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Treintañeras y con hijos, así es el perfil de quienes abortan

El número de mujeres que interrumpen su embarazo aumentó en Tarragona tras años a la baja; cada vez son más mayores

Norián Muñoz

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En la provincia de Tarragona. Aquí el grupo más numeroso de mujeres que interrumpen su embarazo ya ha superado la treintena.

En la provincia de Tarragona. Aquí el grupo más numeroso de mujeres que interrumpen su embarazo ya ha superado la treintena.

No, el aborto no es un asunto de adolescentes. Puede que se haya quedado con esa idea después de toda la discusión pública que hubo en torno a si las más jóvenes debían o no contar con el consentimiento de sus padres. Lo cierto es que los datos  publicados recientemente por el Ministerio de Sanidad hablan de una realidad muy distinta, especialmente en lo que se refiere a la provincia de Tarragona. Aquí el grupo más numeroso de mujeres que interrumpen su embarazo ya ha superado la treintena. 
De hecho, casi una cuarta parte de quienes interrumpieron sus embarazos en 2015 (los datos se publican con un año de retraso) tenían ente 30 y 34 años. A este aumento de las treintañeras se debe en parte que los abortos en la demarcación hayan crecido en un 8,5% a diferencia de la tendencia generalizada tanto en Catalunya  como en el conjunto de España.
La presidenta de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), Francisca García Gallego, cree, no obstante, que el crecimiento de abortos en la provincia, después de cuatro años de bajadas, se puede entender más bien como un mantenimiento. 
Considera además que el aumento de la edad de quienes recurren al tratamiento tiene que ver con motivos demográficos, como el envejecimiento de la población y la bajada en el número de mujeres inmigrantes, un grupo que tenía índices de aborto más altos.
Menores a la baja
El otro dato que  se evidencia en las estadísticas  es que el número de mujeres más jóvenes sí va decididamente a la baja. Si en 2011 abortaron 229 menores de 19 años en la provincia, en 2015 lo hicieron 157, se trata de un descenso del 31%.
En este punto, García reconoce que pueden estar comenzando a notarse los efectos de la ley que entró en vigor en septiembre de 2015 y que obliga a las jóvenes de 16 y 17 a contar con el consentimiento paterno para abortar. En su opinión muchas de estas adolescentes podrían verse abocadas a recurrir a prácticas ilegales.
Explica que hay que tener en cuenta que las circunstancias por las que una joven de estas edades no cuenta con el consentimiento de sus padres pueden ser muy diversas y no se ciñen simplemente al estereotipo de la chica que no tiene una buena relación con sus padres. Hay en este grupo familias desestructuradas, chicas con padres ausentes, inmigrantes que están solas, progenitores en la cárcel, víctimas de violencia... «Para ellas decirles que recurran a la Fiscalía se les hace un mundo, algo inalcanzable», apunta.
Más de la mitad son madres
El otro dato que llama la atención en el caso de Tarragona es el hecho de que más de la mitad de las mujeres (el 59%) que decidieron abortar ya eran madres. De este grupo, el 45% tenía un hijo; el 36%, dos, y el resto, tres o más.
A García el dato no le extraña porque justamente las mujeres que más abortan están también en la edad en que la mayoría ha decidido ser madre por primera vez. Es un asunto de demografía, insiste. 
Las estadísticas de Sanidad también dan cuenta de otros detalles, como el nivel educativo. En Tarragona el grupo mayoritario es el de las que tienen la ESO, casi la mitad (49%), seguidas de las que tienen formación de primer grado (29%). Las universitarias son  minoría (4%).
También se refleja el momento en que se practica el aborto, que es, en la inmensa mayoría de los casos, a las 8 semanas o antes. Además cabe destacar que entre quienes abortaron el 38% había tenido al menos un aborto anterior.
En lo que sí insiste la presidenta de ACAI es en que para que se consolide una bajada en el número de abortos hace falta más educación, independientemente de la edad, y recuerda que alrededor del 30% de las mujeres que interrumpen sus embarazos no usaba ningún método anticonceptivo. En su opinión, se trata de garantizar que todas las mujeres, sin contar con la zona donde vivan, tengan información y acceso a la anticoncepción.

