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Naltros Estrenos

Un gamberro y subversivo osito de peluche vuelve a montar otro pollo

'Ted 2´ sigue el camino de la primera entrega, aunque esta continuación es más grosera, payasa y políticamente incorrecta que la original de 2012
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Un gamberro y subversivo osito de peluche vuelve a montar otro pollo

Un gamberro y subversivo osito de peluche vuelve a montar otro pollo

Si alguien se escandalizó con la primera entrega, mejor se abstenga en esta segunda. Porque el canto al frikismo total en esta ‘Ted 2’ continúa en la línea de su predecesora. Ya se sabe que el cariz escatológico de sus gags es una constante. Basta con ver el detalle de su tráiler (en el que se aprecia uno de los momentos cumbre de su escalada de guarradas en la clínica de fertilidad ). Por cierto, las Kardashian se llevan la peor parte.

Y eso es sólo una pequeña demostración de lo que vamos a ver a lo largo de sus 115 minutos de metraje. Aunque la peli pasa por momentos bastante irregulares, combinando el drama con la comedia. Es el precio que tiene que pagar Seth MacFarlane (que por cierto en su versión en inglés pone la voz a Ted), un actor metido en tareas de director pero que sufre serios problemas con el ritmo del filme, la filmación y el montaje de algunos de los gags visuales.

Si una cosa curiosa tiene esta continuación (como sucedía en la primera) es el amor por series y pelis de antaño, que nuevamente queda reflejado en numerosos detalles: desde el cariño especial por las series ‘Ley y Orden’ o ‘Raíces’ hasta la ComicCon en la que aparecen la Tortugas Ninja.

Ted vuelve a mostrarse como lo que refleja su creador, con detalles racistas y de cierto mal gusto que en muchas ocasiones el espectador no sabe diferenciar si es pura crítica o simplemente la forma de pensar de McFarlane.

¿Qué nos ofrece ahora McFarlane en esta continuación?Lo previsible:un buen puñado de chistes guarretes y políticamente incorrectos. La mayoría de ellos, para los que conocen al personaje, no chirrían porque hay que ir preparados y su humor no es para todos los públicos. De ahí que el neófito se pueda escandalizar a estas alturas.

Sin duda, el gamberro y subversivo osito de peluche vuelve a levantar la polémica y a montar otro pollo, como sucedió en su estreno de la saga que ahora nos amenaza.

En ‘Ted 2’ vamos a encontrar pocos cambios respecto a la primera entrega, salvando el hecho de que ya conocemos las andanzas del osito grosero, irreverente y políticamente incorrecto.

En esta ocasión los personajes evolucionan... Bueno, el osito, porque su colega John (Mark Wahlberg) sigue sin tener ganas de madurar viviendo en un bucle de porno y consumo de drogas (se hace ya algo plúmbeo Seth MacFarlane con el tema, lo de fumar marihuana le debe hacer mucha gracia porque es recurrente).

Tras casarse con ‘la Vane’ y disfrutar de su ‘luna de hiel’, Ted da por muerto su matrimonio y solo ve una escapatoria: la clásica huida hacia adelante de tener un bebé. Con el problema añadido de que un juguete, por más que sea parlanchín, no convence a la corte de los Estados Unidos para ser otra cosa que una propiedad. John y Ted buscan a la desesperada una abogada que admita su causa para que se reconozcan sus derechos civiles y así topan con Samantha (Amanda Seyfried). Por cierto, dos de los mejores aciertos del filme son la carga cómica que aporta Mark Wahlberg y el macarrismo de la ‘niña mona’ que casi siempre parece Amanda Seyfried. Porque esto no es ‘Mamma mia’, aquí te pueden dejar con el culo al aire.

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