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Un puente de tapas y esquís

Aún estamos a tiempo de planificar una escapada para aprovechar los dos días festivos de la próxima semana. Desconexión sobre la nieve, tomando pescado adobado o paseando junto al río Támesis

Javier Díaz Plaza

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Un puente de tapas y esquís

Un puente de tapas y esquís

Dos días festivos, un puente y hasta un acueducto para los que se lo monten bien. La semana que viene será más corta laboralmente de lo habitual. A desconectar del jefe, que ya toca. El martes se celebra el día de la Constitución y el jueves, la festividad de la Purísima. Todavía estamos a tiempo de preparar una escapada, ya sea por tierra, mar y aire. Las reservas de última hora son lo nuestro. Somos perezosos para planificarnos y esperamos casi siempre hasta el último momento. Eso sí, igual luego nos toca pagar algo más por el viaje y el hotel, pero ¿no dicen que estamos saliendo de la crisis?

Atentos a la climatología. Estamos en diciembre y frío tiene que hacer, ni que sea para ir con chaqueta. El que quiera playa que se vaya a las Canarias. Si partimos de la provincia de Tarragona, tenemos la nieve a tiro de piedra: en Andorra o Lleida las pistas de esquí ya empiezan a funcionar. Para los de largo alcance, desde el aeropuerto de Reus hay vuelos a Londres y Eindhoven. Y si preferimos el tren, desde la estación del Camp podemos visitar Sevilla o quedarnos a medio camino, en Zaragoza o Madrid, que ya tienen ambiente navideño.

n apenas dos horas nos podemos plantar en una de las ciudades europeas más importantes: Londres. La compañía irlandesa de bajo coste Ryanair opera dos vuelos semanales desde del el aeropuerto de Reus hasta el de Stansed, a cincuenta kilómetros al noreste de la capital inglesa. Los martes, el avión sale a las 17.55 horas y los sábados, a las 15.30 horas. Los precios son muy fluctuantes, están influenciados por el tiempo de antelación con el que se adquieran los billetes o por las  ofertas de las diferentes páginas web de viajes.
Supongamos que salimos el próximo sábado y volvemos el martes 6, en ese caso, si hacemos la reserva en la web de Ryanair, nos puede salir por unos 101 euros. Es un buen momento para ir al Reino Unido; el anuncio de su salida de la Unión Europea ha dado un meneo a la libra. Pasarse unos días allí es ahora más barato que antes de verano.
Vayamos, pues, a Londres.  Podríamos estar  semanas y no acabar de ver todo lo que la ciudad ofrece. Aquí van cinco imprescindibles: el Palacio de Westminster, que alberga las cámaras del Parlamento Británico; la Abadía de Westminster, templo más antiguo y famoso de la urbe; la Torre de Londres, que protege las  Joyas de la Corona; el Palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel II (lo suyo es pillar un cambio de guardia para ver toda la parafernalia); y la Catedral de San Pablo, la segunda mayor del mundo por detrás de la de San Pedro en Roma.
Y como seguro que os sobra tiempo, aquí van otras propuesta interesantes: el Big Ben, símbolo de Londres; el Tower Bridge, famosos puente sobre el río Támesis (que bien lo navegaba The Clash); la montaña rusa London Eye, construida en el año 2000 para conmemorar el nuevo milenio; y el Palacio de Kensington, lugar de residencia de la monarquía desde hace más de 300 años.

El cambio de guardia de la reina Isabel II de Inglaterra a apenas dos horas

En apenas dos horas nos podemos plantar en una de las ciudades europeas más importantes: Londres. La compañía irlandesa de bajo coste Ryanair opera dos vuelos semanales desde del el aeropuerto de Reus hasta el de Stansed, a cincuenta kilómetros al noreste de la capital inglesa. Los martes, el avión sale a las 17.55 horas y los sábados, a las 15.30 horas. Los precios son muy fluctuantes, están influenciados por el tiempo de antelación con el que se adquieran los billetes o por las  ofertas de las diferentes páginas web de viajes.

Supongamos que salimos el próximo sábado y volvemos el martes 6, en ese caso, si hacemos la reserva en la web de Ryanair, nos puede salir por unos 101 euros. Es un buen momento para ir al Reino Unido; el anuncio de su salida de la Unión Europea ha dado un meneo a la libra. Pasarse unos días allí es ahora más barato que antes de verano.

