad del casco antiguo del municipio. El mismo año que se fundó la ciudad, en 1163, en la colina de Santa Bárbara por orden del rey de Aragón Alfonso II el Casto se inició la construcción de un primer recinto amurallado pero que solo protegía un pequeño castillo situado en la colina de Santa Bárbara.

El actual recinto se ordenó construir a mitad del siglo XIV por orden de Pedro el Ceremonioso a causa de la guerra que enfrentaba a la Corona de Aragón con la Corona de Castilla. Se quiso dotar a la ciudad de una buena estructura defensiva con el fin de repeler a las tropas de Castilla, gobernada entonces por el rey Pedro el Cruel.

Cuando no había pasado ni un siglo desde su construcción las murallas fueron testigo de la Guerra Civil Catalana, que duró desde 1462 hasta 1472 y afectó gravemente a la ciudad. Otra guerra que afectó a las murallas y a la ciudad fue la Guerra dels Segadors, que duró de 1640 hasta 1652. En 1651 se dio la orden de bombardear la fachada de la iglesia y derribar varios tramos de muralla, torres fortificadas y portales.

Aunque no se sabe el número de torres que tenía inicialmente, actualmente la muralla cuenta con unas 30 torres de defensa, todas ellas almenadas y de base rectangular, excepto la torre dels Cinc Cantos, que es de base pentagonal. Para la construcción se utilizó piedra, argamasa y tapia en algunos tramos. Las torres solo estaban cubiertas por tres lados, pues la parte interior estaba descubierta.

El recinto se construyó en cuatro tramos y antiguamente solo había cuatro portales situados según los puntos cardinales: el portal de Sant Antoni, el de Sant Francesc, la torre-portal de Sant Jordi y la torre-portal de Bové.

La torre-portal de Bové es la única que estaba cubierta por los cuatro lados y disponía también de escaleras de piedra para acceder a los pisos superiores. Tiene matacán de defensa y puerta de rastrillo. Actualmente está cedida al Ball de Bastons.

El portal de Sant Antoni era en un principio uno de los cuatro accesos al núcleo urbano, y daba paso hacia Lleida por el camino real. Fue demolido en el siglo XIX con el fin de facilitar el paso de carruajes. Actualmente es la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Conca de Barberá, por lo que no se visita.

El portal de San Jorge es uno de los mejores conservados. Cuenta con tres pisos y una puerta de rastrillo. Un mosaico conmemorativo explica que, según la leyenda, este fue el lugar donde San Jorge mató al dragón y salvó a la princesa. Por eso, cada 23 de abril se revive en todo el pueblo la época medieval.

Además de los portales destaca el Baluarte de Santa Anna, el tramo más elevado de todo el recinto amurallado, y también el más vistoso y emblemático. Este era el único tramo del recinto que no tenía foso, debido a su situación elevada.

La oficina Municipal de Turismo ofrece una visita guiada a la parte exterior del recinto, al Baluarte de Santa Anna, la muralla de Sant Jordi y la muralla de Sant Francesc. Se ofrece la posibilidad de visita guiada en familia, que tiene un precio de 4€ para mayores de 16 años, 2€ para los niños entre 7 y 16 años y gratuito para los menores de 7 (esta oferta solo es válida los fines de semana y festivos). Existe además la opción de reservar una visita con comida a escoger entre varios restaurantes.

Sea con la opción que sea, esta ciudad es el lugar idóneo para pasar un día muy medieval.

Temas

  • DVerano

Comentarios

Lea También