No, el aborto no es un asunto de adolescentes. Puede que se haya quedado con esa idea después de toda la discusión pública que hubo en torno a si las más jóvenes debían o no contar con el consentimiento de sus padres. Lo cierto es que los datos publicados recientemente por el Ministerio de Sanidad hablan de una realidad muy distinta, especialmente en lo que se refiere a la provincia de Tarragona. Aquí el grupo más numeroso de mujeres que interrumpen su embarazo ya ha superado la treintena.

De hecho, casi una cuarta parte de quienes interrumpieron sus embarazos en 2015 (los datos se publican con un año de retraso) tenían ente 30 y 34 años. A este aumento de las treintañeras se debe en parte que los abortos en la demarcación hayan crecido en un 8,5% a diferencia de la tendencia generalizada tanto en Catalunya como en el conjunto de España.

La presidenta de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), Francisca García Gallego, cree, no obstante, que el crecimiento de abortos en la provincia, después de cuatro años de bajadas, se puede entender más bien como un mantenimiento.

Considera además que el aumento de la edad de quienes recurren al tratamiento tiene que ver con motivos demográficos, como el envejecimiento de la población y la bajada en el número de mujeres inmigrantes, un grupo que tenía índices de aborto más altos.

Menores a la baja

El otro dato que se evidencia en las estadísticas es que el número de mujeres más jóvenes sí va decididamente a la baja. Si en 2011 abortaron 229 menores de 19 años en la provincia, en 2015 lo hicieron 157, se trata de un descenso del 31%.

En este punto, García reconoce que pueden estar comenzando a notarse los efectos de la ley que entró en vigor en septiembre de 2015 y que obliga a las jóvenes de 16 y 17 a contar con el consentimiento paterno para abortar. En su opinión muchas de estas adolescentes podrían verse abocadas a recurrir a prácticas ilegales.

Explica que hay que tener en cuenta que las circunstancias por las que una joven de estas edades no cuenta con el consentimiento de sus padres pueden ser muy diversas y no se ciñen simplemente al estereotipo de la chica que no tiene una buena relación con sus padres. Hay en este grupo familias desestructuradas, chicas con padres ausentes, inmigrantes que están solas, progenitores en la cárcel, víctimas de violencia... «Para ellas decirles que recurran a la Fiscalía se les hace un mundo, algo inalcanzable», apunta.

Más de la mitad son madres

El otro dato que llama la atención en el caso de Tarragona es el hecho de que más de la mitad de las mujeres (el 59%) que decidieron abortar ya eran madres. De este grupo, el 45% tenía un hijo; el 36%, dos, y el resto, tres o más.

A García el dato no le extraña porque justamente las mujeres que más abortan están también en la edad en que la mayoría ha decidido ser madre por primera vez. Es un asunto de demografía, insiste.

Las estadísticas de Sanidad también dan cuenta de otros detalles, como el nivel educativo. En Tarragona el grupo mayoritario es el de las que tienen la ESO, casi la mitad (49%), seguidas de las que tienen formación de primer grado (29%). Las universitarias son minoría (4%).

También se refleja el momento en que se practica el aborto, que es, en la inmensa mayoría de los casos, a las 8 semanas o antes. Además cabe destacar que entre quienes abortaron el 38% había tenido al menos un aborto anterior.

En lo que sí insiste la presidenta de ACAI es en que para que se consolide una bajada en el número de abortos hace falta más educación, independientemente de la edad, y recuerda que alrededor del 30% de las mujeres que interrumpen sus embarazos no usaba ningún método anticonceptivo. En su opinión, se trata de garantizar que todas las mujeres, sin contar con la zona donde vivan, tengan información y acceso a la anticoncepción.

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