Vayamos, pues, a Londres.  Podríamos estar  semanas y no acabar de ver todo lo que la ciudad ofrece. Aquí van cinco imprescindibles: el Palacio de Westminster, que alberga las cámaras del Parlamento Británico; la Abadía de Westminster, templo más antiguo y famoso de la urbe; la Torre de Londres, que protege las  Joyas de la Corona; el Palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel II (lo suyo es pillar un cambio de guardia para ver toda la parafernalia); y la Catedral de San Pablo, la segunda mayor del mundo por detrás de la de San Pedro en Roma.

Y como seguro que os sobra tiempo, aquí van otras propuesta interesantes: el Big Ben, símbolo de Londres; el Tower Bridge, famosos puente sobre el río Támesis (que bien lo navegaba The Clash); la montaña rusa London Eye, construida en el año 2000 para conmemorar el nuevo milenio; y el Palacio de Kensington, lugar de residencia de la monarquía desde hace más de 300 años.

Callejear entre Patrimonio de la Humanidad y tablaos flamencos

A cinco horas en AVE desde la lejana estación del Camp, Sevilla es uno de los destinos nacionales con más tirón para pasar el puente. Es una ciudad llena de alicientes para el turisteo, por su patrimonio, su gastronomía y por su cachondeo (en el buen sentido). Comer pescado adobado en un taberna del barrio de Triana no tiene precio. El viaje en tren sale por entre 122 y 145 euros, en función de la oferta. 

Pongamos que tenemos tres días para visitarla: tiempo de sobra para conocer sus rincones con más encanto y para pegarnos una buena juerga. Que estamos de (mini) vacaciones. Hay lugares a los que hay que ir sí o sí: la Catedral, la Giralda, el Real Alcázar y la Iglesia del Salvador. No te llevará demasiado tiempo, pero sí el suficiente para ocupar parte del día. Datos de interés: verás la catedral gótica de mayor planta del mundo y el palacio real habitable más antiguo de Europa (Real Alcázar). Patrimonio de la Humanidad.

Sevilla es un ciudad para callejear. Acércate al Barrio de Santa Cruz y sigue el camino por los Jardines de Murillo y el Paseo Catalina de Ribera hasta llegar a la Antigua Fábrica de Tabacos. No puedes irte sin contemplar la majestuosidad de este edificio y el salvaje trazado del Parque de María Luisa. De ahí a la Plaza de España no hay mucha distancia. Allí están representadas todas las provincia de España. Momento foto.

Otros sitios imperdibles son la Torre del Oro, el monasterio de la Cartuja, el Archivo General de Indias, la  Iglesia de la Magdalena o el  Museo de Bellas Artes, con obras de El Greco, Velázquez, Murillo o Goya. Ypor supuesto, el navegable río Guadalquivir. Para los taurinos, la Maestranza (con una estatua de Curro Romero) y para tapear o tomarse una copa, nada mejor que un paseo por los bares y terrazas de la calle Betis. Sevilla también vive de noche y hay espectáculos flamencos en cualquiera de sus tablaos. 

Un paseo en trineo tirado por perros y un descenso en donuts gigantes
El frío ha llegado y Andorra empieza a lucir de blanco. Las estaciones de esquí se preparan para el inicio de la temporada de invierno. El viernes, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, Vallnord abrirá sus puertas a los esquiadores. Grandvalira se estrenó el pasado sábado.
La nieve es el epicentro de esta escapada. Los visitantes podrán practicar tubbing, un divertido descenso en unos donuts gigantes, o descubrir cómo se acondicionan las pistas cuando cae la tarde acompañando a los conductores de los Snow Retracks (las máquinas pisanieve).
La estación de Vallnord-Ordino Arcalís dispone, además, de la primera Escuela de Speedride de los Pirineos, una nueva disciplina que combina esquí y parapente. Para los que prefieran pasarlo bien con los pies en el suelo, el airboard es lo suyo: sobre un pequeño colchón de aire se pueden  deslizarán a toda velocidad pista abajo en el Coll de la Botella del sector de Pal de de Vallnord-Pal Arinsal.
Andorra estrena también la temporada de invierno con los planes más románticos en la nieve para parejas, como el mushing, un paseo en trineo tirado por perros que se puede practicar tanto en Grandvalira como en Vallnord.

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