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'Un enigma está en un vaso de vino'

El Casal Popular El Rebotim de Vila-seca ha montado un 'escape room' en su local, al que se puede entrar hasta el domingo 26 de febrero

Javier Díaz Plaza

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Susana Bujalance, en el interior del escape room que ha ideado. Foto: alba mariné

Susana Bujalance, en el interior del escape room que ha ideado. Foto: alba mariné

- ‘San Valentín Sangriento’. El nombre del escape room asusta.

- La historia es de La Viuda Negra, una asociación del pueblo especializada en pasaje del terror. Pero el escape room no es de miedo, los que vengan no se van a asustar.

- ¿Hay que ser un erudito en matemáticas para salir de la habitación?

- No. Un grupo trajo a una niña de ocho años porque no tenía dónde dejarla y ella sola hizo medio escape. Si no es por ella no habrían salido. La clave es ser observador y estar tranquilo. No hace falta tener estudios. Hay grupos en los que son todos ingenieros y no por eso salen más rápido.

- ¿Qué tal se está dando hasta ahora?

- De momento han salido todos. A un grupo le sobraron sólo 25 segundos. Debe ser decepcionante no salir.

- ¿Es mejor jugar con amigos o en pareja –está pensado para entre 2 y 4 personas–?

- Viene de todo, incluso familias. Al final lo que hace falta es que tengan comunicación y se conozcan bien para poder sincronizarse y repartirse las tareas sin tirarse de los pelos.

- ¿Hay enfados?

- Si no hay comunicación, podría ser. En Facebook ponemos las fotos de los grupos y el tiempo que han tardado en salir para que nadie piense que es imposible.

- ¿Cómo diseñó este escape room?

- Primero se me ocurrieron enigmas sueltos, que fui conectando. Siempre hay caminos en paralelo para que nadie se quede atascado. Además, damos ayuda desde fuera si vemos que se quedan retrasados: dentro tenemos una cámara GoPro para verles y un micrófono para oírles.

- ¿Qué tipo de enigmas creó?

- No abuso de candados con códigos numéricos y llaves, también hay líquidos, como un vaso de vino, que no tienen nada que ver con las matemáticas.

- La habitación es una pequeña sala que El Rebotim usa habitualmente como aula o almacén.

- El Clan Sibarita de Vila-seca, que tiene un local ambientado en los Estados Unidos de los 80, nos dejó muebles. Nos van muy bien porque la trama del escape room transcurre en la América de 1985. El resto del atrezzo es casero. Nos ha salido a coste cero.

- ¿Qué elementos han llevado de casa?

- Tazas, una silla, un bote de galletas, marcos de fotos, unos zapatos... No queríamos pasarnos de relleno porque lo que no se usa para el juego despista, pero tampoco queríamos que quedara soso.

- La moda de los escape room es relativamente reciente en la provincia de Tarragona.

- En Barcelona hace muchos años que funcionan, pero aquí han llegado hace poco. Yo tuve claro que algún día diseñaría uno cuando vi la película Saw –estrenada en 2004–. Los protagonistas se la pasan en un cuarto de baño atados por los tobillos y tienen una cuenta atrás para salir de allí o los matan.

- ¿Son como el Cluedo pero en vivo?

- No exactamente. En el Cluedo siempre hay un asesinato y en los escape room no tiene por qué haberlo. Hay una historia, por poner un contexto, pero la trama puede ser otra.

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