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Un recorrido de cuento en el Ebre

La Ruta de las 3 Ces viaja por tres comarcas de la zona de l'Ebre y visita el Castillo de Miravet, las Cuevas de Benifallet y la Catedral del Vi de Pinell de Brai

Judit Gabaldón

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Fachada del Celler Cooperatiu. Foto: Joan Revillas

Fachada del Celler Cooperatiu. Foto: Joan Revillas

Concreciones en Cova de les Meravelles  Foto: Joan Revillas

Concreciones en Cova de les Meravelles Foto: Joan Revillas

Catedrales, castillos, buen vino y cuevas. Con solo estos cuatro elementos podríamos escribir un libro sobre leyendas y magia antigua. ¿Y visitar y vivir en persona estos lugares? La llamada Ruta de las 3 Ces nos adentra de lleno en un entorno que bien podría salir de un cuento. El Castillo Templario de Miravet, las Cuevas de Benifallet y la Catedral del Vi de Pinell de Brai se encuentran en tres comarcas diferentes pero muy cercanas entre sí, lo que permite realizar este recorrido en un día para conocer a fondo la historia y la cultura de estos territorios de la zona de l’Ebre.

La comarca de la Ribera de l’Ebre es la primera parada de la ruta. Aquí se encuentra el pueblo de Miravet. De lejos ya se ve el imponente castillo, que corona toda la zona y permanece de vigilante con el río Ebre a sus pies, donde parece inmortal y ajeno al paso del tiempo. Seguramente gracias a esta posición estratégica esta fortaleza ha tenido un papel importante en los conflictos que han tenido lugar en el territorio de l’Ebre a lo largo de la historia.

 

MIRAVET

La antigua fortaleza de los Templarios

El Castillo de Miravet no siempre perteneció a la Orden del Temple. Anteriormente fue una fortaleza musulmana erigida durante la época de Al-Ándalus y cuyos restos aún se pueden apreciar al visitar el castillo. Tras la reconquista de este territorio por parte de Ramon Berenguer IV, la fortaleza fue dada a la Orden del Temple y sobre la antigua estructura construyó lo que a día de hoy se conoce como el Castillo Templario de Miravet. Tras esto, esta nueva fortaleza pasó a ser la sede de la provincia templera de Catalunya y Aragón. De hecho, las únicas remodelaciones que ha visto este castillo han sido la construcción de las murallas defensivas debido a las diferentes guerras que han tenido lugar en el territorio.

La mejor manera de visitar este trozo de historia es comenzando en la parte baja del pueblo. Desde allí, se puede ver la roca sobre la que se alza el castillo y recorrer las murallas bajas que lo componen, que datan del siglo IX.

 

PINELL DE BRAI

Vino y aceite en la Catedral del Vi

A unos trece kilómetros de distancia está la siguiente parada, Pinell de Brai, situado en la comarca de la Terra Alta. Aquí se encuentra el Celler Cooperatiu del Pinell de Brai, pese a que muchos no dudan en llamarlo la Catedral del Vi debido a la estructura y a los elementos que componen la construcción. Esta bodega modernista fue erigida entre 1918 y 1922 por un encargo del Sindicat Agrícola Cooperatiu de la localidad. El arquitecto a cargo de la construcción fue Cèsar Martinell quien tenía como objetivo principal llevar a cabo una estructura y un diseño vistoso, bello y poco corriente. Para acabar de rematarlo, otro famoso arquitecto, Xavier Nogués, complementó la bodega modernista con un friso que decora la fachada del edificio. Por supuesto, el Celler Cooperatiu de Pinell de Brai también debía tener la última tecnología del momento para producir el aceite y el vino.

Al entrar en el interior del Celler Cooperatiu se entiende a primera vista porqué lo llaman La Catedral del Vi. La construcción se compone de una nave principal y dos naves laterales, todas ellas coronadas por arcos de ladrillo que soportan el techo del edificio. Si la vista desde fuera ya es impresionante, desde dentro nos deja sin palabras. Es una sensación extraña la de estar en una catedral y sentir el olor del vino y el aceite a nuestro alrededor.

 

BENIFALLET

Tesoros naturales bajo les Terres de l’Ebre

De monumentos sobre la tierra a maravillas bajo el suelo. El último destino se encuentra a aproximadamente doce kilómetros de Pinell de Brai, en el término municipal de Benifallet, razón por la que son llamadas las Cuevas de Benifallet. Pese a estar formadas por un total de seis grutas, solo dos están abiertas al público, y no en su totalidad.

Algunas de las cuevas se descubrieron hace relativamente poco, en 1968, año en el que un grupo de espeleología de Gracia, en Barcelona, encontraron varias cavidades mientras estudiaban lo que antes se conocía como Cuevas de Aumidiella. La Cova d’en Marigot, l’Avenç del Sifó y la Cova de les Meravelles son el resultado de sus descubrimientos. Esta última y la Cova del Dos son las únicas grutas abiertas al público.

La Cova de les Meravelles tiene un recorrido de 510 metros con un desnivel de aproximadamente diez metros. Esta cueva en particular destaca por la cantidad de sus concreciones, que muchos describen como excéntricas pero de calidad. Además de las estalactitas y las estalagmitas, la Cova de les Mervalles tiene otras estructuras impresionantes difíciles de creer que despiertan la imaginación de cualquiera que se atreva a entrar en ella.

Por su parte, la Cova de Dos tiene un recorrido de 253 metros y un desnivel de unos doce metros. El nombre de esta gruta se debe a las dos bocas en las que desemboca la estructura interna de la cavidad. Al igual que la Cova de les Meravelles, una de sus salas también destaca por increíbles estructuras que no dejan indiferente a nadie.

Tras salir al exterior nos despedimos del último destino de nuestra ruta. Parece mentira que en solo un día y con apenas 30 kilómetros de recorrido se pueda descubrir tanta historia y cultura a la vez que se viven aventuras irrepetibles.

 

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